guiado por las apariencias
12/9/13
10/2/12
Otro post.
a nadie se le ocurrió poner nombre al vacío interior
tal vez, afortunadamente.
agujero liberador, centro de una diana que no se puede ver
se parece a lluvia cayendo
la luz gris de las nubes cubre todo con un mantel
nos deja abrir los ojos.
a veces la sabiduría, que no el saber,
tiene como un regusto de pulcritud asesina
arrolladora.
anhelamos una claridad abrasadora
una luz que nos deje al fin,
sin aliento, incapaces ya de agotarnos.
una cierta calidez,
que también brilla, pero en otro tono,
se genera entre las manos
cuando las colocamos, una sobre la otra, formando una cavidad.
allí dentro, al mismo tiempo,
tampoco hay nada y hay algo,
la ilusión de una existencia.
una forma de describir el amar.
una maratón demasiado poblada
contra una meta horizontal
sin llegar, pero cada día más.
las palabras, que están lejos, nos acercan
con su superficie dorada
no como la del oro, sino como la del pollo o las manzanas al salir del horno.
las imágenes; claras; y más aun, las canciones, y más aun, la música, y más aun, la parca.
y la música, a pesar de todo, tiene ritmo
nuestro ritmo, entre las manos,
pero no fuera, nunca fuera
y aun así
cobardes o bravos. seguimos
13/10/11
15 de Octubre.
Nada es gratis. Nada es despreciable. Aquello que tenemos por insignificante, aquello que sacrificamos, es lo que retorna como una fuerza imparable que nos sobrepasa. Europa y Estados Unidos pensaron que las ideas no importaban, que la técnica y el dinero podrían con todo. Hoy mucha gente se rompe la cabeza pensando qué falla, cual es la solución; lo piensan como si fuera un problema de aritmética, tanto los reaccionarios como los progresistas como los revolucionarios. Da lo mismo que reduzcas el déficit, que cambies la ley de partidos, o que acampes en las plazas. Si no recuperamos la voluntad, la capacidad de creer, no podrás conseguir ni la represión, ni la reforma, ni el cambio.
El otro día entendí por qué tengo esa relación de amor odio con la “contra cultura” de finales de los 60’: Por un lado fue el último gran momento de esplendor cultural de Occidente: filosofía, cine, música, literatura… Pero todos aquellos jóvenes no cambiaron nada, porque no quisieron pagar un precio: “if I can’t dance, it’s no my revolution” decían. En una revolución es muy posible que no puedas bailar, que no puedas comer, que mueras… Si no estás dispuesto a sacrificarte por tus ideas, nunca conseguirás honrarlas, vivenciarlas.
Espero que Chispas recupere las ganas de vivir y coma.
Espero que todos recuperemos el coraje y trabajemos por cambiar las cosas.
Hay que dar un paso más, aunque no podamos bailar, aunque nos hallan humillado, aunque nos intimiden, nos sacudan, nos disparen, o nos encierren. Si no, es como si no tuviésemos ganas de vivir.
Ánimo a Chispas y a todos.
A ver qué pasa este Sábado.
11/7/10
Catorce.
el señor de todas las derrotas
derrama sus gotas de saliba
sobre un vestido de noche vacío.
Sólo quedan pisadas y bolsas de basura,
los recuerdos que llaman al monstruo,
sombreros negros en casas blancas;
gritos de un sueño en descomposición.
Yo recuerdo a una chica rubia como el cielo
que nunca existió.
22/5/09
Miscelanea.
otras se quedan, y esto dura desde los tiempos de los Antepasados,
de los dioses que existieron antes
y reposan en sus pirámides.
Nobles y gentes ilustres
están enterrados en sus tumbas.
Construyeron casas cuyo lugar ya no existe.
¿Qué ha sido de ellos?
He oído sentencias
de Imuthés y de Hardedef,
que se citan como proverbios
y que duran más que todo.
¿Dónde están sus moradas?
Sus muros han caído;
sus lugares ya no existen,
como si nunca hubieran sido.
Nadie viene de allá para decir lo que es de ellos,
para decir qué necesitan,
para sosegar nuestro corazón hasta que abordemos
al lugar donde se fueron.
