guiado por las apariencias

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29/12/13

Nada para la vuelta.

Ando sumergido en mi proyecto de escribir un libro sobre el dinero. Cada vez me queda menos, dentro de poco terminaré de investigar, organizaré la tonelada de notas que tengo y empezaré a escribir. Nadie me va a pagar por esto, aunque hubiese podido hacer de ello una tesis doctoral, no lo hubiese hecho. Estoy gastando un dinero que no tengo, aplazando cualquier otra preocupación de mi vida. Tengo fe en que lo que estoy preparando va a estar bien, pero cuando lo acabe sólo tendré un puñado de páginas escritas... y nada más.

En la peli Gattaca dos hermanos, uno diseñado genéticamente y otro hijo natural y por la tanto más débil, compiten en una carrera a nado en el mar. El débil gana, el otro no entiende cómo es posible. "Porque nadé sin preocuparme de cómo volvería, porque no dejé nada para la vuelta".

Siento que ya no soy tan joven, pero hoy más que nunca, nado sin dejar nada para la vuelta. A ratos me da mucho miedo, y angustia; pero también me hace sentir bien conmigo mismo.

Creo que siempre quise vivir sin dejar nada para la vuelta, pero nunca me atreví. Hoy, los tiempos de crisis me animan a comportarme así, dan sentido a una forma de vivir que siempre fue la que quise llevar.

En este 2014, yo os animo a que nadéis sin dejar nada para la vuelta.

Plata y oro.



.

28/5/12

From Hell

Jack el destripador fue el primer hombre demonio. Los hombres-demonio del pasado no dejaban de ser hombres metamorfoseados o disfrazados. Hoy, perdidos de la mano de Dios y perdidos en ciudades inmensas, anónimas, donde estamos solos casi constantemente, más solos cuanta más gente nos rodea, no podemos ser ángeles, pero sí podemos ser demonios.

Me da pánico la carta del destripador, la ausencia de límites, el monstruo...



Desde el infierno
Sr. Lusk
Soñor
Le mando la mitad el riñó que cogí de una mujer lo guardé para usted lotro trozo freí y comí estaba muy vueno. Tal vez le mande el cuchill sangriento que lo sacó si tan sólo espiera un poc más.
firmado
cójame cuando pueda Senor Lusk. 





 
Palabras deformadas, se me enroscan en algún lugar, adentro... Tenemos que intentar en serio, cada día, ser mejores personas. Por nosotros mismos. Por mantener a raya al monstruo.

17/9/11

Wish you were here.


Dicen que si uno se hunde en el agua y contiene la respiración todo lo que puede para sobrevivir, siente una sensación de liberación cuando al fin cede y aspira, dejando que sus pulmones se encharquen. Me cuesta entender cómo se sabe esto, supongo que algunos de aquellos cuyos pulmones acaban llenos de agua son rescatados justo antes del momento fatal y narran su experiencia una vez recuperados… Cuento esto porque me da la impresión de que el paso a la locura debe parecerse en cierta medida a esa experiencia: todo el día andamos sumergidos en el lenguaje, luchando por sostener esa frágil entidad que es la lógica, manteniendo la fe en el sentido, oponiéndonos a la imaginación. Es duro estar cuerdo, nadie lo está del todo. Es difícil no abandonarse a las alucinaciones, a la libertad de dejar ver a los ojos lo que se les antoje ver y no lo que deben ver; como vivir en un sueño.

El terreno de la locura tiene sabor de lucidez, aunque no podamos ejercer control alguno sobre lo que ocurre en esos parajes donde acechan los monstruos y los ángeles, nuestra única posibilidad de prescindir del límite, de su tosca ineptitud, es allá. Todos necesitamos volvernos un poco locos ocasionalmente, aunque sea de forma “semi-domesticada”; por eso nos embriagamos o nos sumergimos en la experiencia estética.

Pero la locura también es sufrimiento y necedad. Porque si el iluminado tiene un pie entre dos mundos, el loco se ha ido del todo y allí donde está, está solo. Ningún conocimiento, ninguna sensación, ninguna emoción tiene valor alguno si no se pueden compartir. El loco ha cambiado el papel secundario que todos jugamos en la guerra del mundo de los sujetos; por ser al fin protagonista, pero protagonista en una celda vacía, donde a penas él mismo está presente. Al final, en su encierro, la relación se ha invertido; y la lucidez ya no es la locura, si no la cordura. El loco, en momentos puntuales, como por destellos, entiende la áspera realidad: que la alucinación le ha consumido, y que sólo puede darle cierta coherencia moldeándola con la torpe herramienta que son los miedos más profundos, los dolores que conforman el código primario de nuestro ser.

Sin debilidades no seríamos nada, no seríamos nadie, no amaríamos. A nadie se le añora tanto como al loco, porque aun está ahí y al tiempo no está. La locura: en realidad, aunque la temamos, todos la comprendemos; como cualquier emoción o acto humanos. Porque, como enseñan Joyce y Borges, todos somos lo mismo; sólo estamos en puntos diferentes.

Wish you were here de Pink Floyd está dedicada a Syd Barrett, que tuvo que dejar la banda a causa de una crisis psicótica de la que nunca despertó.

PINK FLOYD - Wish you were here (1975 Spanish Edition Lp) (hq sound) by FJ2009 from FERNANDO J on Vimeo.




So, so you think you can tell
Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field
from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?

Did they get you to trade
your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
Did you exchange
a walk on part in the war,
for a lead role in a cage?

How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year,
running over the same old ground.
What have we found
The same old fears.
Wish you were here.

Así que crees que puedes distinguir
el Paraiso del Infierno,
el cielo azul del dolor.
¿Puedes distinguir una pradera verde
de un frío rail de acero?
¿Una sonrisa de un velo?
¿Crees poder distinguir?

¿Acaso te hicieron canjear
tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas calientes por árboles?
¿Aire caliente por brisa fresca?
¿Frío comfort por cambio?
¿Cambiaste
el ser figurante en la guerra,
por un papel protagonista en una jaula?

Como deseo, como deseo que estuvieses aquí. Somos solo dos almas perdidas
nadando en una pecera,
año tras año,
recorriendo el mismo viejo campo,
¿Qué hemos encontrado?
Los mismos viejos miedos.
Ojala estuvieses aquí.

1/2/10

Destino.

