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21/9/13

Sobre los manuales.

En los últimos 300 años se han escrito muchísimos manuales, muchísimas palabras sobre cómo hacer las cosas... pero al final, aunque te sepas el manual, y a veces sea útil, si quieres vivir bien tienes que pensar cada situación por separado. Es muy cansado, una lucha constante, produce inseguridad y angustia, pero es así. Aunque haya algunos patrones, la vida, la realidad, es terrible y maravillosamente caótica.

 La angustia es el precio que se paga por la libertad. Pero el precio que se paga por no ser libre es mucho más alto. Tal vez esa sea la esencia de la estupidez humana: esa especie de instinto, de obsesión, por encontrar un manual que afortunadamente no existe. 


27/11/08

Virtualidad.

Probablemente lo único brillante que he hecho en mi periplo universitario fue un trabajo de grupo sobre estética india. La parte principal del trabajo trataba sobre rasa. "Rasa" es un término relacionado con el sentido del gusto, significa algo así como "saborear" y se refiere a algo que sentimos cuando contemplamos una obra teatral (en concreto de alguno de los tipos de teatro musical tradicionales indios). Rasa es la emoción que el actor transmite al espectador, una emoción que el espectador no siente por sus experiencias directas propias, si no al identificarse e implicarse con el personaje. Según el tipo de emoción transmitida hay nueve tipos de rasa: cómico, terrorífico, violento, heroico, romántico/erótico, patético, odioso, fantástico o sereno. Una teoría bastante sofisticada de hace más de 2.200 años.

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Vivir historias ajenas, historias perfectas, modélicas, inventadas y refinadas para que el público desee vivirlas. Recuerdo como descubrí Demian de Herman Hesse en una etapa de mi vida en la que nunca leía, cogiéndolo al azar de la librería sólo porque estaba de exámenes y no quería estudiar, recuerdo como viví su historia y sentí su maravilla y su confusión al enfrentarse al paso a la edad adulta, de una forma mucho más intensa que mi propia adolescencia. Recuerdo el frío atenazador y el trabajo tenaz de la excursión al polo de la Universidad de Miskatonic de Arkham, cómo tenía que abrigarme para leer ese libro, como sentí el desasosegante horror de descubrir en las cavernas heladas a los inconcebibles antiguos. El dolor insufrible de enfrentarme a la constatación de mi terrible intuición: de tener que admitir que él es mi padre, él, que mató a Ben y que esclaviza con mano de hierro la galaxia. Tener que matar a un ser tan confuso como yo, leer el informe que notificaba la "retirada" de un replicante y que eso no me hiciese sentir mejor que si le hubiese disparado a una mujer real por la espalda. Tocar la trompeta con esos trajes tan subidos de cintura de los años treinta, a punto de perderme por mi tendencia a la fatalidad, vadeando el desastre, guiado sólo por mi talento y por mi amor al sonido surgido del metal. Tan ridículo, intentando copiar en aquel examen de matemáticas en el que me confundí de hoja de preguntas. Tan cansado, observando a mi hija y a mis más cercanos, desesperado por no cumplir con mi obligación y no dejar un hijo varón, mirando a los ojos de, quizás, mi único verdadero amigo, al que envidio porque es rey de un reino, el de la pintura, en el que es verdadero señor, no como yo que vivo el inexplicable tormento de la providencia. Y aquella vez que bebí ese extraño champagne por error y tuve un sueño delirante plagado de elefantes rosas, sumido en la sutil franja que separa el sueño de la pesadilla. Y cientos, miles más. Me resultaría difícil decidir que ha tenido más peso en mi vida; las historias virtuales o las "reales". Hasta los 18 ó 20 años, las primeras, sin duda.

En realidad, ¿hay diferencia?. Si la vida es algo personal, se basa en lo que sientes. ¿Qué más da que las experiencias sean producidas por fenómenos reales o virtuales? Importa sí, es algo que hay que tener claro si no quieres caer en la locura, pero no sé por qué. He tenido relaciones muy cercanas con varias personas esquizofrénicas en mi vida, Vilamatas dice algo que da que pensar, que la locura es autocomplacencia. A veces, viendo el mundo que hay a un lado y al otro, es difícil entender qué nos retiene aquí. Por suerte, a pesar de estar como una regadera, en el fondo, soy un cuerdo crónico.

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Lo dicho anteriormente es mentira, una trampa. Hay un punto de ternura, un punto de cercanía, un punto de imperfección, un punto de incertidumbre; que sólo las personas de carne y hueso nos pueden dar, que sólo nosotros podemos darle a ellas. El patetismo de nuestra imperfección; algo que tenemos todos, lo que nos une como personas. Al final la miseria es el mayor tesoro humano, porque si una historia virtual fuese tan miserable nadie querría vivirla. "Para eso ya está el mundo real". Pues bien, si una historia real es perfecta; no en el sentido de buena, si no coherente, eternamente intensa, perfectamente dramática; yo no la quiero, porque para eso ya están los libros, las canciones, el cine, la tele y los cuadros. Hay que luchar contra el aburrimiento y el hastío, pero porque son intrínsecos y necesarios, es lo que dota a la realidad de su maravillosa exclusividad. Sin aburrimiento ni hastío, vivir, ser feliz, no sería un reto, no haría falta talento para hacerlo, no sería tan divertido entender y observar como se apaña la gente para inventarse su vida en la rutina, y, además, la poesía perdería su sentido.


