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guiado por las apariencias
3/4/14
La fe del homo economicus.
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12/1/14
Seis cosas y poco más
tener tiempo libre, a veces para trabajar, pero para trabajar en lo que uno quiere
tener un mínimo de confort material
no sentirse culpable nunca
cuidar todo lo posible de la gente en general y sobre todo de los amigos
tomarse muy en serio el empeño de ser libre, de hacer lo que uno realmente quiere hacer dentro de las circunstancias
y poco más
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12/9/13
4/7/13
Vejez
28/9/12
Inevitable violencia
pensar que hasta ahora no nos agredian porque éramos buenos chicos, cuando vivíamos en una situación ultra privilegiada respecto a los ciudadanos de otros estados es muy egoísta, hoy nos toca a nosotros, pero la lucha siempre ha sido la misma.
31/8/12
Cancelan Carne Cruda.
13/7/12
Nuestro tiempo (para ane)
el destino es una fuerza que nos lleva a ser lo que siempre quisimos ser
30/5/12
Por qué me voy.
27/4/12
¿y si...?
2/1/12
Miedo y esperanza.
Esos dos esclavistas de todas las personas; el miedo y la esperanza, son a menudo utilizados por los que tienen más para controlar a los que tienen menos. En los tiempos de bonanza de una civilización, la esperanza suele tomar protagonismo, se fomenta en la gente el deseo de conseguir nuevas metas, mejoras para sus vidas, a menudo, eso sí, acosta de la desgracia de otros...
Cuando al discurso de una estructura de poder establecida se le acaban las respuestas, cuando se encuentra vacía y derrumbándose, sólo le queda acudir al miedo para controlar a aquellos que tiene sometidos. Miedo a perder lo que se tiene, a menudo lo poco que se tiene.
Yo, hoy, tengo miedo. No sé cómo voy a ganar algo de dinero para mantenerme el mes que viene, vivo desde hace tiempo con esa angustia. Me es inevitable sentir vértigo, pánico, pero intento controlarlo porque aquellos que se hunden por completo en el miedo son esclavos absolutos. El miedo, además, no es lúcido, su razón anuncia que todo irá a peor, que la maquinaria del opresor es invencible; algo que puede parecer evidente, pero que es falso. Tal vez no podamos cambiar la naturaleza humana y no lleguemos a alcanzar un ideal de justicia social, pero este mundo en el que vivimos va a cambiar, y puede cambiar a mejor.
Así que basta ya discursos cargados de miedo, vacíos de esperanza. Basta ya de pedir, desde voces que supuestamente representan a la izquierda, medidas reaccionarias que consoliden un sistema democrático representativo que no sólo es incapaz de combatir el desastre de la fase actual del capitalismo sino que está intimamente vinculado a ella. Yo no quiero un perfeccionamiento del sistema, el sistema ya se está perfeccionando, no cesa de hacerlo, por eso aumentan cada vez más las diferencias de clase. Yo no quiero una reforma de la ley electoral. Yo no quiero un trabajo asalariado para todos.
Gran parte de las medidas propuestas desde el movimiento 15-M están profundamente pervertidas por el miedo y sólo aspiran a mantener el status pequeño burgués de sus integrantes. Eso no sólo es mezquino, también es inútil. Se responde a la presión del sistema rogando que se modere el castigo, pero sin rebelarse realmente contra el castigador. El capitalismo actual mata a billones de hambre, destruye a especies y ecosistemas, esclaviza a la mayoría de la población del mundo, una reacción moderada y tímida no es suficiente. Pienso que el 15-M ha tenido un efecto positivo psicológico para muchos, pero sólo puede ser un precedente de algo más. Sus respuestas no bastan, los delitos que denuncia son demasiado graves.
Una respuesta al sistema sólo puede ser ilegal. "Ningún ser humano es ilegal", se grita en las manifestaciones. He aquí el error. Yo soy ilegal, la inmensa mayoría somos ilegales, la legalidad no es lo mismo que la moralidad. Lo legal no mide el bien y el mal, mide lo que es conveniente o inconveniente para el orden impuesto desde las estructuras de poder. Cuando desde los supuestos movimientos de izquierda contemporáneos se insiste en la no utilización de la violencia, se está en realidad llamando a no quebrantar de forma radical los límites de la legalidad. Tras el "no" a la violencia se esconde el miedo a cambiar verdaderamente el mundo.