Cuando tenía 6 años me perdí un día de primavera en el parque del Retiro. De niño siempre perseguía a las palomas por la calle, persiguiendo a una, ese día me perdí. Al principio pasé un miedo terrible, luego un señor desconocido me vió y se ocupó de mí; me compró un helado y me cuidó hasta que mi madre me encontró. Qué habrá sido de ese señor. Esa tarde habíamos quedado toda la familia para ir al cine, es algo que hicimos muy pocas veces a lo largo de mi infancia. Una vez fuimmos a ver Gorilas en la niebla y otra Indiana Jones y la última cruzada, fueron las únicas dos veces a parte de la del día en que me perdí. Aquel día vimos El imperio del sol. Mi madre me ha repetido muchas veces desde entonces lo curioso que fue que justo me perdiese el día que fuimos todos a ver una película sobre un niño que se perdía. Adoro con toda mi alma esa película. Me identifico mucho con su protagonista, un niño perdido, como los amigos de Peter Pan. Ya sé que todas las personas somos niños perdidos, pero me atrevo a creer que yo me siento aun más así que el resto; sin rumbo. Siguiendo desconcertado la luz de mis esperanzas fantaseadas, cada vez más difusas, aun totalmente luminosas. ¿Es ese mi destino? Creo que no queda nada en este mundo en lo que crea con certeza. Es extraño, pero las únicas dos cosas que intuyo que pueden tener una veracidad absoluta, o al menos absoluta a nivel humano, son el destino y la moral.

En cualquier caso, quien sabe. El otro día en el metro entraron unos músicos en el vagón y tocaron la canción Quizás, quizás, quizás. Al oirla sentí que en su letra estaba escondido el secreto de la vida.



19/1/09

20 páginas después...

Cada día más colgado, cada día más yo (para bien o para mal). El otro día en el curro me fabriqué un dsfraz DIY de marciano y le pedí a Sergio que me grabase (prometo que estará en youtube y lo enlazaré), el caso es que justo entró una familia de franceses recién llegada al país y fliparon en colores. Hoy he fregado la cocina a las 6am, estaba de buen humor. ¿Por qué? Porque estoy escribiendo, aun muy perdido, pero en marcha, si consigo sacar adelante lo que estoy fraguando puede ser bueno... Siento que en el último mes se me ha abierto mucho la cabeza, me veo bien, para escribir, al menos...

Y antes de fregar y después de escribir, he leido a Lacan. La segunda pate del Discurso a lo católicos, 20 páginas, ya, sólo unas horas después de haberlo terminado, una de las cosas más importantes de mi vida. Como siempre Lacan precisa mis intuiciones más profundas:

"¿Sólo he logrado introducir en su espíritu las cadenas de esta topología que pone en el centro de cada uno de nosotros este lugar abierto desde donde la nada nos interroga sobre nuestro sexo y nuestra existencia? Este es el sitio donde tenemos que amar al prójimo como a nosotros mismos, porque en él este lugar es el mismo?"

Es Chejov y es Joyce cuando en Los Muertos dice que la nieve cae sobre los vivos y también sobre los muertos. Yo por ahora sólo estoy armando la nueva novela, averiguando qué quiero contar, para pensar después como tengo que contarlo, con qué personajes, etc. Esta vez no quiero emocionarme demasiado y ser práctico y un poco más frío que de costumbre. Es la forma de pasar de la poesía a la novela. El caso es que de mi caos de notas de estas últimas dos noches os dejo esto:

- El auténtico amor necesita la pulsión del deseo, no es "comieron perdices". Todos ansiamos comer las perdices, pero cuando lo conseguimos es un coñazo, por eso nunca se cuenta como comen las perdices. Hay que estar día a día modelando esa masa informe del deseo, calentándola. Hay que trabajar porque siga habiendo materia y para que esa materia tenga la forma apropiada. La materia es el deseo, y el deseo es insatisfecho por defecto. Una amor feliz es aquel que de alguna forma acepta y vive en la insatisfacción... Si quieres pasar tu vida junto a alguien reza porqe nunca dejéis de discutir.

- Follar es llenar un vacío, es llenar un vacío, pero se puede hacer de tantas formas diferentes… Pensar también es llenar un vacío, el vacío de lo real, follar es una metáfora de nuestra forma de existir. Incluso la rítmica penetración es una metáfora del fenómeno de ausencia/presencia en cuyo constante vaivén se basa el funcionamiento de nuestra mente.

JJ, hace poco me dijeron que alguien que leyó mi blog opinó que debería leer menos a Lacan. Es posible que tenga razón...

Plata y oro.
El Tejón.

Casi se me olvida!!! Esta entrada TAMBIÉN está dedicada al magno, épico, fantástico, intrépido, genial, alopécico, sideral y magnífico aitor. Camarada y amigo, truhán y señor, visionario y sencillo y, por qué no decirlo, ganador de apuestas estúpidas. Un abrazo monstruo.

17/1/09

Resultado de la encuesta conmemorativa.

a) Yo en realidad estaba buscando el blog de Camela, no sé quien es este pibe.
2 (8%)

b) Me he leído todas sus entradas, merece el Nobel.
1 (4%)

c) Me he leído muchas de sus entradas, ahora soy mejor persona.
6 (26%)

d) Paso de leer esta mierda, pero soy su amigo y hago el paripé fichando algún título y luego le digo que están guays.
2 (8%)

e) Me apesta, se hace pasar por un mustélido pero no es más que otro gafapasta.
0 (0%)

f) A mí lo que me gusta es que me chupen el miembro/conejo (según el caso).
0 (0%)

g) I like turtles!
12 (52%)

Bueno, las cifras hablan por si mismas:

- Sólo uno de mis lectores me considera merecedor del Nobel, como todo el mundo sabe, ese premio está terriblemente mediatizado y se otorga mucho antes en base a la popularidad que a la verdadera calidad literaria. Mientras no me venda se me seguirá resistiendo. Eso sí, agradezco de corazón a aquel que marcó esa opción, seas quien seas.

- Algo más de la cuarta parte de la masiva concurrencia de esta página (los encuestados representan un pequeño porcentaje) piensa que este blog les hace personas mejores. A ellos, mis fieles, que tanto me apoyan y me impulsan a seguir con mis neuras día tras día sólo puedo decirles una cosa: estoy de acuerdo con vosotros, lo que escribo mola. Áh, y muchas gracias también, os quiero.

- Sólo un 8% finje que lee mi blog y me miente para no quedar mal cuando nos tomamos unos quintos por ahí. Bueno, este porcentaje es engañoso, ese tipo de escoria perezosa que dicen ser mis amigos son tan sumamente vagos que probablemente ni se hayan dignado a votar. Aun así, también os quiero, pero nunca lo sabréis porque no vais a leer esto.