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Eso sí, entre los amores de mi vida, está Annie Hall. Annie no es en absoluto el tipo de chica que le gusta al Señor Tejón. No es cursi, ni tiene un punto entrañable, no es curvilínea y es intelectual de una manera fría y poco entusiasta. Tiene sentido del humor, pero no es de carcajadas fogosas si no de ironías sutiles. Es muy inteligente, eso sí, pero también taimada, piensa bien antes de hablar. Es el tipo de mujer que le gustaba a Woody Allen en 1977 y por eso me enamoré de ella, esa es la magia de rasa.

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Y como en esta vida gris existe otra magia, que es la de la coincidencia, dejo el video que me ha salido al buscar "Annie Hall" en youtube. Iba a colgar la escena de la araña, pero resulta que el monólogo con el que comienza la película, del cual yo no me acordaba en absoluto, dice lo siguiente:




Jo, qué maravilla, no me puedo resistir, tengo que colgar esta otra. Aunque no sea mi tipo ¿cómo no enamorarse de alguien que te llama a las tres de la mañana para que mates una araña?



Y el final, claro. Hace poco dije que me gusta pensar que si fuese listo sería Murakami. Pero con Woody Allen conecto aun más, esto es justo lo que yo quiero contar. Lo siento tan mío, esta película, es parte de mi vida, mi primer amor, rasa.

Plata y oro
El Tejón



Yo también necesito los huevos.

17/11/08

Manos que aprietan.


Santiago Rusiñol. Antes de tomar el alcaloide.


Santiago Rusiñol. La Morfina.

El budismo se basa en cuatro "nobles verdades":

1 - La vida es dolor.

2 - El origen del dolor es el deseo.

3 - El deseo puede ser extinguido.

4 - Para extinguir el deseo hay que seguir el "camino de los ocho miembros" (que viene a ser como comprar el libro de autoayuda de Buda, sólo que él lo dio gratis porque era buena gente).

Durante un tiempo nada en mi vida me dio más que pensar que esto. Estuve a punto de ingresar en un grupo de práctica zen, pero en el último momento me eché para atrás. Me di cuenta de que no soy una persona religiosa y de que eso no se puede forzar. Uno cree o no cree, y aunque el budismo no tenga nada que ver con las religiones dogmáticas, y es en gran medida una práctica más que una teoría, hay que creérselo de alguna manera para practicarlo con auténtica devoción, como pasa, en realidad, con casi todo en la vida. Además, mi periplo de investigación religiosa empezó en el cristianismo y, pude decirse, que terminó en él. Porque de seguir creyendo en algo creería en Jesús (a mi manera, eso sí), porque Jesús entiende que la vida es sufrimiento, pero su solución es mucho más romántica: "Tú date, date a muerte para superar esa sensación de ansiedad que produce la necesidad egoísta de control. Date lo más que puedas y no dejarás de desear nunca del todo, nunca llegarás, pero en un resquicio de tu corazón, el Amor universal que lo rige todo (en el cristianismo Dios es Amor), te estará salvando y tú lo sentirás. Se bueno y estarás bien, date y estarás bien, inténtalo de verdad (si fracasas no importa, lo que cuenta es la intención) y Dios limpiará tu alma".

Es tan romántico, tan idealista… Es una mentalidad frustrante por principio que sólo se apoya en la Fe para seguir adelante. La Fe es un invento increíble, fantástico de puro absurdo. Surgido en la tradición proféctica hebrea, es un concepto que la iglesia católica y los protestantes y las diferentes facciones institucionales islámicas y judías, han podrido hasta conseguir que suene a un instrumento de anulación de la voluntad individual. Pero la Fe es la base del poder de los individuos, la Fe te permite caminar solo sin tener que ser un arhat o un bodisatva (un iluminado). La Fe es un principio absurdo por el cual sentimos en nuestro corazón que hay un motivo para seguir, para ser mejores, para poner la otra mejilla, para levantarnos cada vez que nos caigamos. La verdadera Fe no se basa en la esperanza de un Cielo tras la muerte o de un Juicio Final que traiga justicia, la verdadera Fe no se basa en nada, es sólo eso: Fe. La Fe es creer, creer en intuiciones que nunca sabremos si son ciertas.

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En lo que se refiere a las relaciones de pareja, no se puede decir que Lacan sea muy idealista. Para él se basan en el deseo y su concepción del deseo se puede resumir en la frase "quiero que me quieras": La ansiedad de ser amado es la fuerza motriz del amor, por eso, cuando el amor se consuma, tras un periodo de satisfacción, desaparece.

Bien, yo no estoy de acuerdo con eso, tampoco soy budista. Creo en la capacidad de las personas para lidiar con la complejidad a menudo malsana del deseo y construir a partir de ahí algo bueno y sincero. Es como intentar navegar con una balsa en una tempestad, hay que achicar el agua sin parar y las posibilidades de irse a tomar por culo son tan altas que sólo la inconsciencia y el tener muchas ganas de darse un paseo en barca pueden llevarnos a intentarlo. Pero es mi personalidad, porque lo de escapar al deseo me parece muy solitario y lo de vivir con conciencia de su omnipotencia, muy triste.

