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guiado por las apariencias
3/4/14
La fe del homo economicus.
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29/10/13
Corrigiendo la novela que escribí hace años, me encuentro con Petronio...
5/12/11
Dormir, tal vez soñar.
Los recuerdos y las imágenes de Chispas hoy ya son fantasmas. El vacío que deja su ausencia es tan grande que siento vergüenza de echar tanto de menos a alguien que no era humano. Las mascotas tienen la facultad de estar siempre ahí, reductos de la constancia que ofrece la Naturaleza para los enfermos de una vida urbana construida con palabras incapaces de concretar nada.
Adiós compañero. Que la tierra te sea leve.
22/6/09
Querida Gatis VI
El otro día soñé contigo y me apetecía contártelo. Soñaba que tenía el poder de hacer que el pasado volviese y se pegase al presente y vivir así las dos cosas a la vez. Y yo estaba de viaje y a la vez en Madriz, y me sentía libre de todos los lastres de la rutina, como aquí, pero a un tiempo seguro y arropado por el cariño de los míos y también por el cariño de la misma ciudad, porque en las cabezas de las personas los lugares también tienen sus afectos y protegen. Recuerdo que iba al Prado, otro lugar que me quiere y que echo mucho de menos, y no estaban sólo el Jardín de las Delicias y la Condesa de Chinchón y el Noli me tangere del Corregio, si no también los cuadros de David del Louvre que nunca he visto y La Venus del Espejo de la National Gallery y la familia del Infante Don Luís de Goya que vi en una exposición pero que no sé en que museo suele reposar. Y hacía el amor contigo y tocaba tu culo grande y redondo, pero a la vez sentía las costillas de María contra las mías y veía el pelo rubio de una chica guapa que cenó hace poco en el restaurante. Y bebía con todos mis amigos, sobrio y borracho, contando todas las historias, escuchando todas las historias, brindando por los presentes, amigos del pasado, amigos del presente.
A partir de un momento, la sensación de maravilla del principio del sueño evolucionaba hacia la angustia. Me abrumaba toda esa totalidad, me hacía volverme más pequeño. Literalmente empezaba a encoger. No me hacía minúsculo, pero pasaba a medir más o menos como un niño de diez años, metro cuarenta, o algo así. Y entonces dejaba de gustarle a la gente, a mi gente y a mis sitios, por ser demasiado pequeño. Os ibais todos y yo me retorcía de angustia y me repetía que sólo podría vivir quedándome solo, olvidándome de todo, dejando todo atrás… y volvía a crecer pero ahora rodeado de una inmensidad negra, y al no tener referencias no podía saber cuanto había crecido pero me daba la impresión de que me había hecho inmenso. Allí solo, me sentaba con las piernas cruzadas, en la negritud. Estaba desnudo y comenzaba a reír y a canturrear sin sentido, y aunque todo el sueño había sido en primera persona en ese momento pasaba a verme desde fuera y me iba alejando, y desde fuera parecía que me hubiese vuelto loco o que tuviese la personalidad de un bebé. Me desperté.
Ahora, al escribirlo, me doy cuenta de que a penas apareces en él, pero me levanté echando de menos Madriz y pensando en ti y en todo lo que dejé allí. El día anterior había estado hablando de literatura con Michael y su novia, hablamos del Aleph de Borges y de la Odisea, y pensé en la vuelta a casa. Les comenté que es curioso que en la Odisea Ulises se muestre muy humano todo el rato, superando los problemas a duras penas, con muchas pérdidas, y que sólo al final, al llegar al hogar, demuestre ser un superhombre capaz de superar pruebas de habilidad imposibles y de vencer a todos los pretendientes de Penélope apoyado sólo por su hijo y dos esclavos. Les dije que me parece algo terrible, porque el héroe más real de la épica, dejaba de ser humano al volver a casa, como si lo más ilusorio de la Odisea fuese la llegada al hogar, como si la Odisea contase que la vida es un vagar, que nunca se vuelve al terruño mas que en la ilusión.
La nueva novia de Michael se llama Pauline y es un verdadero encanto. Es minúscula, rubia, con la nariz grande y gafas enormes. Enseña literatura en la universidad de Winskonsin (lo cual no es nada del otro mundo, dado el nivel del centro), es afable y graciosa y adora a Michael y Michael adora a Pauline. Es judía francesa, le enchufaron en la universidad unos parientes que tenía en Chicago. No se puede decir que sea un genio de su profesión, está bastante más preocupada por tomar cenas agradables, dar paseos y escuchar a Michael tocar la trompeta. Una personita sabia, con talento para ser feliz. Se conocieron porque ella se torció un tobillo justo delante de él, pisó mal al bajar el escalón de una tienda. Michael iba por la calle, la tomó en brazos, la metió en su coche y la llevó a un hospital, esa noche la invitó a cenar al restaurante. En Milwaukee una pareja interracial levanta bastantes miradas pero ellos están tan enamorados que no necesitan nada más que al otro. Él debe ser unas seis veces más grande que ella.