- Nadie en el cosmos me considera un gafapasta. O soy menos pedante de lo que pensaba o no soy lo bastante moderno...

- No hay mucho aficionado al sexo oral entre mis fans. Creo que esto es el dato más preocupante de todos los que se pueden deducir de la encuesta. Tengo que hacer algo al respecto. Pero ¿qué?

- I do like turtles too!
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1/1/09

¡VAMONÓS! ¡JODER, VAMONÓS!

Cerdo Aéreo y el Señor Tejón les desean Felicidad y benignos vientos de cambio en este año 2009.







31/12/08

El sueño de la razón produce monstruos es un grabado.

Ha llegado a mis manos recientemente un libro llamado Arte y Terror, una recopilación de textos de Ángel González en torno al concepto de terror. Su concepción del "terror" está muy cercana a lo que yo llamaba "el horror" en una entrada anterior. Lo que no cabe duda es que es algo propio de nuestro mundo, el mundo contemporáneo. Cada vez tengo más claro que vivimos en una época que en algunos aspectos es única y extraordinaria. En el plano material, el hombre nunca había gozado del poder suficiente para poner en peligro su propia supervivencia como especie a medio plazo. En el plano ideológico, el laicismo limita mucho nuestra capacidad para enfrentarnos al problema del mal, hay también aspectos positivos, pero hablemos hoy del horror.

El relativismo posmoderno no deja lugar a la exclusión, aquello que el hombre hace es una obra pura del hombre, no existe la desviación fundamental. El mal no es obra del Demonio que se alejó del camino del Señor, ni es obra del bárbaro que se opone a la Civilización. La solución final nazi, las bombas de Hiroshima y Nagasaki, el agente naranja en Viet Nam, las purgas estalinistas, el horror de la Servia de Milosevic, las revanchas raciales entre tutsis y hutus, la locura polpotista, las purgas de Suharto en Indonesia y un largo etcétera… Desde un punto de vista amplio, su causa es la misma que fragua las historias de amor y la Venus de Milo, son obra humana.

Pero el horror no es simplemente el mal asimilado como algo puramente humano (con "puramente" me refiero a que no mancilla una pureza positiva real, como la idea de bien platónica, o la naturaleza edénica judeocristiana). El horror es el problema del mal en una dimensión más amplia. Se le une algo propio y fundamental del mundo contemporáneo, algo que nos hace abrir los ojos al hecho de que muchas de las cosas que pensábamos que eran inrísecas al hombre, no lo son. Algo que nos deja llenos de preguntas e invadidos de sensaciones siniestras. El horror alcanza su verdadera condición cuando se encuentra con los fenómenos de la sistematización y la masificación.

El mundo industrial tiene en la sistematización su mayor ataque a la concepción tradicional de la persona. Si todos llevamos las mismas zapatillas ¿que es lo que nos hace únicos, individuos, diferentes? En un mundo sin alma y uniformado ¿qué es el ser humano? No es una criatura de Dios, no es un individuo romántico, no tiene la posibilidad ser un héroe épico, la condición humana se empobrece, encoje. Y cuando lo que se sistematiza es la muerte, entonces surge el horror. Algo a lo que la mente humana simplemente no está dispuesta a enfrentarse. La conclusión lógica al horror es el relativismo, la posmodernidad, pero la posmodernidad es una teoría fracasada, no ha repercutido realmente en la sociedad, el arte posmoderno permanece elitista y aislado, el cine, auténtico arte vivo de nuestro tiempo, es un arte posromántico o tardo romántico. La mente humana no puede vivir acorde con el relativismo, no podemos admitir que no somos nada, no podemos admitir que presionando un botón se puede tirar una bomba que mate a millones de personas. Porque matando a millones de personas ya no se mata a personas, se mata a un número y la muerte, aquello que más tememos, se hace asimilable porque se convierte en una nihilidad absoluta, y al ocurrir esto, la vida pierde todo valor. Y solo queda vivir sin rumbo, confundidos, guiados por destellos emocionales tardo románticos que en el mejor de los casos toman la forma de buenas películas y, más comúnmente, aparecen como deslumbrantes anuncios publicitarios. Dentro de 200 años tengo serias dudas de que alguien se acuerde de Pipilotti Risk o de Damien Hirst, pero me juego el cuello a que se darán clases de historia del arte (si aun se hace eso tan raro de dar clase) sobre publicidad del siglo XX.

Sistematización, producción en cadena. El sueño de la razón produce monstruos no es un dibujo ni un lienzo, es un grabado. Si pudiese inyectar mi sangre en la impresora, imprimiría esto con ella: El sueño de la razón produce monstruos es un grabado. El horror es fruto de la sistematización, de la producción en cadena, desde el principio, desde Adam Smith. Pero hizo falta primero la guillotina y definitivamente los campos de exterminio para darse cuenta. El horror de la cultura del miedo, la deshumanización, la alienación, la amenaza constante de dejar de ser lo poco que somos, la degradación de la naturaleza humana.

Hablemos de arte. En este caso como en tantos otros, lo que es intuido en el romanticismo y realismo decimonónicos toma su forma definitiva en ese extrañísimo fenómeno llamado cubismo. El cubismo rechaza el color y rechaza la ilusión (espacial), Picasso y Braque querían ser como pintores de paredes, como pintores que pintan en serie. Introdujeron letras de imprenta en el lienzo, letras estandarizadas, y papeles impresos, industriales. Muere la mano, el individuo. Lo curioso es que todo esto en ambos artistas no es más que un periodo intermedio de su producción, un gozne en que esta profunda destrucción da paso a una liberación de las convenciones que abre nuevos caminos creativos tremendamente libres en individuales (sobre todo en el caso de Picasso). Pero, como suele ocurrir, el mundo no tomó la lección que los autores pretendían (de hecho, lo último que pretendían era dar lecciones), el mundo tomó la lección que necesitaba, y así nacieron las vanguardias. Cada vez tiendo más a considerar que el cubismo no es una vanguardia; no tiene un manifiesto, no responde a una teoría precisa y concreta, no quiere generar un nuevo orden definitivo, es transitorio. Las vanguardias, una tras otra, intentan ser definitivas: el arte del mundo nuevo, el arte posterior al artesano, al individuo, al hombre. Marinetti amenazaba con destruir Venecia como represalia contra aquellos que rechazaban su apología del mundo industrial; el futurismo. Más significativo imposible: porque Marinetti fue un fascista, porque a nivel artístico cada vez tengo más claro que el futurismo es un "bluf", porque Venecia es la ciudad artesanal por antonomasia, porque es la ciudad que llevó a Ruskin a pensar (de forma bastante absurda) que un mundo que hubiese creado algo tan original, tan maravilloso, tan artístico de una manera poliforme y no masiva, tenía por fuerza que ser fruto de una sociedad justa y feliz (la utopía en el medioevo, que maravillosa incongruencia romántica).