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Ando muy impactado con los cuadros de Casas y Rusiñol que hay en la fundación Mapfre estos días. La Morfina, de Rusiñol, es una buena representación de la problemática del deseo. Es difícil interpretar si la protagonista del cuadro está ya drogada o está con el mono. La respuesta se encuentra en otro cuadro: Antes de tomar el Alcaloide, en la que la misma chica aparece preparándose su chute, en una acción que es causa de la otra escena. Eso hace que La Morfina sea aun más dramático, la angustia de la adicta es tal que incluso el momento de la consumación de su deseo es violento y ansioso. Sobre deseos insatisfechos o insatisfactorios hay otro cuadro que me obsesiona: el Noli me tangere de el Correggio, que ya traté en otra entrada del blog.

Ayer fui al Prado y como era Domingo y había mucha gente hice algo que nunca había hecho: ponerme los cascos y ver pintura escuchando música. Siempre había pensado que la pintura tenía que verse en silencio, pero la experiencia me fue muy bien. Puse la reproducción de mi MP3 en modo aleatorio y las canciones fueron saltando con una adecuación casi mágica (salvo cuando sonó el Chiki Chiki mientras veía el Cristo sostenido por un ángel de Alonso Cano). Cuando llegué frente al Noli me tangere empezó a sonar All Nenon Like de Björk, y me quedé los seis minutos que dura la canción frente al cuadro. Fue maravilloso. Observando la imagen que tantas veces he mirado a fondo descubrí de repente algo nuevo. Entre otras muchas cosas es un cuadro de pies y manos, pero así como las manos de Cristo las tenía yo muy analizadas, esta vez me fijé en otra mano: la izquierda de la Magdalena. Se agarra el vestido con fuerza, como intentando sentir una sensación de aferramiento, de realidad, completamente insatisfecha. Esa mano intenta agarrar lo que no puede tener, su amor, la muerte, Dios… Esa mano expresa toda la frustración de aquello que se contempla, que se ve, que se intuye, que se cree, pero no se puede tocar. "Noli me tangere". Esa mano es Platón, Platón marcando toda la historia del pensamiento Occidental: la maravilla de la teoría, el desastre en la práctica. Es el comunismo y el anarquismo. Desde diferentes puntos de vista es Freud y Lacan, y Jung también, claro. Es El Quijote y La Vida es Sueño y el monólogo de La Tempestad. Y… es la misma mano que la de la adicta de Rusiñol, exactamente la misma. Una vez más: ¡magia!

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Estos días alguien me contó una interpretación de Casablanca que me pareció muy interesante: Cuando Rick deja que Ilsa se valla con Laszlo no está siendo generoso. Lo que hace es no enfrentarse a la historia real y quedarse con la ideal. Además de esta forma la pone a salvo y queda de puta madre. ¿Qué preferiría yo si fuese Ilsa? Si realmente amase a Rick preferiría quedarme a su lado sin duda, el peligro es secundario. Dejando ir a Ilsa, Rick no tendrá que reinventar su vida, ni dejar de ser un solitario. No tendrá que cogerle la mano mientras ella empuja de sus entrañas un sanguinolento bebé, no tendrá que perder su elegante aura cuando estén en la cama y se le escape un pedo por primera vez, no tendrá que sufrir la incógnita de saber si Ilsa le sigue amando después de tantos años, no tendrá que ver como las tetas de su amada caen hasta tocar su ombligo, ni tendrá que sufrir la humillación de quedarse calvo y engordar, o de padecer Alzheimer y olvidar el nombre de ambos. Nunca será herido y nunca la hará daño. Y de esta manera estarán siempre juntos, en París, en el Mundo de las Ideas.

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Conflictos entre el Mundo de las Ideas y el mundo "real". Ansiedad, manos que aprietan y no agarran. El valor y la paciencia son las más sabias de las virtudes. La vida es sufrimiento. Enamorado de la vida aunque a veces duela. Merece la pena arriesgarse, tirarse colina abajo con los ojos cerrados. Siempre ser joven, nunca adolescente, nunca adulto. Y luego está la cosa de que en un momento dado podemos reírnos de todo.


Plata y Oro.

El Tejón.


Nota: La socorrida y razonable simplificación del concepto de deseo en Lacan se la debo al Profesor Roca Sierra, que me introdujo en la obra de ese autor.



Santiago Rusiñol. La Morfina (detalle).


Antonio Allegri da Correggio. Noli me Tangere (detalle)




19/9/08

El año que vivimos peligrosamente.

El trabajo que estoy haciendo hoy y ayer me aburre de sobremanera. Me doy descansitos para sobrellevarlo; miro mi recién estrenada cuenta de Facebook (es gracioso redescubrir gente del pasado, si leéis esto podéis buscarme por "Germán Huici" y haceros mis amigos), miro el correo (siete veces al día), miro el Marca (seis veces al día), miro el País (tres veces al día), busco alguna tontería en el youtube… Acabo de poner "Year dangerously" y me ha salido esta escena de El año que vivimos peligrosamente, al verla se me ha puesto el corazón a cien por hora… ¡Sólo con un video!

Tengo que empezar a controlar mis emociones… Como me gusta esa película.



27/8/08

Retratos nocturnos.







Afotos: como siempre, pinchad para hacer más grandes y bellas, cual doncellas.

El otro día quedé en mi placita con Pino y Marta y estuvimos sacando unas fotos. Me gustan las fotos nocturnas sin flash, con las pieles saturadas y los contornos difusos. Últimamente estoy volviendo a recuperar el gusanillo de la fotografía, así que todos los meses colgaré algunas muestras. Éstas me gustan especialmente, mis dos amigas son dos personas extraordinarias y las que me sacó Pino son fantásticas (tienes que conseguirte una reflex, futura estrella de la foto). También me he encontrado una camarita Lumix que no está mal, sobre todo porque hace videos; así que me voy a bajar un programa de edición y a ver si monto algo. Nuevos planes, como siempre; un año más viejo, un año más perdido.

