Los recuerdos y las imágenes de Chispas hoy ya son fantasmas. El vacío que deja su ausencia es tan grande que siento vergüenza de echar tanto de menos a alguien que no era humano. Las mascotas tienen la facultad de estar siempre ahí, reductos de la constancia que ofrece la Naturaleza para los enfermos de una vida urbana construida con palabras incapaces de concretar nada.
Chispas ha estado muy enfermo. Es viejo ya. En la clínica le hicieron cosas que no le han gustado nada, como meterle un dedo por el culo para sacarle bolas de caca que tenía atascadas. Se siente humillado y deprimido. Ahora no quiere comer, sólo duerme. Querían que se quedase una noche más en el hospital veterinario, pero le sacamos. Hicimos muy bien, las veterinarias eran muy buenas y excelentes profesionales, pero no entienden que mi gato se va a curar sólo si está bien, si tiene ganas de seguir viviendo; no valoran el poder de las ideas. Si los propios médicos no entienden eso mismo de las personas, cómo lo van a entender los veterinarios…
Nada es gratis. Nada es despreciable. Aquello que tenemos por insignificante, aquello que sacrificamos, es lo que retorna como una fuerza imparable que nos sobrepasa. Europa y Estados Unidos pensaron que las ideas no importaban, que la técnica y el dinero podrían con todo. Hoy mucha gente se rompe la cabeza pensando qué falla, cual es la solución; lo piensan como si fuera un problema de aritmética, tanto los reaccionarios como los progresistas como los revolucionarios. Da lo mismo que reduzcas el déficit, que cambies la ley de partidos, o que acampes en las plazas. Si no recuperamos la voluntad, la capacidad de creer, no podrás conseguir ni la represión, ni la reforma, ni el cambio.
El otro día entendí por qué tengo esa relación de amor odio con la “contra cultura” de finales de los 60’: Por un lado fue el último gran momento de esplendor cultural de Occidente: filosofía, cine, música, literatura… Pero todos aquellos jóvenes no cambiaron nada, porque no quisieron pagar un precio: “if I can’t dance, it’s no my revolution” decían. En una revolución es muy posible que no puedas bailar, que no puedas comer, que mueras… Si no estás dispuesto a sacrificarte por tus ideas, nunca conseguirás honrarlas, vivenciarlas.
Espero que Chispas recupere las ganas de vivir y coma.
Espero que todos recuperemos el coraje y trabajemos por cambiar las cosas.
Hay que dar un paso más, aunque no podamos bailar, aunque nos hallan humillado, aunque nos intimiden, nos sacudan, nos disparen, o nos encierren. Si no, es como si no tuviésemos ganas de vivir.
Ayer Chispas cazó un periquito. Estaba yo perdiendo la tarde (como hoy, tengo mucha ansiedad y no consigo hacer nada), cuando oí un pájaro piar muy cerca. No sabía si se había colado en el salón o se había posado en la barandilla del balcón, tampoco me preocupó. Pero en un momento dado giré la cabeza y vi a mi gatito, Chispas, en posición de acecho. Me encantan los animales, su sencillez… Iván me dijo una vez que los animales no hacen cosas raras. Me gusta muchísimo eso, que no hagan cosas raras como nosotros. Y así, sin hacer nada raro, con una coherencia imposible para un ser un humano, Chispas pasó de su posición de acecho a su posición de ataque y entró raudo en el salón, perdiéndose de mi vista. El pájaro empezó a piar con fuerza.
Me levanté de la silla y fui a la sala, mi mascota naranja y blanca tenía un periquito de un precioso color amarillo limón entre las fauces. Hace unos tres años aún vivíamos en el chalet dónde Chispas creció y podía salir siempre que quería y cazar a sus anchas. Mi gato no es un gato del todo casero, el pobre periquito, evidentemente escapado de alguna jaula, no tuvo ninguna oportunidad. Ante la imagen del depredador con su presa, aun viva y temblorosa entre sus fauces, tuve que plantearme qué hacer. Si dejaba que siguiese la carnicería tendría que aguantar los gritos agónicos del pájaro y limpiar luego la sangre y las plumas. También iba a ser un acto bastante cruento para el aséptico entorno que es una vivienda occidental del s. XXI. En nuestras casas nunca muere nada que no sean insectos u organismos microscópicos, ni siquiera la gente muere ya en sus casas, como ocurría hasta hace no mucho. Pero arrebatarle al gato la que muy probablemente será la última caza de su vida tenía algo de cruel, de triste y de raro. Así que hice lo más normal, lo que las personas tenemos tanta tendencia a no hacer, dejar que la Naturaleza siguiese si curso.