No creo que la violencia directa pueda tener una utilidad revolucionaria significativa en el momento preciso actual. Pero ¿si no fuese así? Incluso la ley perversa actual ampara al que mata en defensa de su propia vida, o al que mata a quien pone en peligro a sus personas más cercanas. Si estuviera en nuestra mano el evitar por medio de la violencia, los terribles desastres que ocurren a nuestro alrededor ¿no deberíamos ejercer esa violencia? ¿No tenemos, de hecho, la obligación moral de quebrantar cualquier ley escrita con la complicidad de aquellos que nos oprimen, de aquellos que esclavizan, humillan, torturan y matan a la mayoría, cada día, sí esa transgresión puede ayudarnos a combatir esa misma opresión?
Debemos superar el miedo a la incertidumbre que genera la angustia de renegar del destino que se nos pretende imponer, para pasar a vivir sin destino, generando nosotros mismos nuestro propio porvenir.
26/12/11
Después de ver Somewhere.
Cuando era niño alguna vez fui con mis padres a un hotel bueno. Es muy probable, viendo como están las cosas, que nunca vuelva a hacerlo. Es una sensación especial, la de bajar a comer al buffet o la de recibir el desayuno en la habitación y que no haya ni un plato descascarillado, ni un mantel amarillento, ni una mancha. No creo que lo eche de menos, es parte de un todo, de un mundo de exceso del que estoy harto y que inexorablemente se acaba, al menos a mi alrededor… pero me resulta raro pensar que un día eso será algo pasado del todo, inexistente. ¿Qué más cosas recordaré un día como desaparecidas? Tal vez hablaré a los más jóvenes de los coches a gasolina, de las navidades con decenas de regalos, todos envueltos de colores, de las enormes bibliotecas llenas de libros impresos, de las elecciones con papeletas y urnas, de España siendo uno de los países más ricos del mundo y China uno de los más pobres, de comer carne seis veces a la semana y de los supermercados siempre llenos. Tal vez recordaré la moda de las mujeres escuálidas y de las operaciones de aumento de pecho, recordaré la prohibición del matrimonio y de la adopción por homosexuales, las residencias llenas de viejos seniles, la coca-cola. Las ciudades de millones de habitantes, los partidos de fútbol multitudinarios, los ordenadores, los tigres, los pantalones de pitillo, las colecciones de cromos, las discotecas, la Universidad Complutense, el stress, la polución, Venecia.
Se derrumba este mundo tan enfermo ya, tan podrido, tan lleno de cosas que no quiero. Cuando éste, mi mundo natal, no esté ¿qué vendrá? Todas esas cosas que en cierta medida son parte del horror ¿las recordaré con nostalgia?
El mundo se acaba, pero se ha acabado ya otras veces, pasará la crisis que aún queda por venir y los supervivientes verán el resultado; la respuesta a esta incertidumbre de hoy. Todo será diferente pero también habrá cosas que serán iguales: la gente morirá, hablará, buscará comida y cobijo, será ambiciosa en algunos casos y noble en otros, buscará pareja, tendrá hijos…
Hoy más que ayer el presente es un fantasma a punto de desvanecerse, el breve preludio de un recuerdo.
5/12/11
Dormir, tal vez soñar.
Los recuerdos y las imágenes de Chispas hoy ya son fantasmas. El vacío que deja su ausencia es tan grande que siento vergüenza de echar tanto de menos a alguien que no era humano. Las mascotas tienen la facultad de estar siempre ahí, reductos de la constancia que ofrece la Naturaleza para los enfermos de una vida urbana construida con palabras incapaces de concretar nada.
Adiós compañero. Que la tierra te sea leve.
13/10/11
15 de Octubre.
Nada es gratis. Nada es despreciable. Aquello que tenemos por insignificante, aquello que sacrificamos, es lo que retorna como una fuerza imparable que nos sobrepasa. Europa y Estados Unidos pensaron que las ideas no importaban, que la técnica y el dinero podrían con todo. Hoy mucha gente se rompe la cabeza pensando qué falla, cual es la solución; lo piensan como si fuera un problema de aritmética, tanto los reaccionarios como los progresistas como los revolucionarios. Da lo mismo que reduzcas el déficit, que cambies la ley de partidos, o que acampes en las plazas. Si no recuperamos la voluntad, la capacidad de creer, no podrás conseguir ni la represión, ni la reforma, ni el cambio.