Sobre mi cumpleaños decir que creo que maduro hacia atrás. Cuando estuve en la playa, mi madre, que no sabe que decir de mí para que la gente no me tome por el cantamañanas que soy, le vendía al personal mi difuso plan de irme a Nueva York. Una chica que había vivido allí se puso a aconsejarme sobre el lugar:

- Ten cuidado porque en Nueva York es fácil acabar pintando la mona. Por otro lado te puede venir muy bien para aprender muchas cosas sobre el mercado del arte.

- No, a mí el mercado no me interesa nada, yo soy un ser absurdo.

Dije exactamente eso. Primera mirada de incomprensión.

- Y entonces ¿a qué vas?

- Pues…

- ¿A pintar la mona?

Risas. Segunda mirada de incomprensión, esta vez de mí hacia ella.

"Pintar la mona", creo que se ajusta mucho a lo que entiendo por vivir la vida. Creo que es algo que sé de siempre, pero según crezco lo tengo más claro. Se supone que con la edad debería ir entendiendo que es mejor ajustarse a caminos más "seguros" y establecidos, pero como cuando he pretendido seguir esas vías he fracasado estrepitosamente, me temo que voy a seguir pintando la mona a ver a donde me lleva. De momento estoy aprendiendo a echar el tarot y de todas las actividades que llevo acabo creo que es la que tiene más futuro profesional…

Para cerrar, gracias a todos por hacer de mi cumpleaños algo tan intenso y maravilloso. Desde el Jueves por la noche en el que vi una de las mejores películas de la Historia con una de las mejores personas de la Historia y recibí uno de los mejores regalos de la Historia; hasta el Sábado por la mañana cuando volví y mandé este mail:

"Pues nada, son las 8 y mañana tengo que currar, así que intentaré ser breve...

Muchas gracias a todos, de verdad. Estoy abrumado por el cariño, la presencia, los mensajes, los regalos y todo lo que me habéis dado hoy. César me dijo el otro día que soy vil, yo lo llamaría más bien sicópata. A veces puedo ser quisquilloso, siempre quiero que las cosas se hagan a mi manera, puedo ser altivo, distante y difícil de entender. No sé si merezco tantos buenos amigos. Pero una cosa sí es verdad, y aquellos que me habéis mirado bien a los ojos alguna vez sabréis que soy sincero, yo nunca moriría por una idea (eso no me honra), pero estoy realmente dispuesto a dar mi vida por alguien a quien quiero. Esto va por vosotros.

Gracias a todos y, por favor, seguid siendo quienes sois.

http://www.youtube.com/watch?v=E2snP7rGP6g"

Y no me puedo resistir a plagiar aquí el mail que recibí después del César, que se quedó de fiesta con los demás cuando yo me fui ese Sábado por la mañana:

"Mientras volvía de la cocina con dos vasos llenos de cubitos de hielo pensaba acerca del último mail de Germán. Germán es vil, sabe que va a ser un tío importante, nos pegamos a él en los días señalados. Está amaneciendo. Sorprende con sus comentarios más inteligentes que los de la media. Majo. Buen chaval. Tengo que leer más. ¿Honrado? Nunca se sabe. Ni yo lo soy. Buen chaval. Luego limpio esto.

-Yo no quiero ser rico, digo al llegar al salón, no quiero dos cuartos de baño en mi casa, ni una cama king size. Ni mirar la hora en oro, ni caminar sobre cocodrilos. No quiero vestir de seda, ni comer cuentas impagables, ni beber exclusividad ante ilusiones de amor. Ni siquiera envidio la tranquilidad que experimentó mi hermana cuando la hicieron indedifefinidadadúm, ni la de aquel compañero que aprobó el examen de "ya tienes un trabajo de mierda para toda la vida".

Ezequiel me mira sin dejar de rascarse la mejilla con el indice, sin duda pensando que ya tenía preparado ese discurso.

-Gran porproblema. Preocupación de todos. Gran preocupación.

-No creo que hagan falta muchas más ganas de las que tengo para estar toda la vida haciendo lo que me gusta. Y si no que se lo digan a éste:

http://es.youtube.com/watch?v=ghkmPuRQ2sY

-Ganarse la vida con cosas que no dan dinero.

-Uhmm... no me importaría llevar puesta la cara de felicidad de aquel negro de cincuentaytantos años que tocaba las congas mientras sus compañeros hacían acrobacias en las calles de un San Sebastián en fiestas.

-Por Tutatis, recuerdo esa cara.

-Sólo se recuerdan las caras importantes.

-¿Quieres otro disparo?".

Y desde aquí anuncio que mi temporada de caos se acerca a su fin, aun tengo que terminar la carrera (ocurrirá el 12 de este mes), aprender a echar el tarot y alguna cosilla más (a ver si apaño un poco mejor mi futuro profesional mandando La Espera a editoriales o algo así...). Cuando cierre estas cosas será el momento de empezar una nueva novela y dejar de escribir sobre mi propio glande...

Hasta entonces, a pintar la mona (y después, también).


5/8/08

Julia Roberts

El otro día tropecé con una cáscara de plátano. De verdad.