Por eso, tranquiliza tu corazón.
¡Que te sea útil el olvido!
Sigue a tu corazón
mientras vives.
Ponle olíbano en la cabeza.
Vístete de lino fino.
Úngete con la verdadera maravilla
del sacrificio divino.
Acrecienta tu bienestar,
para que tu corazón no desmaye.
Sigue a tu corazón y haz lo que sea bueno para ti.
Despacha tus asuntos en este mundo.
No canses a tu corazón,
hasta el día en que se eleve el lamento funerario por ti.
Aquél que tiene el corazón cansado no oye su llamada.
Su llamada no ha salvado a nadie de la tumba”.

Kate Moss.
Fragonard. Niña jugando con un perrito.
7/4/09
Extimidad.
Yo soy sin duda un obseso de la extimidad, no hay nada que me apasione más en el arte que la aparición de las historias individuales. Ah, el Escriba Sentado del Louvre, congelado en el tiempo, con su gesto diligente y su espalda y brazo tensos, escuchando las palabras que le están siendo dictadas y a punto, a punto, de empezar a escribir. Un instante de su existencia, el reality más breve, pero congelado durante casi 4500 años, que dan para muchísimas reposiciones. En realidad es algo tan viejo como el hombre, la extimidad no es si no la masificación de algo que busca siempre el arte en los tiempos de crisis, cuando la fe zozobra y los individuos quieren permanecer ellos, no ya sus ideales. Los griegos, que existieron en crisis incluso en su etapa clásica, tenían esa terrible obsesión por la gloria, ya querían ser estrellas, como los concursante de Operación Triunfo.
Brueghel, Caravaggio, Rivera, Murillo, abren sus lienzos a los más humildes y les dan el equivalente a sus 15 minutos de fama. Me pregunto qué impresión causaría en los pordioseros que Caravaggio escogió el verse retratados como santos. Qué pensarían los niños de Murillo de ese personaje, casi tan pobre como ellos, que les pintaba. ¿Les sería indiferente o pelearían por ser el siguiente? Es más ¿por qué coño pintaba Murillo a los niños? Un pintor capaz de obras tan exageradamente sentimentales ¿Por qué de repente tiene esas deslumbrantes imágenes de género, tan cargadas de mágica instantaneidad?
Claro que en esto de la extimidad hay algo más: el "do it yourself", que cada uno sea el propio artífice de la imagen ilusoria de uno mismo. En esto sí que la gente se está convirtiendo en artistas en masa, o al menos en artesanos de la construcción pública de su propia imagen. Si Tracey Emin es una artista por enseñarnos su cama, ¿no somos artistas también todos los integrantes de la red facebook? ¿No estamos todos construyendo, al igual que ella, autorretratos conceptuales? ¿Qué quedará de todo esto dentro de un millón de años? ¿Si el facebook sobrevive, o este blog, cual será entonces su aura? ¿Qué impresión causará en los hombres del futuro, o en aquellos seres que vean lo que dejamos? Ante nuestra compulsiva obsesión por dejar huella, esta democratización del autorretrato, ¿se les hinchará el pecho de magia y ternura frente a tamaño esfuerzo de toda una sociedad global por dejar un testimonio de sí, individuo a individuo? ¿O mirarán con desprecio los restos de un mundo decadente en el que la cantidad de los testimonios desplazó a la calidad?
Es triste pensar que lo más probable es que todo acabará desapareciendo bastante rápido. Como casi todo lo que crea nuestro mundo, que es perecedero, deshechable. Esta falta de voluntad trascendental es preocupante, ya sólo queremos ser célebres en vida, en un mundo que sólo tiene memoria inmediata queremos llegar a más individuos, pero no permanecer. No me extraña que el síndrome de Korsakoff sea una enfermedad tan recurrida en el cine de las últimas décadas, la sociedad la padece, la memoria se desprecia, la Historia moderna no es ya memoria, está en constante revisión, hasta el pasado es variable, queremos destruir todas las historias. La importancia de la memoria no es su veracidad, es su presencia, su ilusión de realidad. Memoria y arte van relacionadas desde un principio y si el arte está en crisis en algún sentido es en el de la degradación de la memoria. Por eso se desprecia la forma, porque la forma sirve en primer lugar para que las cosas estén bien hechas y duren, pero además la forma envejece siempre menos que el concepto, en la forma está la permanencia, sólo ella no engaña.