Chispas se llevó su premio al pasillo, buscando un poco de intimidad. Al parecer (lo descubrí ayer), matar un animal a mordiscos no es tan fácil ni tan rápido. Por otro lado creo que un depredador que lleva tiempo inactivo, simplemente no tiene ningún interés en que la agonía de su merienda sea ni fácil ni rápida. Chispas desangró un poco al pájaro, muy poco, y, estando éste debilitado pero aun vivo, empezó a comérselo, bastante contento. El ave piaba con muchísima fuerza, era bastante perturbador, dejé de leer, me salí al balcón del estudio de mi padre pero aun se oía. Somos las criaturas más mortíferas de la creación y las que tenemos más problemas para asimilar la muerte.
Allí, en el balcón, intentando no oír al pájaro y al tiempo contento porque mi gato estuviese viviendo una pequeña aventura en la monótona vida a la que le he condenado, no supe qué sentir. ¿Por qué hacemos, pensamos y sentimos tantas cosas raras? Tantas construcciones complejas, absurdas. Platón tenía cierta razón, hay un Mundo de las Ideas y un Mundo Material, y el Mundo de las ideas tiene más peso y es más esencial en las personas, pero se equivocaba en algo, no es mejor, no es más perfecto, no es puro y no es limpio.
El Viernes pasado volví a ver la exposición de Goya en El Prado, por última vez (qué pena). En los años que cubre la exposición, desde un poco antes de la Guerra de Independencia española, Goya abrió los ojos al terror, al terror humano, tan raro, tan siniestro. Salí de la exposición y escribí, del tirón, esto:
"Retratos de Goya: los adultos como niños y los niños como adultos.
Goya, el caos: Los hombres comen hombres, matan hombres, locos, actores, carnavales, máscaras, desnudeces grotescas, el individuo es débil, la masa difusa y anónima, hospitales, hecatombes, fiestas, pesadillas, sueños. Murió la verdad, Si resucitara?…
Nadie cuenta el Mundo de hoy como Goya, fue el primeroy aun no superado. La pintura ha sido el medio más lúcido de Occidente y la hemos perdido, ningún medio tan importante se ha perdido tanto como la pintura en los últimos siglos. Es una buena metáfora de nuestra crónica sensación de desarraigo y confusión.
Un consuelo pequeñito en los niños y las chicas monas, dulces, ricas; que escuchan y hablan y son listas como niñas; y en la intimidad que se alcanza con ellas se atisba la ilusión de que no todo es siniestro.
La Verdad ha muerto.
Y si despertara…
El tiro en la cabeza de los fusilamientos, es un pedazo de pintura completamente abstracto: la carne muerta no es, ya no es. ¿Es tan diferente de la viva?
Goya, el más lúcido de los hombres de Occidente.Luego está Picasso, claro, pero con ese aun queda la duda de saber si era humano."
¿Cómo se me ocurren estas mierdas? ¿Por qué las escribo y las cuelgo en una cosa que no entiendo que es Internet y las envío por mail a la gente que conozco para que me lea? ¿Por qué hacemos cosas raras?
Cuando Chispas terminó de comer se acomodó encima de su mantita en el salón, donde le gusta pasar todas las tardes, con toda la naturalidad del Cosmos. Metí el cadáver en una bolsa, limpié un poco la sangre y barrí las plumas. Luego me acerqué a él y le acaricié la cabeza. Tenía su eterna expresión estúpida, impropia de la elegancia que suelen tener los gatos.
"Buen chico, buen chico".
Le dije, y luego añadí unas palabras que salieron de mí como algo muy importante y muy melancólico. Algo que chocaba contra la muerte de la Verdad, contra el Mundo de las Ideas, contra la Naturaleza, contra todas las cosas normales y todas las cosas raras. Dije:
"Te quiero mucho, Chispas".
Es verdad, aunque él nunca podrá entenderlo. Aunque yo no sé si tiene algún sentido.
Acababa de tirar a la basura un periquito destripado al que se le veían las costillas.
- Shannon Hoon se le aparece a alguien y le canta. - Chispas se echa una siesta en el ultramundo gatuno. - Muere un banquero. - Los tejones se reúnen y planean conquistar el mundo. - Miyazaki se decide a hacer su última película una vez más. - Declaran el gin tonic de Tanqueray bien de interés general. - Sale un nuevo anuncio de Intereconomía aun más gracioso que el anterior. - Alguien lee por primera vez el Retrato de Dorian Gray. - Dos se besan y nace un recuerdo. - Descubren que las barbacoas hacen crecer el pelo. - Un niño grita que le gustan las tortugas. - El Señor Tejón concive un texto en el que no se hable de lo siniestro en Freud, de Lacan, de Duchamp, del romanticismo, del "relativismo posmoderno" ni de Picasso... ¡Y muchas cosas buenas más!