No sé si es algo que todo el mundo ha pensado, pero siempre me había parecido extraño la iconización de la cáscara de plátano como elemento resbaladizo por antonomasia. ¿Realmente resbala tanto una cáscara de plátano? Pues sí, resbala de la leche. A veces los tópicos se basan en realidades. La cosa ocurrió mientras paseaba con Mercedes por la calle Fuencarral, una de mis piernas se escurrió sobre la piel de banana, me desequilibré un poco e hice un ridículo esfuerzo por mantener el equilibrio que tuvo éxito (no me caí). Quedé un poco sorprendido, "¿qué ha pasado?", "he tropezado con una cáscara de plátano". Merceditas se rió un montón, a mí me encantó la experiencia, pero no me asaltó una auténtica carcajada. Eso me preocupa, ya no me río como antes, ni siquiera de mí mismo. Últimamente ando asimilando un montón de cambios, ya dije en uno de los posts anteriores que estoy intentando hacerme menos pajas mentales, también me estoy dejando estar un poquito triste a ratos (siempre he sido un optimista patológico)… Una de las frases mágicas y fuertes de este momento de mi vida es: nunca pierdes lo que esperabas. Al dejar de estar tan protegido por mi mundillo de fantasía y aceptar más la realidad, tenía miedo de perder la intensidad con la que vivo las maravillas virtuales: películas, pinturas, libros, canciones Pop, mis propias paranoias… Pero eso no lo estoy perdiendo para nada, está más fuerte que nunca, o tan fuerte como siempre. En cambio, ya no me río de absolutamente todo, como antes. La ironía puede ser destructiva, igual necesitaba reducir su presencia en mi vida, pero aun así creo que la voy a echar de menos. (Me voy a esforzar por seguir riendo lo más posible, si no, que ascazo de pibe sería).

Creo que esta semana estoy menos inspirado que la anterior (vaya ñosca de post estoy colgando); ¡qué putada! Bueno, aun así tengo un nuevo cuento entre manos e iré repasando lo anterior… Os dejo con una canción que tiene que ver con el montarse pelis y que le dedico al gran Piru en su cumpleaños.

Saludos

El Tejón.


28/7/08

Coincidencias.

Este sábado iba en el metro camino del trabajo. A pesar de que entro a las dos y media estaba soñoliento, perdido en la fantasía de cómo conquistaré a la actriz de Stranger than Fiction cuando viva en Nueva York. Estoy intentando hacerme menos pajas mentales, pero el viernes había pasado un día flojo y tenía que currar, así que decidí hacerme una pequeña concesión. Mientras me perdía en mis pensamientos miraba de reojo a los personajes que me rodeaban hasta que una mujer en concreto llamó mi atención con fuerza. Tenía un aspecto extraño, guapa, aunque de rostro duro. Sobre todo muy elegante, vestida informal, con un pantalón vaquero, una camiseta negra lisa, unas zapatillas en diferentes tonos de pardo preciosas, un sombrero panamá que a pesar de ser lo que era no llamaba la atención y una rebeca sobre los hombros de color verde aguamarina. Estaba extremadamente delgada y parecía tener unos cuarenta y pocos bien llevados o unos treinta y pico ajados. Mirándola me asaltó el extraño pensamiento de que el día de mañana me gustaría estar casado con alguien así. Serena, expresión melancólica, porte noble, distante, toda su ropa de buena calidad e impoluta pero un poco gastada. Los caballeros victorianos no estrenaban sus trajes, dejaban que el mayordomo les diese el primer uso. Ella, la imagen de la elegancia.

Seguí mirándola hasta que el Metro llegó a su parada y se dispuso a bajar. Se quitó la rebeca de los hombros para ponérsela y poder así caminar con más comodidad. ¿Por qué llevar chaqueta en un día de tanto calor? En la operación pude ver que la camiseta que llevaba era de tirantes, sus brazos hasta los hombros quedaron al descubierto unos instantes. Su delgadez era enfermiza, la fibra muscular se marcaba de forma desasosegante en sus articulaciones escuálidas. Debía de padecer una enfermedad terminal o ser heroinómana o anoréxica. Pienso que lo último es lo más probable. Pero había algo peor: tajos en el brazo, recientes, a penas cicatrizados, profundos y anchos, como hechos con un cuchillo basto de carnicero. He leído que las anoréxicas llegan a automutilarse en su cruzada contra su corporeidad.

La visión de esos cortes me impresionó mucho. Volví a mirarle a la cara que quedaba ya de perfil a mí, mientras ella esperaba a que la puerta se abriese para salir. Se la veía segura y triste, bella, ojos verdes, aristocrática, mandíbulas marcadas y prietas. Daban ganas de salvarle la vida. Se abrieron las puertas, suspiró, se colocó bien la rebeca y salió del vagón.

Escribí el grueso de este relato en el mismo asiento del tren; frenético e impresionado. Llegando ya al aeropuerto, donde trabajo, apuraba las últimas palabras de todo lo que sentía que necesitaba contar. Lo último que escribí fue esto:

"Me da miedo que esa mujer se quite la vida esta noche".