Y todavía intento no escribir tanto sobre mí en este blog, pero si es que es inevitable, soy hijo de mi tiempo, mi angustia es la angustia de la conciencia de que todo es instantáneo. La vida como una pompa de jabón, tan frágil, tan preciosa. De ahí nuestra ansiedad por exhibirnos, porque sólo somos en los otros, desde el momento en que construimos nuestra personalidad como una otredad al reconocer nuestra figura en el espejo. El retrato más maravilloso de Occidente, Las Meninas, eterniza la experiencia del espejo y no el cuerpo, eterniza lo que somos por encima de todo, alguien que es porque se ve como otro, somos en los otros. Con la fama, al ser en tantos otros, ganamos una pequeña ilusión de ser reales. De ahí la cultura del espectáculo, de ahí el miedo que está detrás de cada blog, de cada página del facebook, del escriba sentado y de las mismas pirámides. El miedo a lo que somos sin nuestras miradas: lo real, lo siniestro, la nada.
Detrás del facebook hay una terrible democratización del pánico existencial. Si pudiésemos rasgar la superficie virtual de la página veríamos grandes cataratas de miedo. Como en la película Matrix, en la que todo es una ilusión y tras la sólida y colorista apariencia de la realidad sólo hay código binario. Como en el zen, si rasgásemos la cortina de la ilusión de nuestra presencia veríamos el mundo en binario, el vacío supuestamente liberador. Algo que me encanta de los cuadros es que estén pintados sobre tela, de Velázquez sorprendía en sus tiempos que sus imprimacones y capas de pintura eran tan finas que se hacía evidente en ellas la raigambre del lienzo. Una vez más, ahí está todo, esa sensación de que la maravillosa ilusión del arte es en realidad un telón, un telón a punto de rasgarse o de abrirse. Me fascina del Velázquez maduro sus recursos para hacer evidente que todo es una ilusión.
Al final es ser o no ser, pero nuestra amplitud de miras es mucho más corta, ya no dudamos de la existencia más allá de esta vida, si no de la existencia en esta vida, por eso en vez de una calavera, lo que tocamos con nuestros dedos es un teclado.
Dedico esta entrada a Julius, el gran autor del blog Ego que me encanta, ejemplo de extimidad de la mejor calidad. Gracias a ti y a la otra participante (anónima) de la éxtima experiencia que he tenido estos últimos días. Al final, lo que más me gusta de todo (y todo es mucho) es la gente, nosotros y nuestras pequeñas historias, como la vuestra, absolutamente preciosa en su extimidad y su intimidad.
Plata y oro.
El Tejón.
Amantes en una burbuja que se quiebra. Detalle del Jardín de las Delicias. El Bosco.
Acueducto de Segovia.15/2/09
Malinconia.
14/2/09
El museo imaginario del Tejón.
- El hombre tocando la trompeta de Piero porque intenta eternizar el instante del gesto a través de la geometría, algo imposible pero que todos hacemos de alguna forma.
- La Santa Úrsula de Carpaccio porque es Rose la Touche.
- El Jardín de las Delicias del Bosco porque muestra la libertad de un mundo inocente que nunca existió.
- La chica de Bellini porque es la primera chica de la historia de la pintura, y me encantan las chicas, y en la fascinación por su belleza profana e imperfecta está le tierna melancolía del memento mori y del carpe diem.
- El noli me tangere del Corregio por el "mírame y no me toques" que son la pintura y las relaciones humanas.
- La Santa Helena del Veronés por su pura belleza, en la que se apoya su mágica sensación de ensueño. Por eso y porque es algo que tengo en común con Oscar Wilde.
- La Filis montando a Aristóteles de Baldung Grien porque la razón es obtusa, porque la pasión, el deseo y el amor mandan, porque no entiendo la relación de este pintor con el sexo pero está llena de intuiciones lúcidas que me obsesionan.
- La asunción de Tiziano por la primera vez que fui a Venecia, porque, aunque luego descubrí la Scuola de San Rocco y muchas otras cosas, aquella fue la primera vez que sentí el influjo de esa ciudad, mi ciudad.