La única pega es que yo me he quedado bastante al margen. Pauline me adora y hacemos planes juntos, pero como es normal ellos quieren estar mucho tiempo a solas. Por lo menos he vuelto a escribir, lo último la historia de un chico de unos treinta años que descubre que es adoptado y busca a sus padres biológicos. Estos están muertos, pero tiene un hermano gemelo que ellos sí se quedaron y criaron. Va a hablar con él y tienen una conversación. Ya te lo pasaré. A ver si voy reuniendo los cuentos que tengo, los corrijo (que es lo que más me cuesta) y monto un librito. En el trabajo voy ayudando poco a poco a los cocineros, Michael, que es la mejor persona del Mundo, se siente un poco mal por no poder hacerme el mismo caso que antes y se esfuerza en compensarme enseñándome cosas en la cocina. Por lo demás voy a parques a leer y vuelvo a pensar demasiado. El otro día fui de excursión a pescar solo, tres días yo y el bosque. Fue una experiencia llena de paz, pero también bastante melancólica, sentir toda esa belleza sin poder compartirla. La naturaleza tiene además una extrañeza, viéndola en toda su opulencia es el sumun de la elegancia, pero si la retratamos, si sacamos una foto, resulta hortera y convencional. Tiene una belleza que no se puede apresar. Estoy un poco mal de la cabeza porque le cogí el coche a Michael sin tener carné. Creo que debería terminar de aprender a conducir para sacarme la licencia, aquí es fácil y necesario. Además dudo que me quede mucho tiempo en Wiskonsin, me está costando hacer amigos, algo raro en mí, señal de que va siendo hora de cambiar de aires.
Pero no sé a donde encaminarme, seguir vagando empieza a ser una necesidad más que una ilusión. En ese libro que los dos odiamos, Rayuela, el pesado de Cortazar dice una cosa que me gustó: "el hombre es el animal que se acostumbra incluso a no estar acostumbrado". Es algo inevitable que me da pánico.
Perdido pero con los ojos abiertos,
te manda recuerdos
el Tejón.
14/2/09
El museo imaginario del Tejón.
- El hombre tocando la trompeta de Piero porque intenta eternizar el instante del gesto a través de la geometría, algo imposible pero que todos hacemos de alguna forma.
- La Santa Úrsula de Carpaccio porque es Rose la Touche.
- El Jardín de las Delicias del Bosco porque muestra la libertad de un mundo inocente que nunca existió.
- La chica de Bellini porque es la primera chica de la historia de la pintura, y me encantan las chicas, y en la fascinación por su belleza profana e imperfecta está le tierna melancolía del memento mori y del carpe diem.
- El noli me tangere del Corregio por el "mírame y no me toques" que son la pintura y las relaciones humanas.
- La Santa Helena del Veronés por su pura belleza, en la que se apoya su mágica sensación de ensueño. Por eso y porque es algo que tengo en común con Oscar Wilde.
- La Filis montando a Aristóteles de Baldung Grien porque la razón es obtusa, porque la pasión, el deseo y el amor mandan, porque no entiendo la relación de este pintor con el sexo pero está llena de intuiciones lúcidas que me obsesionan.
- La asunción de Tiziano por la primera vez que fui a Venecia, porque, aunque luego descubrí la Scuola de San Rocco y muchas otras cosas, aquella fue la primera vez que sentí el influjo de esa ciudad, mi ciudad.
- El sueño de Durero porque es un sueño dibujado y descrito en el s.XVI.
- Los cazadores en la nieve de Brueghel porque la Naturaleza es nuestra madre, nuestro enemigo a batir y nuestro campo de patinaje.
- El interior con mujer sentada junto al hogar de Jacobus Vrel porque me pregunto si esa mujer llora porque su hijo ha muerto o descansa porque el niño al fin ha dejado de llorar.
- La Sagrada Familia de Rembrandt porque en ella lo que importa es la familia, y los ángeles son intrusos.
- La Joven leyendo una carta de Vermeer porque antes veía intriga y era maravilloso y ahora veo el valor de lo íntimo y también lo es.