El otro día entendí por qué tengo esa relación de amor odio con la “contra cultura” de finales de los 60’: Por un lado fue el último gran momento de esplendor cultural de Occidente: filosofía, cine, música, literatura… Pero todos aquellos jóvenes no cambiaron nada, porque no quisieron pagar un precio: “if I can’t dance, it’s no my revolution” decían. En una revolución es muy posible que no puedas bailar, que no puedas comer, que mueras… Si no estás dispuesto a sacrificarte por tus ideas, nunca conseguirás honrarlas, vivenciarlas.
Espero que Chispas recupere las ganas de vivir y coma.
Espero que todos recuperemos el coraje y trabajemos por cambiar las cosas.
Hay que dar un paso más, aunque no podamos bailar, aunque nos hallan humillado, aunque nos intimiden, nos sacudan, nos disparen, o nos encierren. Si no, es como si no tuviésemos ganas de vivir.
Ánimo a Chispas y a todos.
A ver qué pasa este Sábado.
29/9/11
Corridas (de toros).

A pesar de que he ido varias veces en el pasado a Las Ventas y he disfrutado de esa espacialísima experiencia que son los toros, estoy, hoy, en contra de las corridas. Entiendo que se trata de un espectáculo de otro tiempo; de un tiempo en el que el mito de la lucha contra la bestia tenía sentido porque la Naturaleza vivía aun días de gloria en los que era temida y respetada por el hombre, su rival. El hecho de que los toros no tengan ya sentido no es ninguna buena noticia para los animales en general, ni para los toros en particular y, posiblemente, tampoco sea demasiado bueno para las personas. Hoy, hemos sometido a una humillación tal a los animales, nuestra victoria es tan cruel y total, que celebrar un combate ritual resulta grotesco, como los espectáculos del Coliseo de Roma en los que se humillaba a los esclavos de los pueblos vencidos obligándoles a representar el papel de perdedores en recreaciones de batallas pasadas. Ha llegado la hora de cerrar las plazas, bastante sufrimiento causamos a las pobres bestias en los mataderos, en los bosques talados, en los mares contaminados, en el planeta recalentado…
Hace unos días se cerró la Monumental, pero ni siquiera se hizo por un deje de decencia ilustrada, ni por debilidad de una cultura que lleva una relación tremendamente hipócrita con la violencia, conviviendo con ella a diario pero escondiéndola debajo de la alfombra. La plaza de Barcelona se cierra por una estúpida disputa nacionalista en una tierra que tolera fiestas de tortura animal mucho más crueles y soeces. Qué mierda de banderas, se agitan como la muleta frente al toro, y las masas van detrás, olvidando su beneficio y su dignidad (esto último era lo único que se respetaba del toro en las plazas, al menos así debió ser en el pasado).
En su derrota física, las bestias nos han vencido moralmente. Hoy, algo que antes del XVIII era inconcebible, es un hecho de una claridad cristalina: que los animales son mejores que nosotros. Por algo temía Nietzsche la fuerza de los débiles, tanto ansiamos durante milenios hacernos más fuertes que la naturaleza, que no nos dimos cuenta de que al vencer, perdimos. Desde sus jaulas, desde sus reservas, desde sus ojos muertos en la arena, desde los mitos y los cuentos infantiles que han dejado de tener sentido: los animales nos recuerdan lo mucho que el poder nos ha corrompido, lo mucho que nos ha robado.
Espero que cierren más plazas.
20/8/11
Cómo me pone Concha Piquer.
En los años 30 el mundo era en blanco y negro, los escotes eran generosos y las faldas cortas. La crisis era de verdad, no como la de ahora, no porque fuese más jodida, que lo era, sino porque la gente no se engañaba y tenían claro que no había nada en que apoyarse y que podía pasar cualquier cosa y hacerse cualquier cosa. Se viajaba en tren y se cantaban canciones libertinas y se escuchaba jazz. Coco Channel y muchas más detrás de ella, se medio disfrazaban de chicos, la desesperación se combatía con alcohol y bohemia, y con activismo político también. Comunismo, anarquismo, New Deal, fascismo...
¿Y hoy? ¿Qué mierda de crisis es esta? ¿A qué coño estamos esperando para entender que el mundo se está acabando?