- El sueño de Durero porque es un sueño dibujado y descrito en el s.XVI.
- Los cazadores en la nieve de Brueghel porque la Naturaleza es nuestra madre, nuestro enemigo a batir y nuestro campo de patinaje.
- El interior con mujer sentada junto al hogar de Jacobus Vrel porque me pregunto si esa mujer llora porque su hijo ha muerto o descansa porque el niño al fin ha dejado de llorar.
- La Sagrada Familia de Rembrandt porque en ella lo que importa es la familia, y los ángeles son intrusos.
- La Joven leyendo una carta de Vermeer porque antes veía intriga y era maravilloso y ahora veo el valor de lo íntimo y también lo es.
- El Ledikant de Rembrandt porque en el gesto de la mujer que ayuda al hombre a penetrarla se ve claramente que lo hace con una seguridad que se apoya en la costumbre. Pero sólo se disfruta de la escena y de sus detalles, sin juicio moral. Porque es una lección de como puede llegar a mirar el artista y de como debe mirarse el arte.
- El paisaje de Villa Medici de Velázquez porque es un viaje a un instante. La magia más pura.
- El Sueño del Caballero de Pereda porque es un sueño de deseo y muerte. Es la vida.
- El Sueño de la Razón Produce Monstruos porque el sueño de la razón produce monstruos.
- El hombre de la pompa de Chardin porque la vida pasa, y ya no es una alegoría si no una metáfora, y no hace un drama de ello.
- La Condesa de Chinchón de Goya porque se acerca bastante a mi mujer ideal. Porque tiene pinta de haber sido alguien muy bueno y muy desgraciado. Porque es lo que más me ha hecho sentir que conozco a una persona que nunca he tratado.
- La oración antes de la comida porque hay un momento para jugar y otro para sentarse a la mesa. Porque en la intimidad está lo mejor, lo mejor de todo, mejor que cualquier cosa del Mundo de las Ideas. Porque una vez le expliqué a una chica lo que busco en las relaciones amorosas y me respondió: "a ti lo que te gusta es tomar café", y eso es, exactamente, lo que me gusta.
- El artista desesperado ante los restos de la antigüedad de Fussli por la melancolía, que es la ausencia de Lacan y la Maya del zen.
- La Belle dame sans merci de Waterhouse porque me gusta cómo nos arrastra el amor cuando llega, aunque sea hacia la perdición.
- El Narciso de Waterhouse porque en este Narciso la protagonista es Eco.
- La Melancolía de Degas porque cuando pude verlo me quedé mirándolo mucho tiempo esperando a que rompiese a llorar o a gritar, pero nunca lo hizo.
- La Anunciación de Rosetti por la estupefacción y el miedo en su rostro. Porque así reaccionaría una niña de 13 años que va a ser desvirgada por Dios. Porque el Cristianismo es en realidad justo eso: los conflictos entre el mundo físico y el mundo de las ideas puestos al fin sobre la mesa en toda su incongruencia.
- La pareja en la cama de Toulousse Lautrec porque a mí lo que me gusta es tomar café.