La obsesión con crear un "nuevo orden" es común al nazismo y a las vanguardias. No sólo un nuevo mundo, un nuevo orden, con manifiestos basados en puntos precisos. Los nuevos mitos no son historias ejemplares, son listas, leyes, instrucciones, constituciones, recetas. Esto lleva a la destrucción del arte, si un motor es el paradigma de la belleza, también lo es un meadero. Chillida decía que Picasso no había dejado nada por hacer a los artistas contemporáneos, eso es verdad en el caso de aquellos que aun han querido ser artistas, con el resto acabó Duchamp, el gran Duchamp, al que odio por habernos abierto tanto los ojos, por haberse reído tanto. Cuadrados negros, o de colores, collage, flirtear cada vez más con el diseño, con lo masivo, Warhol. El mundo en serie, las habitaciones de hotel esconden detrás de su confort uniformado la soledad de eliminar nuestra esencia. ¿Hay algo más solitario que una habitación de hotel? Hoy todo está en el cine, a Sophia Coppola, como a Duchamp, la odio por ser elocuente y brillantemente contemporánea, sin mis estúpidas reticencias en el fondo conservadoras. Su película Lost in translation sucede en un hotel y su título lo dice todo: "lo que se pierde en la traducción". En el mundo global, los hoteles crean microclimas, siempre iguales. Todos los hoteles son iguales, su repetición es incongruente en un mundo que de natural no es lineal y seriado, si no cíclico y orgánicamente diverso. La estandarización de las habitaciones, de los jabones, de los albornoces, las camas, los váteres, de todo aquello que debería ser personal y único, es un reflejo de lo que ya no somos. Y al salir al exterior miramos a aquellos que nos rodean y nuestra incapacidad para entendernos nos enfrenta con el hecho de que no entendemos quien somos. El sueño de la razón produce monstruos es un grabado.



El asesinato y la tortura siempre han existido, el horror surge cuando se le suma la masificación. Un campo de concentración es un hotel donde se tortura y se mata. La falta de sentido que en lo cotidiano a veces se atisba cuando acecha lo siniestro, en el campo de concentración se hace patente. El campo de concentración es la realidad manifiesta de nuestro mundo, donde lo que en nuestra rutina es ironía se convierte en broma soez y evidente. Deshumanización, pánico. Pienso en la muchacha de Vermeer que leyendo su nota abre tímidamente su intimidad a la intriga, y en la mujer de Hopper que lee su carta en un hotel. El cuadro de Hopper lleva precisamente por título Habitación de hotel. Entre ambas imágenes se abre el abismo que existe entre el germen de una época y su decadencia.

Vermeer plasma el descubrimiento del individualismo, que guarda en sí la raíz del mundo burgués, laico, un mundo donde el hombre iba a ser más libre (y en muchos sentidos aun lo es): la intimidad, lo pequeño es ahora el centro de atención. Es una estética que tiene su origen en el cristianismo, pero que ya no supone una metáfora mítica, ahora es la anécdota lo que llena. La chica en su casa, en su terruño, con su mensaje sólo suyo, y la luz llenando la estancia. La comunión entre luz e individuo, tan inocente, pacífica, virgen, clara.



Las mujeres de Hopper siempre son la misma mujer, su mujer, Jo. La misma mujer y, al tiempo, ninguna, seres anónimos, perdidos, halcones nocturnos. El tesoro íntimo de la jovencita de Vermeer se ha desvanecido. La casa única, el hogar personal rodeado de objetos artesanales, exclusivos, da paso a la habitación del hotel, seriada, desangelada, sin ángeles, ni Dios, ni alma. Qué diferente sensación producen ambas pinturas, qué diferente su dramatismo, su intriga, el secreto de esas notas, un secreto eterno cuya respuesta queda suspendida en el tiempo.



Y hay un paso más: la mujer en la bañera de Lichtenstein, de la estandarización del espacio a la estandarización del ser humano. Es ya el horror de pleno, la persona es número, "cuarenta millones de muertos". La mujer en la bañera sonríe inerte, no le quedan secretos, se entrega a la higiene, obsesión del siglo pasado y del presente. Limpiemos nuestros cuerpos, que no se ajen, que no envejezcan, es lo único que nos queda. El sueño de la razón produce monstruos es un grabado.





* * *




Habitaciones de hotel.



Montaña de zapatos del museo de Auswitch.

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Hoy iba por la calle atestada de gente y escuchaba Five Years de Bowie y se me han saltado las lágrimas. Mañana es Noche Vieja, como todos los años cenaré solo. A pesar del tono del texto no se puede decir que esté triste, ayer di un concierto increíble (y eso que me desconectaron el micro y no se me oía NADA, jjj), por fin me rearranco a escribir, las lágrimas que hoy han saltado tenían algo de melancolía, pero ser totalmente feliz es estúpido y absurdo... Luego en casa mi compañero y yo nos hemos puesto a discutir sobre izquierdismos, complejo tema. Nunca nos pondremos de acuerdo, cuestión de principios. Para él lo positivo está en el gregarismo, en el codo con codo, en la fraternidad humilde, llana y serena. Para mí la sociedad justa es la que nos permita a todos ser individuos, únicos y preciosos, relacionándonos como iguales exclusivos, respetándonos como tales, todos artistas y artesanos de nuestras propias vidas...
Mi propósito para el año nuevo es escribir una nueva novela, pero eso llevará tiempo, de momento el día 1 escribiré sobre esto (gracias Pau):



Y ahora me callo al fin, que esta vez sí que me he pasado mucho de rosca (tenía ganas). Dudo mucho que NADIE en la tierra se lea esto. Así que si has llegado hasta aquí deja un comentario, aunque sea un punto, para dejar fe. Me dará buen rollo.

Saludos y feliz año, que toda la fuerza incomprensible de la gente que a pesar de comprender aun guarda esperanza, guíe vuestros pasos.
El Tejón.