* * *


Esa misma noche hablé con mi amiga Raquel. Se le avecina una relación tormentosa. Me dijo que hacía poco le había dicho a otra personas las palabras: "luz, más luz". Las había dicho citando a Shakespeare, El Sueño de Una Noche de Verano. "Luz, más luz" fueron también las últimas palabras de Goethe antes de morir. Son palabras que no me gustan porque me recuerdan a torres de marfil, a espíritus demasiado etéreos, lejanos a los tejones que somos nocturnos y rechonchos y amamos la penumbra y el calor corporal de nuestras madrigueras. Aun así investigué; "luz, más luz" es, efectivamente, una cita de Shakespeare. Pero no de El Sueño de Una Noche de Verano si no de Romeo y Julieta, como no podía ser de otra manera. Mi obra preferida de uno de mis autores preferidos. No sólo mi obra preferida, sino "esa obra" en concreto.

Malditas coincidencias. Últimamente las coincidencias me han acosado y me han traído una lección: es demasiado duro pensar que no tienen sentido alguno, es demasiado duro pensar que tienen un sentido. Las coincidencias llevan consigo la lección de que, a menudo, lo más sabio es dejar lugar en la vida al enigma, negarse a entender, negarse a controlar, decir "vale". En el fondo de ese pensamiento está el sentido del recurso que utilizo últimamente al yuxtaponer textos cuya relación no acabo de entender pero intuyo. Como esa ansiedad de luz de Raquel, de Goethe, de Capuleto el padre de Julieta y de otros… esa ansiedad de luz en relación con la chica del metro de los cortes en el brazo. Creo que tiene que ver con El Alef de Borges, con un concepto que arrastro desde que leí Dublineses de Joyce: muy en el fondo, todos somos iguales y somos lo mismo y hay una unidad oscura y miserable pero sanadora que nos une. Espero que esa chica del metro esté bien.


* * *


Os dejo con dos historias de autodestrucción. Una mía, que es de lo que más me gusta de lo que he escrito. Otra de un tipo, amigo de un amigo, del que últimamente me están llegando textos. Me parece bastante bueno, firma JP. Si tenéis tiempo, echadles un vistazo.

Saludos

El Tejón.


Esto es un sombrero Panamá.



Ésta es la chica de Stranger tha Fiction.


23/7/08

Brutal.


John William Waterhouse. Eco y Narciso.

Según el diccionario de la RAE:

brutal.

(Del lat. brutālis).

1. adj. Propio de los animales por su violencia o irracionalidad.

2. adj. Dicho de una persona: De carácter violento.

3. adj. Propio de una persona brutal. Una paliza brutal.

4. adj. Muy grande. Una oscuridad brutal.

5. m. ant. bruto (animal irracional).


Me gusta decir "brutal". Es la palabra que utilizo para adjetivar las cosas y personas que más me gustan. Aquellas que me arrancan los sentimientos más intensos, por los que vivo con ilusión, por los que me muevo. Lo brutal como categoría estética hunde sin duda sus raíces en lo sublime y en el Romanticismo. La idealización "Rousseauniana" de lo salvaje tiene ya mucho de ese sentimiento de concebir lo brutal como positivo. Movimientos del s. XX como el Fauvismo o el Art Brut (por poner sólo los dos ejemplos etimológicamente más evidentes) vienen a confirmar que esa necesidad purista de buscar la emoción de carácter más rotundo y desbocado no ha desaparecido, aunque sí se ha pervertido y descafeinado, desde que el bueno de Burke la enunciases hace 250 años.

Para mí lo brutal no es exactamente lo sublime. Tiene en común con el concepto romántico que la emoción producida por el estímulo, o por su simple recuerdo, me llena hasta el punto de desbordarme, rebasa mi capacidad de sentir cualquier emoción en reposo hasta el punto de agitarme, de dejarme sin aliento en cierta medida. Pero el estímulo no ha de ser desmedido en sí mismo, sólo ha de ser lo suficientemente extraordinario a mis ojos. A la hora de juzgar una obra de arte suelo aplicar un criterio aristotélico desde una perspectiva emocional: es bueno aquello que cumple con excelencia los objetivos pretendidos a priori por su creador, inclusive si ese código es en sí mismo una creación original. Si lo pretendido es crear una obra fríamente académica, según los criterios perfectamente asentados y convencionales de la pintura decimonónica, y el resultado es un Gérôme, es brutal. Si lo que se pretende es reinventar el cine negro desde una perspectiva épico familiar, con un lenguaje visual revolucionario y perfectamente coherente a un tiempo, y el resultado es El Padrino, es brutal.

A menudo me resulta especialmente brutal aquello en lo que la intención es tan compleja que queda escondida, pero el resultado es tan apabullante que resulta evidente que sea lo que sea lo que pretende, se consigue. Estas obras despiertan además la curiosidad, la voluntad de interpretar y, aun más importante, el misterio. ¿Qué busca exactamente Miguel Ángel en la escalera de la Biblioteca Laurenciana? ¿Y El Bosco en El Jardín de las Delicias? ¿Y Velázquez en Las Meninas? ¿Y Borromini en San Carlos de las Cuatro Fuentes? ¿Y Giorgione en La Tempestad? ¿Y Goya en los Caprichos y los Disparates? Pues no lo sé, en algunos casos tengo mis teorías, incluso algunas certezas, pero las obras misteriosas son las más complejas porque acarrean la contradicción de no dejar ver exactamente qué son, pero al mismo tiempo nos llenan de la certeza de que lo son. Son, por consiguiente, brutales, muy brutales.