- El Ledikant de Rembrandt porque en el gesto de la mujer que ayuda al hombre a penetrarla se ve claramente que lo hace con una seguridad que se apoya en la costumbre. Pero sólo se disfruta de la escena y de sus detalles, sin juicio moral. Porque es una lección de como puede llegar a mirar el artista y de como debe mirarse el arte.
- El paisaje de Villa Medici de Velázquez porque es un viaje a un instante. La magia más pura.
- El Sueño del Caballero de Pereda porque es un sueño de deseo y muerte. Es la vida.
- El Sueño de la Razón Produce Monstruos porque el sueño de la razón produce monstruos.
- El hombre de la pompa de Chardin porque la vida pasa, y ya no es una alegoría si no una metáfora, y no hace un drama de ello.
- La Condesa de Chinchón de Goya porque se acerca bastante a mi mujer ideal. Porque tiene pinta de haber sido alguien muy bueno y muy desgraciado. Porque es lo que más me ha hecho sentir que conozco a una persona que nunca he tratado.
- La oración antes de la comida porque hay un momento para jugar y otro para sentarse a la mesa. Porque en la intimidad está lo mejor, lo mejor de todo, mejor que cualquier cosa del Mundo de las Ideas. Porque una vez le expliqué a una chica lo que busco en las relaciones amorosas y me respondió: "a ti lo que te gusta es tomar café", y eso es, exactamente, lo que me gusta.
- El artista desesperado ante los restos de la antigüedad de Fussli por la melancolía, que es la ausencia de Lacan y la Maya del zen.
- La Belle dame sans merci de Waterhouse porque me gusta cómo nos arrastra el amor cuando llega, aunque sea hacia la perdición.
- El Narciso de Waterhouse porque en este Narciso la protagonista es Eco.
- La Melancolía de Degas porque cuando pude verlo me quedé mirándolo mucho tiempo esperando a que rompiese a llorar o a gritar, pero nunca lo hizo.
- La Anunciación de Rosetti por la estupefacción y el miedo en su rostro. Porque así reaccionaría una niña de 13 años que va a ser desvirgada por Dios. Porque el Cristianismo es en realidad justo eso: los conflictos entre el mundo físico y el mundo de las ideas puestos al fin sobre la mesa en toda su incongruencia.
- La pareja en la cama de Toulousse Lautrec porque a mí lo que me gusta es tomar café.
- El Folies Vergere porque: "Hay un antiguo en mi interior que no quiere el nuevo tiempo. Que necesita una vida con sentido, que no puede escribir historias si no cree en ellas, que no se puede enfrentar a la pantalla en blanco si no sabe que los juegos de magia que crea tienen un algo de real, de Real. Aunque sea un algo pequeñito, como lo que vi en los cuadros de Manet. ¿Qué hay en los ojos de esa chica en el Folies Bergère? Manet sifilítico, sus piernas atrofiadas, acude al espectáculo de la noche, al espectáculo de la vida moderna, se rodea de toda esa nueva magia de luz y multitudes. Ve a la gente como muñecos, y él ni siquiera puede mover las piernas. Y detrás de una barra una chica sirve bebidas y un hombre se le acerca y Manet sabe que eso significa que esa noche ganará un dinero extra vendiendo su cuerpo a ese desconocido. ¡Qué atrocidad! Es lo único que le queda a la pobre muñeca y lo entregará por un poco de dinero. Y cruzan sus miradas en ese instante. Manet desearía que los ojos de la chica fueran como los ojos de los cuadros de Velázquez, agujeros de un mundo en crisis, agujeros de algo que ya se siente como un escenario, como el telón de un escenario, como la tela del lienzo. Pero tras el telón de Velázquez se abre un mundo de verdad; hay un peso en sus figuras; representan papeles en una obra, pero la obra tiene un sentido, un sentido dramático. Ahora los ojos de la camarera prostituta son hoyos, son agujeros que precipitan a una nada vertiginosa. El lienzo se abre en esos puntos negros a la nada más absoluta. Y Manet no presenta resistencia, no intenta convertir a las putas en diosas como Courbet, ni intenta ser el príncipe de un reino que no existe como Baudelaire. Es como yo, pequeñito. El cuerpo de esa camarera es un filete, carne como el de la Ninfa sorprendida. Y su poesía es la poesía de la empatía, nunca intentaría ver lo sublime, casi lo místico, en un trozo de carne podrida como su amigo el poeta, a esta carne que envejece dan ganas de abrazarla; sentirla, al menos, físicamente. Sentir su calor, calmar su frío: ante el desnudo, el erotismo es vencido por las ganas de dar abrigo. El tacto es importante en Manet, unos dedos jugando entre la lana, el agua corriendo por la garganta y esa pompa colgando de la paja que intentamos controlar por un instante antes de verla partir. Lo sensible es parte de lo que aun queda, y las botellas dispuestas en la barra están pintadas con una dignidad que la muchacha podría envidiar.