2/12/08

P. D. (a la entrada anterior).

¡A Lo que sea pongo por testigo, de que en cuanto consiga mudarme y establecerme voy a dejar esta pajillera (aunque inspiradora e instructiva) actividad bloguera y me pondré a crear una obra más consistente por mucho que me cueste!

He dicho.

Plata y oro.

El Tejón.


27/11/08

Virtualidad.

Probablemente lo único brillante que he hecho en mi periplo universitario fue un trabajo de grupo sobre estética india. La parte principal del trabajo trataba sobre rasa. "Rasa" es un término relacionado con el sentido del gusto, significa algo así como "saborear" y se refiere a algo que sentimos cuando contemplamos una obra teatral (en concreto de alguno de los tipos de teatro musical tradicionales indios). Rasa es la emoción que el actor transmite al espectador, una emoción que el espectador no siente por sus experiencias directas propias, si no al identificarse e implicarse con el personaje. Según el tipo de emoción transmitida hay nueve tipos de rasa: cómico, terrorífico, violento, heroico, romántico/erótico, patético, odioso, fantástico o sereno. Una teoría bastante sofisticada de hace más de 2.200 años.

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Vivir historias ajenas, historias perfectas, modélicas, inventadas y refinadas para que el público desee vivirlas. Recuerdo como descubrí Demian de Herman Hesse en una etapa de mi vida en la que nunca leía, cogiéndolo al azar de la librería sólo porque estaba de exámenes y no quería estudiar, recuerdo como viví su historia y sentí su maravilla y su confusión al enfrentarse al paso a la edad adulta, de una forma mucho más intensa que mi propia adolescencia. Recuerdo el frío atenazador y el trabajo tenaz de la excursión al polo de la Universidad de Miskatonic de Arkham, cómo tenía que abrigarme para leer ese libro, como sentí el desasosegante horror de descubrir en las cavernas heladas a los inconcebibles antiguos. El dolor insufrible de enfrentarme a la constatación de mi terrible intuición: de tener que admitir que él es mi padre, él, que mató a Ben y que esclaviza con mano de hierro la galaxia. Tener que matar a un ser tan confuso como yo, leer el informe que notificaba la "retirada" de un replicante y que eso no me hiciese sentir mejor que si le hubiese disparado a una mujer real por la espalda. Tocar la trompeta con esos trajes tan subidos de cintura de los años treinta, a punto de perderme por mi tendencia a la fatalidad, vadeando el desastre, guiado sólo por mi talento y por mi amor al sonido surgido del metal. Tan ridículo, intentando copiar en aquel examen de matemáticas en el que me confundí de hoja de preguntas. Tan cansado, observando a mi hija y a mis más cercanos, desesperado por no cumplir con mi obligación y no dejar un hijo varón, mirando a los ojos de, quizás, mi único verdadero amigo, al que envidio porque es rey de un reino, el de la pintura, en el que es verdadero señor, no como yo que vivo el inexplicable tormento de la providencia. Y aquella vez que bebí ese extraño champagne por error y tuve un sueño delirante plagado de elefantes rosas, sumido en la sutil franja que separa el sueño de la pesadilla. Y cientos, miles más. Me resultaría difícil decidir que ha tenido más peso en mi vida; las historias virtuales o las "reales". Hasta los 18 ó 20 años, las primeras, sin duda.

En realidad, ¿hay diferencia?. Si la vida es algo personal, se basa en lo que sientes. ¿Qué más da que las experiencias sean producidas por fenómenos reales o virtuales? Importa sí, es algo que hay que tener claro si no quieres caer en la locura, pero no sé por qué. He tenido relaciones muy cercanas con varias personas esquizofrénicas en mi vida, Vilamatas dice algo que da que pensar, que la locura es autocomplacencia. A veces, viendo el mundo que hay a un lado y al otro, es difícil entender qué nos retiene aquí. Por suerte, a pesar de estar como una regadera, en el fondo, soy un cuerdo crónico.

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Lo dicho anteriormente es mentira, una trampa. Hay un punto de ternura, un punto de cercanía, un punto de imperfección, un punto de incertidumbre; que sólo las personas de carne y hueso nos pueden dar, que sólo nosotros podemos darle a ellas. El patetismo de nuestra imperfección; algo que tenemos todos, lo que nos une como personas. Al final la miseria es el mayor tesoro humano, porque si una historia virtual fuese tan miserable nadie querría vivirla. "Para eso ya está el mundo real". Pues bien, si una historia real es perfecta; no en el sentido de buena, si no coherente, eternamente intensa, perfectamente dramática; yo no la quiero, porque para eso ya están los libros, las canciones, el cine, la tele y los cuadros. Hay que luchar contra el aburrimiento y el hastío, pero porque son intrínsecos y necesarios, es lo que dota a la realidad de su maravillosa exclusividad. Sin aburrimiento ni hastío, vivir, ser feliz, no sería un reto, no haría falta talento para hacerlo, no sería tan divertido entender y observar como se apaña la gente para inventarse su vida en la rutina, y, además, la poesía perdería su sentido.


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Eso sí, entre los amores de mi vida, está Annie Hall. Annie no es en absoluto el tipo de chica que le gusta al Señor Tejón. No es cursi, ni tiene un punto entrañable, no es curvilínea y es intelectual de una manera fría y poco entusiasta. Tiene sentido del humor, pero no es de carcajadas fogosas si no de ironías sutiles. Es muy inteligente, eso sí, pero también taimada, piensa bien antes de hablar. Es el tipo de mujer que le gustaba a Woody Allen en 1977 y por eso me enamoré de ella, esa es la magia de rasa.

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Y como en esta vida gris existe otra magia, que es la de la coincidencia, dejo el video que me ha salido al buscar "Annie Hall" en youtube. Iba a colgar la escena de la araña, pero resulta que el monólogo con el que comienza la película, del cual yo no me acordaba en absoluto, dice lo siguiente:




Jo, qué maravilla, no me puedo resistir, tengo que colgar esta otra. Aunque no sea mi tipo ¿cómo no enamorarse de alguien que te llama a las tres de la mañana para que mates una araña?



Y el final, claro. Hace poco dije que me gusta pensar que si fuese listo sería Murakami. Pero con Woody Allen conecto aun más, esto es justo lo que yo quiero contar. Lo siento tan mío, esta película, es parte de mi vida, mi primer amor, rasa.

Plata y oro
El Tejón



Yo también necesito los huevos.

26/11/08

Poesía express.