Pero he dicho que lo brutal es un concepto emocional. Todo lo que me gusta puede ser brutal. La Naturaleza es, a diferencia de las creaciones humanas, siempre coherente, la Naturaleza me apasiona, es, sin duda, brutal. Lo brutal puede surgir del accidente, las coincidencias acostumbran a ser brutales. También los lugares abandonados, o con un encanto no pretendido: como la enorme fábrica de cementos situada en medio de un bosque entre el mar y la montaña que vi en Portugal, era, sin duda, brutal. Naturaleza, ruinas, accidentes: lo brutal remite de nuevo, con mucha conciencia, al Romanticismo.

Brutal puede ser una noche de fiesta, un reencuentro con un amigo, el sexo (por supuesto), un concierto, un libro, un instante, una luz, una nube. Cualquier cosa que se sienta intensa. Algunas personas, muchas de las que conozco, son, también, brutales: Por su aspecto, por su personalidad, o simplemente por mi relación con ellos, por los años de amistad y las experiencias pasadas juntos.

Lo brutal es un sentimiento emocional e intelectual. Entonces, ¿por qué remite a un vocablo que el diccionario de fine como: "Propio de los animales por su violencia o irracionalidad"? Para empezar porque es emocional antes que intelectual. La información es procesada por la cabeza, pero sólo es brutal si se siente en las vísceras. Las emociones dan la impresión de remover estadios más salvajes de nuestro ser que el raciocinio. Pero además, lo brutal es aquello, que al llenarnos, al superarnos, nos libera por unos instantes de la opresión de la autoconciencia, nos despersonaliza y nos acerca, fugazmente, a la pureza inconsciente de los animales. La experiencia de lo brutal es una experiencia catártica.

Como experiencia catártica, lo brutal encuentra su máximo exponente en el humor, en el humor salvaje, irreverente, sutil, sencillo y profanador de los pilares más básicos de nuestra realidad y nuestro yo.

* * *


Hace ya muchos años que utilizo esa palabra: "brutal". Pero no había sido consciente de lo importante que es en mi imaginario hasta hace unos meses. Muchas de las personas que más aprecio utilizan la palabra "brutal" para definir aquello que les apasiona. Y aunque, cada vez más, usemos esa palabra de forma melancólica, como el destello fugaz de una forma de vivir perdida o soñada, yo pienso que en lo brutal sigue estando el germen de lo mejor de la vida.


"Un día que hoy está construido con vapores y niebla, moramos entre los árboles mudos en su Misterio insondable. Con la piel de color granate, con los huesos bañados en licor, con las manos tornándose hojas de metal bruñido. Merendamos un amor de carcajadas y tuvimos la certeza de que un peñasco perdido era el sonido más maravilloso del Mundo. Y ahora que escribo en nosotros, sólo hay yo, sólo hubo yo, y el futuro es aun más bromista que el pasado. Y en la perdición de mi obsesión se abre el camino de la ventana de las miradas de los otros que son yo y como yo, que son tiernos y son brutales.

Un día Eco decidió matar a Narciso. Cansada de repetir las palabras del muchacho, se le acercó por la espalda y le empujó adentro del estanque. El bello efebo, embebido como estaba en la contemplación de su reflejo, no tuvo tiempo de defenderse. La sorpresa fue tal que apenas chapoteó, se hundió sin remisión en las profundidades del lago. Eco se fue de vacaciones, conoció hombres, paseó por el campo, se emborrachó por las noches. Estudió historia del arte y acabó escribiendo una columnilla sobre eventos culturales en una revista de provincias, casada, enamorada y con un par de críos que fueron la luz de sus días. Eco escribía también cuentos, sin mucho interés de publicarlos. Cuentos en los que todos sus amigos apreciaban su capacidad para crear personajes coherentes, para entender al otro. Y es que los ojos de Eco fueron cándidos hasta el final y su mirada de chica, de mujer, de madre y de abuela, atesoró siempre la lucidez serena de aquellos seres extraordinarios que no se han pasado la puta vida mirándose el ombligo."


Con los ojos muy abiertos, se busca lo brutal.


Os dejo un cuadro de Gérôme, pinchad para verlo grande. Es el juicio de Friné. La historia (directamente sacada de la Güiquipedia, que ya no me apetecía escribir más) es la siguiente:

"Friné fue acusada de impiedad, un delito muy grave en Grecia (recuérdese que fue el delito por el que se sentenció a muerte a Sócrates), a causa de su continua comparación con la diosa Afrodita, comparación debida a su belleza. En efecto, Friné era la modelo de los escultores para representar a la diosa del amor, fertilidad y belleza femenina (se considera que la escultura llamada la Venus de Cnido es una representación de Friné). Otra de las graves acusaciones que sobre Friné pesaban era la de haber violado el secreto de los Misterios eleusinos.

Por petición de Praxíteles, durante el juicio fue defendida por el orador Hipérides.

Hipérides fue incapaz de convencer a los jueces con su discurso, así que, como último recurso, recurrió al amor (en griego: Eros, o acaso φιλíα) y a la belleza e hizo desnudarse a Friné ante los jueces, convenciéndoles de que no se podía privar al mundo de tal belleza, la cual era un monumento vivo a la diosa.

Con esta estrategia, consiguió conmover a los jueces, quienes la absolvieron de manera unánime."

¿A que es brutal?