- El Folies Vergere porque: "Hay un antiguo en mi interior que no quiere el nuevo tiempo. Que necesita una vida con sentido, que no puede escribir historias si no cree en ellas, que no se puede enfrentar a la pantalla en blanco si no sabe que los juegos de magia que crea tienen un algo de real, de Real. Aunque sea un algo pequeñito, como lo que vi en los cuadros de Manet. ¿Qué hay en los ojos de esa chica en el Folies Bergère? Manet sifilítico, sus piernas atrofiadas, acude al espectáculo de la noche, al espectáculo de la vida moderna, se rodea de toda esa nueva magia de luz y multitudes. Ve a la gente como muñecos, y él ni siquiera puede mover las piernas. Y detrás de una barra una chica sirve bebidas y un hombre se le acerca y Manet sabe que eso significa que esa noche ganará un dinero extra vendiendo su cuerpo a ese desconocido. ¡Qué atrocidad! Es lo único que le queda a la pobre muñeca y lo entregará por un poco de dinero. Y cruzan sus miradas en ese instante. Manet desearía que los ojos de la chica fueran como los ojos de los cuadros de Velázquez, agujeros de un mundo en crisis, agujeros de algo que ya se siente como un escenario, como el telón de un escenario, como la tela del lienzo. Pero tras el telón de Velázquez se abre un mundo de verdad; hay un peso en sus figuras; representan papeles en una obra, pero la obra tiene un sentido, un sentido dramático. Ahora los ojos de la camarera prostituta son hoyos, son agujeros que precipitan a una nada vertiginosa. El lienzo se abre en esos puntos negros a la nada más absoluta. Y Manet no presenta resistencia, no intenta convertir a las putas en diosas como Courbet, ni intenta ser el príncipe de un reino que no existe como Baudelaire. Es como yo, pequeñito. El cuerpo de esa camarera es un filete, carne como el de la Ninfa sorprendida. Y su poesía es la poesía de la empatía, nunca intentaría ver lo sublime, casi lo místico, en un trozo de carne podrida como su amigo el poeta, a esta carne que envejece dan ganas de abrazarla; sentirla, al menos, físicamente. Sentir su calor, calmar su frío: ante el desnudo, el erotismo es vencido por las ganas de dar abrigo. El tacto es importante en Manet, unos dedos jugando entre la lana, el agua corriendo por la garganta y esa pompa colgando de la paja que intentamos controlar por un instante antes de verla partir. Lo sensible es parte de lo que aun queda, y las botellas dispuestas en la barra están pintadas con una dignidad que la muchacha podría envidiar.
¿Y yo qué hago ahora? ¿Divertirme con un urinario? No soy tan moderno, no quiero algo tan feo. A Manet, por lo menos, primerizo en esto de no encontrarse, le quedaba novedad y nostalgia. A mí no sé… quizás sólo me quedan ganas de comunicarme para sentirme menos sólo. Y no estoy aún así mal encaminado del todo, porque para conseguirlo haría falta magia, artificio, arte."
- El juicio de Friné de Gerome porque es un alegato contra gran parte del arte contemporáneo. Porque hay algo real en las cosas bonitas, algo real en el sentido de que son algo común a todos, de que son una de las poquísimas cosas que nos unen.
- El baño en Asnières de Seurat porque el sueño de la razón produce monstruos. Porque cuando dejo de luchar por sentir todo lo que puedo, me encuentro viviendo en un mundo como este, porque este mundo también tiene su tristísima y gélida belleza.
- La maternidad de Sorolla porque muy misterioso tiene que ser lo que acaba de pasar para que todo esté tan tapado siendo Sorolla.
- El autorretrato de Picasso contemplando a la mujer porque yo soy nocturno y paso las noches pensando qué es lo que pasa. Porque a veces Almudena dormía a mi lado mientras yo escribía y la miraba dormir plácidamente y la ternura se mezclaba con la angustia. Porque yo nunca conseguiré hacer algo tan brutal que me de la sensación de haber pasado ese estado, porque Picasso sí lo hizo, algunos años después de pintar esto, porque por eso es el más grande, y no me refiero sólo entre los pintores.
- Los comediantes de Hopper porque es el último lienzo que pintó. Y ahí está todo, en las despedidas, en la palabra adiós. Porque por un lado es una palabra y como tal intenta agarrar algo, pero por otro es un adiós. Porque los dos personajes son él y su mujer. Porque en su pintura absolutamente todas las mujeres son Jo, su mujer: las monjas, las enfermeras, las que pasan por la calle, todas. Porque a pesar de la melancolía de sus cuadros, de lo siniestro que acecha en su desconfiada mirada a lo cotidiano, siempre estuvo Jo. Porque pasar la vida con alguien de verdad es hacer posible lo imposible, como la pintura. Porque la vida es un teatro. Porque a veces me emociono de verdad mientras escribo y me dejo ir.
Feliz San Valentín a todos.
Plata y oro.
El Tejón.
28/12/08
Noche febril.