¿Y yo qué hago ahora? ¿Divertirme con un urinario? No soy tan moderno, no quiero algo tan feo. A Manet, por lo menos, primerizo en esto de no encontrarse, le quedaba novedad y nostalgia. A mí no sé… quizás sólo me quedan ganas de comunicarme para sentirme menos sólo. Y no estoy aún así mal encaminado del todo, porque para conseguirlo haría falta magia, artificio, arte."
- El juicio de Friné de Gerome porque es un alegato contra gran parte del arte contemporáneo. Porque hay algo real en las cosas bonitas, algo real en el sentido de que son algo común a todos, de que son una de las poquísimas cosas que nos unen.
- El baño en Asnières de Seurat porque el sueño de la razón produce monstruos. Porque cuando dejo de luchar por sentir todo lo que puedo, me encuentro viviendo en un mundo como este, porque este mundo también tiene su tristísima y gélida belleza.
- La maternidad de Sorolla porque muy misterioso tiene que ser lo que acaba de pasar para que todo esté tan tapado siendo Sorolla.
- El autorretrato de Picasso contemplando a la mujer porque yo soy nocturno y paso las noches pensando qué es lo que pasa. Porque a veces Almudena dormía a mi lado mientras yo escribía y la miraba dormir plácidamente y la ternura se mezclaba con la angustia. Porque yo nunca conseguiré hacer algo tan brutal que me de la sensación de haber pasado ese estado, porque Picasso sí lo hizo, algunos años después de pintar esto, porque por eso es el más grande, y no me refiero sólo entre los pintores.
- Los comediantes de Hopper porque es el último lienzo que pintó. Y ahí está todo, en las despedidas, en la palabra adiós. Porque por un lado es una palabra y como tal intenta agarrar algo, pero por otro es un adiós. Porque los dos personajes son él y su mujer. Porque en su pintura absolutamente todas las mujeres son Jo, su mujer: las monjas, las enfermeras, las que pasan por la calle, todas. Porque a pesar de la melancolía de sus cuadros, de lo siniestro que acecha en su desconfiada mirada a lo cotidiano, siempre estuvo Jo. Porque pasar la vida con alguien de verdad es hacer posible lo imposible, como la pintura. Porque la vida es un teatro. Porque a veces me emociono de verdad mientras escribo y me dejo ir.
Feliz San Valentín a todos.
Plata y oro.
El Tejón.
28/12/08
Noche febril.
Estoy medio poniéndome enfermo por segunda vez este invierno. Qué horror. Las navidades siempre me descentran y con las enfermedades, aun más. Estoy escribiendo muy poco y eso me frustra un montón. Ayer tuve que irme del ensayo muy pronto, llegué a casa y vi un capítulo navideño de Cómo conocí a vuestra madre que me entristeció un poco. A las 2:10 me fui a dormir (muy pronto para mí) y a las 2:30 estaba ya roque. No me he despertado hasta las 12:30. Durante la noche he sudado y he soñado mucho. He soñado con la casa de Parque América donde crecí, allí buscaba sin parar a una chica. En esa casa estaban mis dos padres y mi padre invitaba a una artista que tenía un cuadro que representaba una habitación en la que entraba la luz. Como tengo un texto sobre arte en la cabeza que no escribo y me había acostado con ganas de escribirlo pero sin poder hacerlo por la enfermedad, en el mismo sueño me obsesionaba con escribir sobre el tema. “¡Claro, el cubo y la luz, todo es el cubo y la luz!” El cubo entendido como habitación con la luz que entra, y pensaba en Hopper, en Las Meninas, en Pieter de Hooch y en Vermeer, en un cuadro de mi padrino que mi padre me dio… Habitaciones, cubos con entradas de luz. Mi propio cuarto donde febril soñaba, y las palabras de un amigo al que casi no veo y que hace muchos años ya, una noche muy drogados, me dijo que había compuesto una canción que se llamaba Llenar el alma con cajas vacías. Siempre me ha impresionado mucho ese título. Los cuartos y la intimidad, la frágil intimidad que nos da un pequeño atisbo de individualidad pero en la que amenaza constantemente el vacío de lo siniestro. Vivimos en cajas vacías que llenamos de cosas leves y preciosas. Cajas oscuras donde la luz, a veces, entra. Me gusta haberme mudado, mi nueva casa, mis compañeros… Un piso en la calle Jardines 5, una caja vacía con la que llenar el alma (puaj, que cursi me pongo).