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27/9/09
A mi estimado David:
Sólo a ti te dedico ésta mi última carta. Aunque supongo que un suicidio tiene siempre un cierto sabor a derrota, intento con él ejecutar mi único acto de auténtica libertad, que es, como incansable buscador de ésta que soy, mi única victoria. Con las manos rebosantes de sangre, hundidos hasta los hombros, negamos a Dios con la esperanza de que no existiese, porque de existir, nada podría evitarnos el más rojo de los infiernos. Cortamos la cabeza del rey y de los nobles, de los simpatizantes, arrebatamos su poder a los burgueses, hicimos rodar cabeza tras cabeza. Cavamos el hoyo de la justicia con la pala del horror. Al final, se esfumó el sueño y despertamos sumidos en la más siniestra de las pesadillas.
Utopía es locura. Realidad; injusticia y desgracia. La libertad; una idea, y como tal perteneciente a una dimensión preciosa pero inalcanzable, cruel. Se les advierte a aquellos que desean, que la obtención de sus anhelos puede ser un castigo peor que la insatisfacción. No existe aquello lo suficientemente bueno como para colmar la expectativa humana, y cuanto más alta es la expectativa, mayor la decepción. Nosotros, los revolucionarios, apuntamos al cielo. Pedimos una vida verdadera. Cosechamos cadáveres. Más sentido tiene el oficio del artista que gracias a la ilusión de la forma consigue hacer verosímil la encarnación del ideal. Felices vosotros los pintores, también los músicos y los poetas, y todos aquellos que viven y venden mentiras preciosas, vuestra es la única libertad posible.
Para el pueblo de Francia sólo tengo mis más humildes excusas y la más burda de las defensas: mis intenciones fueron puras. Pido a Dios, si existe, que nos libre en adelante al menos de las quimeras, que se olvide de todos aquellos que se creen iluminados por Él o por cualquiera de sus máscaras, entre las que incluyo a la Razón. Razón mentirosa, que ha llenado nuestros días de sombra.
Pinta la humillación de mi muerte. Dale a mi tragedia una moraleja. Que gracias a mi desesperado final, entiendan todos lo inútil que es perseguir un sueño.
Con el cuchillo en la mano, mi último recuerdo es para los franceses, el fantasma que dejo vivirá la eternidad consumido por el tormento de haberles fallado.
Tu amigo y compañero,
Marat.
14/7/09
Querida Gatis VII
Querida Gatis:
Camino por Las Vegas, ciudad de neón. Todo aturde aquí. Estoy harto de la soledad del viajero. Escucho a Bob Dylan en el reproductor de mp3 que me regaló Michael como despedida. Música de otros tiempos, de una generación que pensó que todo podía cambiar. Cansado, me pesan ya los pies. El que viaja sin rumbo no hace otra cosa que huir. ¿Huir de qué? Ciudades y personas, adoro a las ciudades y a las personas, pero sigo viajando comiéndome los kilómetros y las experiencias con un ansia que no entiendo. Buscando algo que aun no he encontrado. Buscándome a mí mismo o intentando perderme. Siempre hay un motivo para sonreír, aunque sólo sea por la belleza que impregna todo. Me da miedo pensar que toda esa belleza la pongo yo, que en realidad no está ahí, belleza brillante o belleza melancólica. Quiero dejar este país, dejar esta lengua que entiendo, quiero sentirme aun más extranjero. Ser demasiado romántico es agotador, ser demasiado romántico significa intentar curar el dolor en el exceso, intentar curar la ansiedad del deseo hartándose de desear, intentar luchar contra la imagen que nos devuelve el espejo, el espejo de cristal, el espejo en los ojos de los demás, el espejo del campo, del viento y de los enormes edificios que nos acechan y nos arropan. Ahora tú vas a ser madre, algo tan real, los demás… ya no lo sé. ¿Por qué somos tan necias las personas? ¿Por qué es tan necia nuestra abrumadora inteligencia? Estoy ganando dinero de verdad, jugando, cada vez soy mejor. En la mesa de juego me siento seguro, arropado por la matemática, gran juego humano que reduce el mundo a algo controlable, ilusión de realidad. Contar cartas, leyes de probabilidad, un antídoto contra la soledad.