29/6/08

Panta Rei

Hay momentos.
Hay momentos en los que por fin te enamoras y esa persona resulta vivir a miles de kilómetros de tu país. Hay momentos en que la vida te lleva a otra ciudad cuando por fin te sentías como en casa. Hay momentos en los que te lías con quien menos te lo esperabas y descubres que te gusta. Hay momentos en que tras años de amargura dejas de estar triste e incluso te asusta. Hay momentos en los que tu fuerza y tu optimismo, que creías eternos, se encuentran con un problema que no saben superar. Hay momentos en que la persona de la que lo sabías todo empieza a esconderse y a mentirte. Hay momentos en los que los cuerdos pierden la cabeza y los locos dan consejos razonables. Hay momentos en los que alguien que era eterno para ti, se descubre mortal. Hay momentos en los que te quedas embarazada. Hay momentos en que conoces a alguien que te sorprende por estar convencido de algo y lleno de sueños. Hay momentos en los que vuelves a llorar después de ocho años sin hacerlo. Hay momentos en los que tus sueños de infancia se hacen reales por un momento y luego se desvanecen. Hay momentos en los que necesitas un abrazo y nadie te lo da. Hay momentos en que alguien te sorprende con un abrazo y te das cuenta de cuanto lo necesitabas. Hay momentos en los que te sientes sólo y aun así elijes como única compañía el repiqueteo de las teclas del ordenador. Hay momentos en los que los cambios te asaltan, te confunden, todos los planes que habías estado haciendo pierden su sentido y sólo queda decir "vale" y seguir, porque nunca se sabe, porque, a veces, hasta España puede ganar la Eurocopa.
El Señor Tejón se desea unas felices vacaciones y espera volver con un gran "vale" luchador (no conformista) que le prepare para cualquier eventualidad.
El Señor Tejón desea a todos sus allegados en diversas crisis: fuerza y sabiduría.
Y como concretar es contar menos, les dejo con un regalo (clásico, hay que verlo a pantalla completa) y hasta el día 9, que vuelvo.

18/6/08

She was such a lady!

Casi todo lo que sé de cine lo aprendí de crío. De niño y de adolescente me tragaba de todo: serie B, western, los estrenos comerciales, cine independiente, lo que fuese. Sobre todo mucho cine clásico americano que, por mi padre, en mi casa era toda una institución. Hoy sólo veo pelis concretas de directores que me interesan mucho, entre las cosas que he dejado, una de las que más añoro son los musicales. Los musicales no presentan conflictos muy profundos, son la pura perfección formal. Cuando te gusta un medio disfrutas con todo lo bueno de ese medio. En pintura, ahora, me encanta ver a Goya y a Velázquez con toda su enjundia, pero también me derrito ante la pura pintura de un Ghirlandaio o de un Corregio. Hoy se ha muerto Syd Charisse, las piernas más grandes de la historia del cine. En su honor cuelgo este vídeo en el que todo es perfecto: cómo bailan, cómo está rodado, la ropa, la canción interpretada por Sammy Davis Junior... Un día de estos tengo que sacar tiempo y volver a ver musicales, algún día.

El Tejón se quita el peludo sombrero en honor a una de las más grandes y le dedica esta entrada a otra de las más grandes, de las más grandes de mi vida. Ojalá la vida fuese tan perfecta y sencilla como los musicales.

Para Gatis, para siempre.

27/5/08

Cuando no sabes lo que ha pasado.

Como no tengo tiempo para leer nada y no puedo escribir cosas con más enjundia, cuelgo una tontería:

Ayer vi la última película de Coppola: Juventud sin Juventud, basada, nada menos, en una novela de Mircea Eliade.

Llevaba tiempo sin disfrutar de una buena película que no hubiese visto ya, realmente lo pasé bien. Me metí en la historia, viví la magia maravillosa del cine, de todas las artes en realidad, la magia de sentirme absorbido por la ilusión ofrecida hasta el punto de quedar absorto y vivir un rato sin mí. Pero aun no sé muy bien qué pasó. Aun no he entendido la película. Sí sé que una de las cosas que me impactó fue la cantidad de elementos cercanos a temas que me obsesionan que contenía: el doble, lo siniestro en la relación entre vida y muerte, las lenguas y su condición artificial (cuya conciencia también las vuelve siniestras), la religión, la metempsicosis, la guerra, la división entre la vida intelectual y la personal, el sueño, el espejo… Casi nada, además es muy romántica y sale una chica (Alexandra Maria Lara), que realmente parece sacada de una pintura prerrafaelita o del mundo de las ideas de Platón. Por otro lado, es inconexa y se salta con alevosía buena parte de las normas y de los "nunca-hagas-eso" de los manuales de guión; pero no sé si realmente se trata de fallos, genialidades o es que simplemente Coppola, a estas alturas de la película (más bien de "las películas"), se preocupa más de contar cosas, que de que le quede totalmente redondo el asunto. En cualquier caso puedo decir que me gustó, que tiene un título increíble, que estoy deseando verla otra vez, que lloré al final. A veces, las obras que te dejan con la insatisfacción de no haberlas abarcado la primera vez, son aquellas que, con su misterio, más te estimulan, más te persiguen y más dejan su huella en tu vida. Me ha pasado con varias: el Gilles, Apocalipsis Now, La Metamorfosis, El Hombre que nunca estuvo allí, El Jardín de las Delicias, Las Meninas (que están pintadas precisamente para eso)…

Coppola tiene casi setenta años y llevaba diez sin dirigir, pero ha vuelto: la próxima obra está siendo rodada, nada menos que con Maribel Verdú y Carmen Maura. Me alegro casi como si fuese un amigo al que volviese a ver.

Saludos

El Tejón


Coppola en el tajo, nótese que cada vez se parece más a un oso panda.