Estoy medio poniéndome enfermo por segunda vez este invierno. Qué horror. Las navidades siempre me descentran y con las enfermedades, aun más. Estoy escribiendo muy poco y eso me frustra un montón. Ayer tuve que irme del ensayo muy pronto, llegué a casa y vi un capítulo navideño de Cómo conocí a vuestra madre que me entristeció un poco. A las 2:10 me fui a dormir (muy pronto para mí) y a las 2:30 estaba ya roque. No me he despertado hasta las 12:30. Durante la noche he sudado y he soñado mucho. He soñado con la casa de Parque América donde crecí, allí buscaba sin parar a una chica. En esa casa estaban mis dos padres y mi padre invitaba a una artista que tenía un cuadro que representaba una habitación en la que entraba la luz. Como tengo un texto sobre arte en la cabeza que no escribo y me había acostado con ganas de escribirlo pero sin poder hacerlo por la enfermedad, en el mismo sueño me obsesionaba con escribir sobre el tema. “¡Claro, el cubo y la luz, todo es el cubo y la luz!” El cubo entendido como habitación con la luz que entra, y pensaba en Hopper, en Las Meninas, en Pieter de Hooch y en Vermeer, en un cuadro de mi padrino que mi padre me dio… Habitaciones, cubos con entradas de luz. Mi propio cuarto donde febril soñaba, y las palabras de un amigo al que casi no veo y que hace muchos años ya, una noche muy drogados, me dijo que había compuesto una canción que se llamaba Llenar el alma con cajas vacías. Siempre me ha impresionado mucho ese título. Los cuartos y la intimidad, la frágil intimidad que nos da un pequeño atisbo de individualidad pero en la que amenaza constantemente el vacío de lo siniestro. Vivimos en cajas vacías que llenamos de cosas leves y preciosas. Cajas oscuras donde la luz, a veces, entra. Me gusta haberme mudado, mi nueva casa, mis compañeros… Un piso en la calle Jardines 5, una caja vacía con la que llenar el alma (puaj, que cursi me pongo).
Para cuando he despertado estaba ya bastante mejor, dormir 10 horas y sudar a chorros me ha sentado muy bien. Espero estar lo mejor posible mañana para el concierto. Espero también volver con fuerzas hoy a casa para escribir el texto sobre el horror que quiero escribir. Y terminar el cuento largo sobre el caballero enamorado que tengo entre manos. Y decidir por fin a qué novela voy a enfrentar…
Todo sigue, mañana por la noche daremos un buen show.
Plata y oro.
El Tejón.
P.D. ¡Qué fuerte! Acabo de recordar que después tuve otro sueño. Yo era italiano, iba con una especie de tío que tenía que era un poco trapis y entrábamos a hurtadillas en una pequeña torre que había en el campo. Entonces alguien venía a vigilar y teníamos que escondernos. Yo era un niño pequeño y lo curioso es que todas las emociones del sueño eran tan intensas (el subterfujio nocturno, el sonido de los grillos, el ambiente extraño del lugar prohibido...) que al tiempo que lo vivía pensaba que tenía que escribirlo como un cuento porque también era brutal. Yo creo que el cuento así intimista me viene de Chejov, que lo he vuelto a leer ultimamente y he recordado lo muchísimo que me gusta. Definitivamente tengo que ponerme a escribir.
9/10/08
El lunes fui a un concurso de la tele.
El lunes fui a un concurso de la tele. El público eran viejos de Torrejón y les hacían grabar unas cuñas, era increíble su desparpajo y su inocencia. Son personas que han pasado una guerra en la que la mayor parte de los hombres tuvieron que matar, que disparar a otros, son personas que tuvieron que pasar una posguerra, personas que han nacido en un mundo rural, en el que el estilo de vida de la gran mayoría llevaba siendo muy similar desde la Edad Media y que han vivido todo el despegue económico español, el cambio al modo de vida urbano e industrial. Hoy graban tonterías para un programa de televisión, con toda la ilusión del Mundo.