Este viernes por la noche voy a hacer un experimento. Voy a participar en el evento de la fantástica Casa de los Jacintos No sólo poesía. Me voy a subir al escenario y voy a improvisar una poesía según me venga a la cabeza. No sé que tal saldrá, pero espero que se me tenga en cuenta el par de huevos que voy a echarle. De momento estoy ensayando, incluso he grabado alguna prueba. Cuelgo la primera que he grabado, más o menos me gusta.

Los que queráis verme ya sabéis; este Viernes en los Jacintos.

Saludos.

El Tejón.

24/11/08

Jajaja.

Bien, intentemos construir una escena que funcione a modo de alegoría del sentimiento de desarraigo del individuo en el entorno relativista posmoderno (joder, vaya frases me marco a veces).

La cosa sería así: tomamos un individuo, y para acentuar su condición de indefensión y desconcierto, elegimos un niño. Tiene unos diez años, momento en el que la razón y la identidad ya están lo suficientemente desarrolladas y ya se ha adquirido una cantidad de aprendizaje social importante. Colocamos a este individuo en una situación de gran presión social, un evento público, incluso un entorno en el que el que esté expuesto al juicio de la masa anónima: una grabación televisiva, por ejemplo.

Nuestro niño, amedrentado como está por todo ese mundo que le observa, le juzga y le rige sin darle a cambio ningún macrorrelato al que atenerse, intenta protegerse. Se cubre con una máscara, se hace pasar por alguien inmortal, peligroso, por un ser sombrío. Pero su disfraz es ridículo, su estado de indefensión es evidente y su expresión de desconcierto y de temor le delata claramente.

Hasta aquí hemos definido al protagonista, pasemos al antagonista. Ha de ser un personaje muy formal y superficial. Alguien que represente la frialdad del acoso de la vida pública, la angustia de la necesidad inútil de buscar una identidad a través del otro al no encontrarla en uno mismo. Sin duda, un periodista. Por contraste, ha de acercarse al chico derrochando seguridad, ignorando su miedo, sin ninguna ternura. Le interroga, pero no con agresividad; su falso interés es mucho más cruel.

El chico siente verdadero pánico por toda esta presión absolutamente exenta de empatía. La pregunta del periodista le turba. Busca frenéticamente en su interior una respuesta coherente. Por fin, la encuentra: acude a su pasión, a aquello que ama. Ve la luz, comunica al mundo entero su cariño por algo. Con su emotividad intenta hallar una salida a la siniestra realidad incongruente y amenazadora.

Pero nada más expresarse cae en la cuenta de su error. Sus palabras son ridículas, no hay lugar para la pasión en un entorno basado en la imagen fugaz, superficial por principio. El periodista ni se esfuerza en humillarle, su condescendencia es mucho más cruel. Así se cierra todo, el niño perdido con su máscara se queda sólo.

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Bueno, esta patraña de texto no pretende ser más que una prueba de que cuando algo es muy gracioso, lo es por algo. También es una prueba de que intentar explicar una broma puede ser curioso, pero resulta estúpido, porque por brillante que sea un texto dramático, el humor ácido y absurdo (el mejor humor siempre es ácido y absurdo) siempre va más allá. Siempre es menos concreto, más sutil, más incisivo y, sobre todo, más consciente de la absoluta falta de sentido que, en el fondo, tiene todo aquello que nos diferencia de los animales.

El video que cuelgo a continuación lleva más de ocho millones de visitas en youtube. A mí me parece absolutamente brutal y muy muy gracioso.


Plata y oro.

El Tejón.



P. D. ¡Ya llevo 50 entradas! A la derecha hay una encuesta conmemorativa, no seáis costras y votad, coño.




31/10/08

Miles de cosas.


Hoy ha sido un buen día.

Me he despertado y en el correo tenía una poesía que me ha impactado:

El Amenazado

de Jorge Luis Borges


Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.


Me ha inspirado para escribir otra poesía:


Las personas esquivas hunden sus raíces en el suelo de este tiempo incomprensible.
El humor se esconde pero nunca se pierde,
sigue gobernándolo todo desde su trono transparente
que está sumido en todo y al tiempo detrás de todo.

La palabra tú se convierte en un fantasma,
la palabra yo se convierte en u
na cadena con una bola de metal negro
que arrastro mientras huyo por u
n campo de trigo de una foto en blanco y negro.

Sueño con que el pasado volverá
como una flecha atravesando un cristal
y rompiendo mi reflejo ajeno en mil añicos,
en diez mil años de soledad.

Hay una canción de cuna que mueve mis pasos,
la cantan todas las voces que alguna vez me dieron calor.
El tercer hombre es el que conoce todos los secretos,
por eso sonríe, por eso su corazón puede latir despacio
y su vida rueda y no se arrastra.

Viene una ola de frío polar.
Tiempo para buscar casa,
o para perderse del todo.


Aquí recitada por mi.


Luego me ha salido este texto:


La persona que mas he amado en mi vida me regaló una vez tres cactus preciosos traídos de Holanda, cada uno con una gran flor de un color distinto. Venían en unas macetitas pequeñas y parecían tan resistentes que en un principio a parte de regarlos no les dediqué más cuidados. Con el tiempo uno empezó a ponerse pocho, tardé un poco en tomar medidas y acabó muriendo sin remedio. Compré una maceta más grande y transplanté los dos que quedaban. Era la primera vez que trasplantaba algo, y debí de hacer alguna cosa mal porque otro de los cactus murió. El último de ellos tenía una flor roja redonda, enorme y preciosa. Al menos ese sobrevivió, pero su flor se marchitó. A cambio la salió un brote, el brote es una especia de segundo cactus, que ya es casi tan grande como el tronco original, no tiene flor pero tiene un saludable color verde claro y parece fuerte y sano.


Me había liado tanto con todo esto que ya llegaba tarde al piso que tenía que visitar (eran las 17:30). Por suerte estaba cerca de casa. He ido corriendo para allá y lo he visto. Estaba bien pero no me ha convencido del todo. Ayer había estado viendo otros pisos con dos de mis futuros compañeros, y hablamos de buscar pisos por la calle. Como no tenía nada que hacer, llevaba el mp3 y me gusta pasear; me he puesto a ello. Ha sido maravilloso, yo suelo caminar siempre sumido en mis pensamientos y me pierdo muchas cosas. Obligarme a mirar minuciosamente la ciudad ha sido toda una experiencia. Ya desde casa he escrito un mail al grupo en el que listaba las siguientes conclusiones:


1) El Morrison Hotel es mejor disco de lo que yo pensaba, Spiritualized son dioses y Gimme Shelter de los Rolling Stones es un temazo.