Para cuando he despertado estaba ya bastante mejor, dormir 10 horas y sudar a chorros me ha sentado muy bien. Espero estar lo mejor posible mañana para el concierto. Espero también volver con fuerzas hoy a casa para escribir el texto sobre el horror que quiero escribir. Y terminar el cuento largo sobre el caballero enamorado que tengo entre manos. Y decidir por fin a qué novela voy a enfrentar…
Todo sigue, mañana por la noche daremos un buen show.
Plata y oro.
El Tejón.
P.D. ¡Qué fuerte! Acabo de recordar que después tuve otro sueño. Yo era italiano, iba con una especie de tío que tenía que era un poco trapis y entrábamos a hurtadillas en una pequeña torre que había en el campo. Entonces alguien venía a vigilar y teníamos que escondernos. Yo era un niño pequeño y lo curioso es que todas las emociones del sueño eran tan intensas (el subterfujio nocturno, el sonido de los grillos, el ambiente extraño del lugar prohibido...) que al tiempo que lo vivía pensaba que tenía que escribirlo como un cuento porque también era brutal. Yo creo que el cuento así intimista me viene de Chejov, que lo he vuelto a leer ultimamente y he recordado lo muchísimo que me gusta. Definitivamente tengo que ponerme a escribir.
12/10/08
En 1969.
En 1969.
Por fin volví a soñar. Fue un sueño fantástico, inquietante, oscuro. Los sueños casi siempre son inquietantes, fantásticos y oscuros, pero yo casi lo había olvidado. Me enamoraba de la chica guapa de mi facultad que me cae mal. Creo que la odio simplemente porque tengo serios fundamentos para pensar que no es tan maravillosa como parece. Soñaba que la chica era David Bowie. David Bowie en el cuerpo de la chica guapa era un ser atormentado. Una especie de ángel encerrado en un cuerpo humano con una turbadora capacidad para ver el futuro, ver el futuro equivalía a ver horror, ver el horror que se avecina sin remedio. Yo tenía la suerte de que me eligiese para pasar un fin de semana; incapaz de amarme, al menos le servía de evasión y eso era ya un privilegio. Patetismo en parajes profundos y lejanos; moteles de carretera de película americana y una casa en obras con una piscina en obras llena de agua. Todo muy raro, colgado de Dabid Bowie con aspecto de chica preciosa, preciosísima. Bowie perseguido por policías oscuros que ansían sus poderes sin entender que son inútiles. Ha de escapar, lo ayudo, siempre tan bonita, y melancólica y triste. Huyendo por pasillos de motel de color pardo; extraño, casi nunca soy capaz de soñar con espacios en los que nunca he estado. Policías de negro tras nuestros pasos; me despido definitivamente de él/ella en la puerta de un ascensor, se cierra corredera, mecánica; su cara desaparece tras el metal. Yo sólo. Pasan 39 años, ya no estamos en 1969.
En el presente veo a la chica, ya no es David Bowie, no me importa, después de haber tenido una relación con un ángel y de haber vivido 39 años sólo; me siento sabio, liberado de sentimientos y sentimentalismos. Veo a la chica junto a otro gafapasta de mi facultad, juntos y acaramelados, les sonrío con ternura. Está Raúl por ahí, en la especie de espacio moruno en el que me encuentro: Una recreación onírica de las estancias del harén de Delacroix. Le cuento lo ocurrido con miedo a ser tomado por majadero o mentiroso: he soñado que 39 años atrás mantenía una relación con esa chica, que era David Bowie, que es un ángel fatal. Desperté aquí, pero al haber soñado lo anterior a pasado a ser real en nuestro pasado, ha ocurrido. Raúl me cree. Luego, sentados en torno a una mesa cuadrada, en la penumbra: yo, Raúl, el gafapasta y ella; conversación intrascendente y por fin me decido y le pregunto: "¿tú me has conocido antes?", responde: "no". Su no me estremece; terror, pánico. Miro a Raúl que me sonríe con piedad. Entonces, ¿qué pasó? Yo sé que fue real, hace 39 años, quizás debería hablar con David Bowie que al fin y al cabo aportaba el alma al asunto, ¿qué pasó? ¿qué pasó?
Me despierto con una erección importante. Hoy, quizás en el mundo real.