En la vida muchas cosas vuelven. Vuelve la infancia, vuelves a no ser autónomo, a necesitar que te cuiden, vuelves a ser caprichoso y despreocupado. Al final vuelves a ser un bebé, si vives lo suficiente. Te haces tus necesidades encima, dejas de poder hablar o andar… Seinfeld dice que los dos cumpleaños que más se parecen son el primero y el último: en ambos tienen que preparar la fiesta por ti, invitan a gente que no son tus amigos, tú ni siquiera sabes que es tu cumpleaños, soplan las velas por ti, comen la tarta por ti porque no tienes dientes…
Pero, aunque la vejez en su estado final más deteriorado es terrible, los ancianos que aun tienen capacidad y ganas de vivir, son a menudo fascinantes, como los niños. Sin grandes ambiciones, sencillos. Qué poca publicidad hay dirigida a los viejos. Es curioso, la tele diseña gran parte de su programación pensando en ellos, porque cada vez hay más y suelen pasar demasiado tiempo en casa frente al televisor. Pero luego los anuncios que pagan esos programas nunca van dirigidos a los viejos que los ven. Van dirigidos a padres de familia, a mujeres de mediana edad, a jóvenes, muchos a los niños también. Supongo que cuando vas teniendo más y más presente la realidad del final, menos ansiedad consumista te queda. Te conformas con los placeres más sencillos: la familia, los amigos, el sosiego, los juegos, la comida; recuperas, como de niño, la conciencia de lo que es verdaderamente importante.
El martes le eché las cartas a alguien por primera vez. Como me pasó la vez que me las eché a mí, el resultado fue certero y me impresionó. Tiempos movidos para mi querida Pino, te deseo mucha fuerza y ya sabes: acepta lo que venga, porque en este momento no depende de tu siempre magnífica energía. Es terrible lo de mi intuición, nunca había tenido conciencia de ella y se ha despertado de repente con una fuerza que asusta bastante. Yo diría que no me estoy volviendo loco, pero entonces las cosas que siento son verdad: una de dos, y creo que ninguna de las dos me gusta demasiado…
Hay algo en el tiempo que no comprendo, un sentido oculto que no es ni benigno ni maligno. Algo fuerte. Sé que ahora voy a tener suerte durante una temporada siempre que sea valiente y viva como me viene y tome las decisiones que debo tomar según se me presentan. Una fundamental: emancipación ya. Es probable que acabe en Vallecas, el Centro se ha convertido en un hogar para mí, pero no debo rechazar una buena oportunidad de vivir con dos personas fantásticas, sería ir contra corriente, así que me veo allí…
Supongo que estoy un poco melancólico, es por el tiempo y porque no consigo escribir. Tengo entre manos el editorial de la revista que quiero hacer con el gran Guillermo Supermaxi y la novela de Dina. Ambas cosas cada vez me gustan más según las maduro en mi cabeza, pero esta semana estoy sin talento. Estoy leyendo la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Murakami, y no ayuda a mi situación. El libro va lleno de presagios, lleno de referencias a mí. Es maravilloso cuando una obra conecta con uno así, pero trastoca. Y cuando se vive la propia vida con tanta intensidad te quedas en un estado adecuado para escribir textos de blog y poesías. La distancia necesaria para una novela o un ensayo serio se hace mucho más difícil. Tengo miedo, tengo pánico de no llegar a convertirme en escritor.
Mañana visitaré a la gran gatis, todo está siendo complejo esta semana.
Un pasaje del libro de Murakami:
"- Oye, señor pájaro-que-da-cuerda -dijo tras un corto silencio May Kasahara, como si se le ocurriera de repente-. No sé, pero creo que si la gente teme quedarse calva es porque eso les hace pensar en el final de la vida. Es decir, me da la impresión de que sienten que, conforme se van quedando calvos, la vida se les va acabando. Como si se acercasen a pasos agigantados a la muerte, a la destrucción final."
Cada vez tengo menos pelo.
Cuando vuelva a levantarme
tomaré un desayuno de derrota
romperé mi pecho entre señales de alarma
esnifaré un suspiro desgastado.
Reventaré una carcajada hueca
buscaré otra princesa en camiseta
beberé el licor de la aventura.
Soñaré con mañanas de mentira
negaré la evidencia del fracaso
viviré la ilusión de tu dulzura.
Adoptaré a los gatos mal queridos
tildaré de farsantes a gigantes
estaré para todos mis amigos.
Abrasaré las flores con mi aliento
volveré a ser señor de mis recuerdos
subiré la escalera de las dudas.
Pero eso será mañana,
cuando vuelva a levantarme.