2) Mirar casas por la calle buscando un piso de 5 habitas es un poco absurdo, porque muchas no tienen portaero y es difícil saber cuantas habitaciones tienen y de cinco hay pocas. He pillado mil telefonos y mañana llamaré, pero como experiencia práctica, lo de peinar zonas, creo que no va a ser muy útil (igual me equivoco).

3) En la calle Segovia hay una tienda de trajes con unos muebles y unas esculturas gigantes y unas cuantas banderas de España con el pollo que es bastante impresionante y que tiene un dependiente que debve llevar en la misma postura desde 1952.

4) Las casas del rastro son acojonantemente bonitas y en la Ribera de Curtidores hay unas especie de corralas con tiendas de antigüedades que son uno de los sitios más maravillosos de Madriz (había una estatua de piedra de una tortuga que era tan alta como yo).

5) En la calle Toledo hay una residencia de ancianos cuya sala de estar se puede ver desde el exterior a través de un cristal. Es bastante curioso.

6) Vivimos en una ciudad con algunas zonas realmente bonitas.

7) Mi abuela debía de tener razón cuando le decía a mi madre que era un niño raro.


En concreto las corralas de los anticuarios me han fascinado. Son un lugar absurdo y extraño, tanto por su tipología como por los miles de objetos que allí se acumulan. En la puerta de una de las tiendas había unas quince estatuas clasicistas bastante feas y otra estaba llena de cuadros de pastiche de los que uno era más o menos bonito (representaba a una mujer como del XIX vestida a la japonesa, yo creo que copiando a un Monet). He tenido ganas de volver a tener pareja y pasarme un día entero con ella mirando casas y también visitándolas, sin ninguna intención de habitarlas. Me ha parecido una actividad divertidísima, fantástica. Creo que es algo que haré de vez en cuando, llamando a pisos que se vendan o se alquilen y yendo a verlos sólo por la experiencia de entrar en los portales, los patios, las escaleras y las habitaciones de las casas más bonitas de Madriz…


Estaba a punto de volver a casa cuando me ha escrito un mensaje Sergio y he quedado con él y con Andrés. Ha estado bien hablar con alguien, no sólo con alguien si no con dos amigos. Está bien que a uno le caigan bien sus amigos, parece un perogrullo, pero no sé si lo es tanto… A las 22:00 ya no podía más y me he ido a casa, estaba muy cansado de tanto andar y mirar. En casa he querido hacerme una buena cena para seguir con la buena dinámica del día. Me he hecho unos carbonara al estilo Tejón: con jamón serrano, mucha pimienta y echando el huevo en la sartén de la cebolla, una vez retirada esta del fuego, para que esté un poquito más cuajado al verterlo sobre la pasta. Me los he comido viendo una obra maestra: Only Yesterday, de Isao Takahata, uno de mis ídolos.

Y eso, ahora termino esta entrada del blog y luego leeré un rato el aburrido libro que tengo que hacer para la revista y, si hay tiempo, escribiré un poco del nuevo proyecto que tengo entre manos. Quien sabe, a lo mejor, incluso, puedo ver algunas canastas del partido de la NBA.

Hay días que simplemente da la impresión de que las cosas avanzan y uno vive con intensidad.


¡¡¡JODÉR, HAY DÍAS QUE SÍ!!!


Plata y oro

El Tejón.



Y un par de cosas, de propina.

12/10/08

En 1969.

En 1969.

Por fin volví a soñar. Fue un sueño fantástico, inquietante, oscuro. Los sueños casi siempre son inquietantes, fantásticos y oscuros, pero yo casi lo había olvidado. Me enamoraba de la chica guapa de mi facultad que me cae mal. Creo que la odio simplemente porque tengo serios fundamentos para pensar que no es tan maravillosa como parece. Soñaba que la chica era David Bowie. David Bowie en el cuerpo de la chica guapa era un ser atormentado. Una especie de ángel encerrado en un cuerpo humano con una turbadora capacidad para ver el futuro, ver el futuro equivalía a ver horror, ver el horror que se avecina sin remedio. Yo tenía la suerte de que me eligiese para pasar un fin de semana; incapaz de amarme, al menos le servía de evasión y eso era ya un privilegio. Patetismo en parajes profundos y lejanos; moteles de carretera de película americana y una casa en obras con una piscina en obras llena de agua. Todo muy raro, colgado de Dabid Bowie con aspecto de chica preciosa, preciosísima. Bowie perseguido por policías oscuros que ansían sus poderes sin entender que son inútiles. Ha de escapar, lo ayudo, siempre tan bonita, y melancólica y triste. Huyendo por pasillos de motel de color pardo; extraño, casi nunca soy capaz de soñar con espacios en los que nunca he estado. Policías de negro tras nuestros pasos; me despido definitivamente de él/ella en la puerta de un ascensor, se cierra corredera, mecánica; su cara desaparece tras el metal. Yo sólo. Pasan 39 años, ya no estamos en 1969.

En el presente veo a la chica, ya no es David Bowie, no me importa, después de haber tenido una relación con un ángel y de haber vivido 39 años sólo; me siento sabio, liberado de sentimientos y sentimentalismos. Veo a la chica junto a otro gafapasta de mi facultad, juntos y acaramelados, les sonrío con ternura. Está Raúl por ahí, en la especie de espacio moruno en el que me encuentro: Una recreación onírica de las estancias del harén de Delacroix. Le cuento lo ocurrido con miedo a ser tomado por majadero o mentiroso: he soñado que 39 años atrás mantenía una relación con esa chica, que era David Bowie, que es un ángel fatal. Desperté aquí, pero al haber soñado lo anterior a pasado a ser real en nuestro pasado, ha ocurrido. Raúl me cree. Luego, sentados en torno a una mesa cuadrada, en la penumbra: yo, Raúl, el gafapasta y ella; conversación intrascendente y por fin me decido y le pregunto: "¿tú me has conocido antes?", responde: "no". Su no me estremece; terror, pánico. Miro a Raúl que me sonríe con piedad. Entonces, ¿qué pasó? Yo sé que fue real, hace 39 años, quizás debería hablar con David Bowie que al fin y al cabo aportaba el alma al asunto, ¿qué pasó? ¿qué pasó?

Me despierto con una erección importante. Hoy, quizás en el mundo real.


30/9/08

El horror.



Triunfos VIII y III del tarot de Kobe.