El dolor de querer creer y no saber en qué. Ya no busco dejar ningún rastro, ya no. Las palabras se apagan, se extinguen, las palabras, los símbolos, no tenemos otra cosa. Y aun así cuando uno se siente incapaz de ver ninguna épica a su alrededor le asalta como un torrente la ternura, aun puedo. La vida, con todo, es como es, y es preciosa, porque la alternativa es lo plano. O vives o no vives. Recuerdo que en el instituto la profesora de física nos dijo que el frío no existe, existe un nivel mayor o menor de calor. La muerte tampoco existe. Nos calentamos en la hoguera, aunque queme. Por suerte la vida es larga, la vida de aquellos que tenemos la suerte de no irnos prematuramente, está plagada de tiempo, que pesa pero permite mucho si lo tratas bien. Ser agradecido con el tiempo es vivir con los oídos bien abiertos a los demás. Los dos errores más terribles que puede cometer el hombre son dejarse vencer por el miedo y no escuchar a su intuición, no creer.
Si no existiese el arte no tendríamos ninguna prueba de que la gente del pasado también tubo miedo. Menos mal.
Desde la ciudad del vicio,
fiel a sí mismo
El Tejón.
11/7/09
Cambio de planes (again).
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Plata y oro.
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El Tejón.
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26/5/09
Limbo.
Ya es invierno en la gran manzana. Mi verano y mi otoño de confusión han pasado dejando un poso amargo, la verdad es que todo ha salido tan mal como se podía intuir. No te asustes por lo que te voy a contar, estoy bien, siento dentro de mí que a pesar de todo he sobrevivido y tengo ganas de seguir luchando. Hace un mes le dio una sobredosis a María. Dejó el teléfono descolgado y se pinchó una cantidad de droga desmedida, ella nunca se pincha. Mientras se iba yo estaba en una exposición de Bacon en el MOMA con Raúl. Viendo esos cuerpos en descomposición de repente lo sentí, como un relámpago. La llamé por el móvil y al ver que comunicaba quise salir corriendo a buscarla pero Raúl me retuvo, dijo que no tenía ningún sentido. A los cinco minutos volví a llamar, de nuevo sin respuesta. Esta vez no dudé. Cuando llegué estaba blanca, fue especialmente llamativo porque acostumbra a tener la piel tostada. Estaba preciosa, como si se hubiese detenido en el tiempo, parecía un personaje de un cuadro de Seurat… La viva imagen de la melancolía, la imagen aun viva. Llevaba sólo el camisón pero no teníamos tiempo, la cogí en brazos y la bajé a la calle, paré un taxi y la llevé al hospital. Mientras la llevaban en la camilla cogía mi mano y me sonreía y me pedía perdón. "¿Perdón por qué?", "porque lo hice para que me salvaras".
Su familia decidió que si no se metía a rehabilitación le quitarían la pensión, en principio ella prefería la segunda opción, pero hablando conmigo cambió de opinión. Me gustaría decir que yo la convencí, pero en realidad lo hizo por salvarme a mí, para salvarme de ella. Me dijo que se curaría si nunca volvíamos a hablar. ¿Y sabes que más? Me dijo que algún día yo volvería a casa, y que nos reencontraríamos tú y yo, Gatis. Y me pidió que entonces, cuando te abrazase, le dedicase un pensamiento, no porque ella quiera que siga en parte enamorado, si no porque en ese abrazo se estaría cumpliendo su voluntad, que es que yo me reencuentre contigo y recupere así la paz.
Lleva tres meses en la clínica, en teoría está desintoxicada y podría irse, pero ha decidido quedarse. Supongo que estar allí, aislada, en ese ambiente artificialmente pacificado y aséptico, es otra forma de no vivir. Yo sólo se de ella por terceros, creo que está escribiendo mucho…
Y han pasado más cosas malas, poco después de eso Michael se empezó a drogar. Creo que es lo peor que he hecho en mi vida, dejar que alguien como él se pervierta. En realidad todo vino de Raúl, que actuaba de una forma cada vez más enfermiza. Llegó un punto en el que se sentía tan ácido y furioso consigo, que empezó a incitar a Michael. Una noche atacó a su orgullo, le dijo que se creía mejor que nosotros y que en realidad era un cobarde que le daba miedo la vida, que por bien que tocase la trompeta nunca llegaría a sacar algo grande de verdad si no se arriesgaba del todo, si no se arriesgaba a morir. Lo peor es que había algo de cierto en sus palabras. Yo intenté pararle los pies, pero cargó contra mí diciéndome que sólo sabía estar en medio, que en todas mis relaciones tenía que ser siempre el otro y nunca el protagonista, que era otro cobarde. Y lo dijo de una forma que me hundió y cuando Michael cogió el cilindro de cristal y se puso a esnifar no hice nada, me sentí como si estuviese viendo una escena de una película. Desde entonces no ha parado y ha empezado a tomar crack y heroína de vez en cuando. Ahora toca la trompeta en el 13 puntos y realmente suena como nunca, cada sonido como un grito de rabia. Todo se ha ido pudriendo, corazón, todo, pero hasta que dimos contra el suelo permaneció en nosotros el sentimiento de que estábamos viviendo algo grande, cada vez más, cada vez más, hasta que dimos contra el suelo.