Y para continuar en esta dinámica de buen rollo; unas imágenes de agentes de bolsa durante estos últimos días all around the world!!!
Yakarta.
Wall Street.
Sao Paulo.
Francfort.
22/9/08
Experiencias.
La primera fue una chica de 20 años con la que hablé una noche en una discoteca. Yo tenía dos años menos que ella. Íbamos bastante drogados los dos, de éxtasis, estábamos emotivos y hablamos de un conocido común, Jerry. Comentamos que era un tipo especial, atractivo, que tenía carisma. La conversación no debió durar más de diez minutos, pero fue intensa, de una forma artificial como lo son tantas conversaciones nocturnas potenciadas por las pastillas. No recuerdo su nombre, creo que era guapa. El fin de semana siguiente se mató en un coche con otras tres personas yendo a una fiesta en el campo. Fue la primera persona que yo conocía que murió. Antes había muerto mi abuelo y algún amigo de mis padres, pero era yo muy pequeño y no entendí qué pasaba. Por otro lado, la muerte no puede entenderse, pero es la magnitud y la frustración de ese no entender lo que diferencia a un niño de alguien que añora la infancia.
Un par de años después, un amigo me ofreció acudir con él a una conferencia de un escritor chileno que había descubierto y que le gustaba mucho: Roberto Bolaño. Bolaño, por entonces, tenía ya el hígado deshecho y sabía que sus días estaban contados. En un lugar inverosímil, una especie de asociación cultural para viejos por Pío XII, un tipo con gafas, menudo y triste, habló de su visión del Mundo, extraña mezcla de emotividad y nihilismo, encontrándose a las puertas de la muerte. Le esperamos a la salida, iba rodeado de una camarilla de vetustos pelotilleros que le iban a agasajar con una buena cena, aun así nos dedicó unos minutos. Yo le hablé de religión, estaba colgado con el cristianismo por aquellos tiempos. Evidentemente, no le sedujeron mucho mis palabras, si aun estuviera vivo seguro que tendríamos una conversación más jugosa. Pero cuando nos despedimos me dedicó una mirada especial, una media sonrisa melancólica. Al principio no la entendí y luego, durante un tiempo, pensé que se debía a lo estúpidos que le habían parecido mis argumentos. Hoy sé que su mirada era simple añoranza de la energía de la juventud, energía que es todo en la vida, energía que yo tenía y, afortunadamente, aun tengo. Un año y pico después de nuestro encuentro Roberto Bolaño murió, tenía sólo cincuenta primaveras, sólo cincuenta inviernos. Hace poco me leí uno de sus libros: Los detectives salvajes; es una de mis novelas preferidas.
El primer y único cadáver humano que he visto de cerca fue el de mi otro abuelo (he visto otros en velatorios, maquillados detrás de cristales, o en accidentes, al pasar con el coche, pero eso no cuenta). Estaba gris y desgastado, frío como un filete recién sacado de la nevera y con exactamente la misma textura. Lo más extraño de la muerte es la vida: ver que eso, mi abuelo, sea un filete, y que nada se detenga o se distorsione por ello a un nivel fundamental. Miras por la ventana y la gente sigue viviendo, cada uno su vida.
El otro día mi madre me pasó el folleto que ha preparado en memoria de su amiga Blanca Sánchez. Blanca era un ser de novela, de película y de cuento. Y ya no está.
* * *
Y ya se va.
Desnuda como apareció en mis ilusiones,
con el cuerpo delgado, rosa pálido.
Camina entre las hierbas altas allá a lo lejos,
su culo blanco reflecta la luz del Verano.
Se fue ella, se fue la lluvia,
por fin adiós a la tormenta.
Se fue el amor, se fue el dolor, volvió la risa,
yo soy mayor y el sol aun sale por el Este.
Las promesas de los besos que no tuve
se desvanecen como ilusiones revoltosas.
Sólo quedó la intuición de una locura,
el recuerdo de unos sueños de pintura.
Y ya se va
Guardaré el perfume de su pelo.
Y ya no está
nunca haremos el amor en la pradera.
Y la olvidé
como se olvida el sufrimiento.
Y soy más fuerte
pero también mucho más viejo.