1

Sigo leyendo sobre el tarot. Hoy curioseando en Internet he encontrado una baraja que realizó un arquitecto esloveno llamado Boris Kobe, mientras estaba prisionero en el campo de concentración nazi de Dachau. Realmente no tiene desperdicio y merece la pena dedicarle un rato: prisioneros peleándose o golpeándose unos a otros, escenas de hecatombe, hombres famélicos forzados a desnudarse en público, cuerpos que se desploman rendidos por la enfermedad y el trabajo extenuante… Es un tarot completo con sus cuatro palos (las cartas de juego convencionales) y sus triunfos (las cartas adicionales que comúnmente se identifican con el tarot). Las correspondencias con el tarot tradicional (el tarot de Marsella) son confusas, pero las cartas sí mantienen el principio de la doble lectura aportado por Etteilla: los triunfos tienen un dibujo del derecho, su lectura positiva, y otro del revés, su lectura negativa. Lo curioso en este caso es que en ambas posiciones observamos siempre escenas de horror. Los matices más amables de las cartas al derecho son mínimos: por ejemplo, en el octavo triunfo del derecho, un cocinero le niega la comida a un prisionero, en el dibujo invertido el cocinero directamente golpea al preso.

Cuando llega el horror, se terminó la esperanza. La suerte y la voluntad juegan un papel nimio. No hay lección en el horror.

Según la Poética de Aristóteles una historia dramática (prácticamente cualquier historia contada por el hombre) se basa en la presentación de un personaje que tiene un objetivo y que realiza una serie de acciones para conseguirlo, terminando la narración con su éxito o su fracaso. En cuanto la épica más arcaica, basada en personajes interiormente estáticos, deja paso a personajes más complejos (presentes ya en los poemas homéricos), esas acciones desarrolladas no sólo conducen al protagonista de la trama a su objetivo, si no que además producen en él una transformación. Ulises envejece, Hamlet supera sus miedos, Don Quijote abandona el Mundo de las Ideas, Hans Castorp pasa a la acción… Tal vez la película que más lúcidamente plantea el problema del horror de la Solución Final (no me gusta llamarla "el Holocausto", porque no ha sido el único, ni el último), sea El Pianista de Roman Polanski. El viaje, la tremenda odisea, de su protagonista, empieza con él tocando el piano y termina exactamente de la misma manera. El pobre pianista realiza el más largo de los viajes para acabar exactamente en el mismo punto. Ha cumplido su gran objetivo: sobrevivir, pero no ha habido una evolución interior. La única lección que nos deja el horror es la esperanza de olvidarlo.


* * *


2

Hace unos meses mandé un correo a mis amigos, empezaba así:

Una vez, Ángel González preguntó en clase cual era la imagen del siglo XX. Yo no respondí (me daba vergüenza), pero pensé en la bomba atómica. En la bomba atómica confluyen los fascismos (es su golpe de gracia), el capitalismo (las tiraron los Estados Unidos) y el comunismo (se tiraron para amedrentar a los rusos). Además es masificación (de la muerte, en concreto), ciencia e industria; cosas muy propias del siglo. También es, y esto es fundamental, el acto publicitario más brutal de la Historia. ¿Por qué acto publicitario? Las bombas de Hiroshima y Nagasaki no se tiraron para acabar con los japoneses (era una nación ya derrotada y su capitulación hubiese sido tan sólo cuestión de meses), se tiraron para mandar un mensaje a Rusia y a todos: a partir de ahora mandan los Estados Unidos de América. Son una demostración de poder inútil a nivel estratégico y militar. Por eso tiraron dos, porque tenían dos tipos: la de explosión de Uranio 235 (Little Boy, Hiroshima) y la de implosión de Plutonio (Fat Man, Nagasaki); querían probar y enseñar las capacidades de los dos modelos: Un enorme espectáculo de luz y sonido, broche de oro a esa gran demostración del horror que fue la guerra del 39 (por parte de todos los bandos).


* * *


3

Bien, según el ministro de finanzas alemán, la presente crisis económica augura el final de Estados Unidos como primera potencia financiera. Eso sí, pase lo que pase, el país norteamericano seguirá siendo, con mucho, la primera potencia militar del globo. No puedo evitar sentir miedo; mucho.

En el Mundo, gran cantidad de gente vive ya bajo el yugo del horror, aunque esa condición me atormenta, por puro egoísmo, me produce aun más angustia pensar que esa situación pueda expandirse y, sobre todo, atacar a los míos y a mí.

Por desgracia, a ciertos niveles no se puede escapar del horror. Nos rodea en la miseria que sustenta nuestra obsceno modo de vida y en el mal puro de los hombres capaces de cometer atrocidades.


* * *


4

El Mundo contemporáneo terminó de descubir el horror en 1888, gracias a Jack el Destripador (Goya lo había descubierto 89 años antes). Dios no existe y tampoco podemos confiar en la persona: existen hombres mucho peores que malos, hombres capaces del horror, no justificable ya por la existencia del Demonio. Luego llegaron las guerras mundiales. ¿Y ahora qué? Desde 1945 esa ha sido la gran pregunta de la Posmodernidad, una era que toca a su fin sin haber aportado ninguna conclusión clara.

Os traduzco la más famosa de las cartas enviadas por Jack a las autoridades. Va dirigida a Charles Lusk, presidente del Comité de Vigilancia del Distrito de Whitechapel en el momento en el que el asesino estuvo activo. Reproduzco las faltas de ortografía:


Desde el infierno:

Señor Lusk

Siñor.

Le mando la mitad del riño que tomé de una mujer lo guardé para usted lotro pedazo lo freí y comí y estaba muy fueno. Puede que le mande el tuchillo ensangrentado que lo sacó si tan sólo espera un poc más.

Firmado:

Cójame cuando pueda Sennor Lusk.


Desde el infierno.


* * *


5

Y para no resultar demasiado desasosegante me remito de nuevo a mi adorado Goya. Porque él supo ver el horror (estuve viendo la semana pasada los Desastres de la Guerra), al tiempo que nunca perdió su sensibilidad frente a la ternura. Horror y ternura: esas es la moral que yo entiendo, bien y mal son términos lejanos, lo que queda es horror y ternura. Y la risa, claro, la risa más allá de la esperanza, porque la risa crece en el terreno del vacío, del absurdo, del final. Porque el horror es la última broma, en la que sólo Dios, que no existe, y los desesperados, tienen estómago para hacer sonar sus carcajadas.

Siento haber sido tan inconexo.

Saludos.

El Tejón.

Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer



Manola. (Leocadia Zorrilla).