A mediados de enero la policía entró en casa. Tenían una orden y sabían donde escondíamos la droga, alguien nos delató, no sabemos quien… La gente es extraña, Raúl especialmente, asumió toda la responsabilidad. Se autoinculpó desde el primer momento, con la policía allí, asegurando que nosotros no sabíamos nada. Me lanzó una mirada de tal intensidad que de nuevo no me atreví a replicar. Michael ha salido libre sin cargos, a mí me han puesto una condena por posesión que me obliga a realizar 200 horas de trabajo social y Raúl pasará cinco años en la cárcel. En la cárcel de verdad. A la mierda, Gatis, a la mierda todo.
Lo cierto es que me he quedado sin ganas de nada. Trabajo de camarero y los fines de semanas voy a un centro de ayuda a drogodependientes donde ordeno los fármacos y limpio un poco, tampoco hago gran cosa. He tenido que alquilar un nuevo apartamento, comparto piso con dos chicas, Blanche y Simone, son pareja y unas estadounidenses bastante convencionales, la verdad. Se pasan el día viendo series en DVD. Casi no escribo. Leo, leo a Freud y a Lacan, y a un novelista japonés que se llama Natsume Soseki que me ha aconsejado Manuel. Leo también a Thomas J. Fry, un escritor mulato de la generación Beat que murió a los 26 años, tiene sólo una novela y algunas poesías. Estoy con la novela que se llama Risas Negras, cuenta sus peripecias en un viaje por la América profunda. Drogas y alcohol, racismo de blancos a negros y de negros a blancos. Murió de una paliza que le propinaron estando borracho.
Aun paseo, esta ciudad es el cielo, un cielo oscuro ahora que me pesan tanto los pies y los hombros, pero igualmente precioso. Camino por Central Park nevado, y voy a patinar solo a la pista del Rockefeller Center, al lado del árbol de navidad gigante. No creo que este año tenga ningún regalo. Aun veo a Manuel de vez en cuando, paseamos y charlamos, pero ya nunca en el 13 puntos. Él sigue yendo, supongo que es un superviviente, adelante, siempre adelante con media sonrisa en la boca.
No sé bien lo que he aprendido por ahora, tal vez he aprendido que no hay nada que aprender o tal vez mis experiencias me han turbado tanto que voy a necesitar tiempo para sacar mis moralejas. De todas formas no sé por qué siempre tengo que estar sacando enseñanzas de todo, llevo tal pila de lecciones contradictorias a lo largo de mi corta vida que debería estar escarmentado, debería dejar de creer en nada. Aunque si nada es seguro la única forma de saber es creer ¿no? Va, qué sabré yo, lo que sí puedo decirte es que seguiré buscando o huyendo o lo que sea. En cuanto acabe mi trabajo con los junkies me iré de aquí. Aun no sé a donde…
Te dejo con un fragmento del libro de Fry, creo que no hay ediciones en español, esto lo he traducido yo mismo:
"… después de vomitar todo el whisky, me tumbé en la cubierta, mirando al río con la cara apoyada en la madera. Las voces de sus cantos dejaban sentir aun su huella en mi alma borracha. Me asaltó entonces un pensamiento que ocupó mis entrañas con claridad desoladora: La vida es una sucesión de deseos y pérdidas. Cada cosa que ganas un día será perdida y sólo el final es sereno. Sereno y libre de cadenas.
Me fui quedando dormido, llevado por la corriente, viendo las aguas que la noche había vuelto negras."
Ahora mi vicio es el sueño, duermo diez horas al día, creo que no es bueno…
En fin, muchos besos.
Se despide,
nunca quieto,
El Tejón.
