guiado por las apariencias
2/5/13
Chico conoce chica.
1/5/12
Contra las revelaciones.
11/4/12
¿Qué nos pasa?
¿Qué nos pasa?
es muy difícil ser uno de nosotros, cargados de torpezas y de heridas en cada una de las palabras y de las imágenes hechas fantasmas en nuestras cabezas
todos los días nos arrastramos, con tanta miseria que despierta ternura, y, al mismo tiempo, de todos los animales, esos seres más simpáticos que nosotros, somos los únicos que caminamos de pie…
la mayor parte del tiempo, nuestros corazones parpadean llenos de sed de venganza, venganza contra todo por habernos hecho pecadores
venganza: sobre todo contra nosotros; nos castigamos haciendo cosas que no queremos hacer, a veces, demasiado a menudo, obligando a los demás a hacer cosas que no desean… extraña matemática de la humillación en la que nunca acaban de salir las cuentas…
destruimos, ignoramos, escupimos sobre la sencillez. Adoramos la rigidez, la pureza, la frialdad y la ausencia de mancha de la muerte como única salvación. Salvación vacía, como el espectro que vive en un billete.
Y sin embargo, a veces…
It's up in the morning and on the downs
Little white clouds like gambolling lambs
And I am breathless over you
And the red-breasted robin beats his wings
His throat it trembles when he sings
For he is helpless before you
The happy hooded bluebells bow
And bend their heads all a-down
Heavied by the early morning dew
At the whispering stream, at the bubbling brook
The fishes leap up to take a look
For they are breathless over you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your mind
Still your soul
For still, the fare of love is true
And I am breathless without you
The wind circles among the trees
And it bangs about the new-made leaves
For it is breathless without you
The fox chases the rabbit round
The rabbit hides beneath the ground
For he is defenceless without you
The sky of daytime dies away
And all the earthly things they stop to play
For we are all breathless without you
I listen to my juddering bones
The blood in my veins and the wind in my lungs
And I am breathless without you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your soul
Still your mind
Still, the fire of love is true
And I am breathless without you
16/12/11
Una bobada que estaba pensando...
De alguna forma la poesía es un descanso, un soplo de libertad, un asomarse por el tragaluz de la caberna, un terapeútico acceso de locura.
La única lucided es la lucided del loco, abrasadora. Los psicóticos y los físicos cuánticos son en realidad poetas salidos de madre. Se les olvidó volver a casa y ya no pueden acostumbrar sus ojos a la obscuridad lo suficiente como para contar a los demás lo que vieron ahí fuera. Están perdidos.
A Platón la falto valor para volverse loco. A Nietzsche no. En cualquier caso toda esa Melancolía es muy poco sabia. La poesía está bien donde está, no hay que ansiar tenerla más cerca.
La poesía ha de quedarse allá, lejos, en el pasado y en el futuro remotos, en lo que no puede ser del todo.
La poesía, bien entendida, es la cura de humildad del lenguaje.
Bendita cura de humildad.
17/9/11
Wish you were here.

Dicen que si uno se hunde en el agua y contiene la respiración todo lo que puede para sobrevivir, siente una sensación de liberación cuando al fin cede y aspira, dejando que sus pulmones se encharquen. Me cuesta entender cómo se sabe esto, supongo que algunos de aquellos cuyos pulmones acaban llenos de agua son rescatados justo antes del momento fatal y narran su experiencia una vez recuperados… Cuento esto porque me da la impresión de que el paso a la locura debe parecerse en cierta medida a esa experiencia: todo el día andamos sumergidos en el lenguaje, luchando por sostener esa frágil entidad que es la lógica, manteniendo la fe en el sentido, oponiéndonos a la imaginación. Es duro estar cuerdo, nadie lo está del todo. Es difícil no abandonarse a las alucinaciones, a la libertad de dejar ver a los ojos lo que se les antoje ver y no lo que deben ver; como vivir en un sueño.
El terreno de la locura tiene sabor de lucidez, aunque no podamos ejercer control alguno sobre lo que ocurre en esos parajes donde acechan los monstruos y los ángeles, nuestra única posibilidad de prescindir del límite, de su tosca ineptitud, es allá. Todos necesitamos volvernos un poco locos ocasionalmente, aunque sea de forma “semi-domesticada”; por eso nos embriagamos o nos sumergimos en la experiencia estética.
Pero la locura también es sufrimiento y necedad. Porque si el iluminado tiene un pie entre dos mundos, el loco se ha ido del todo y allí donde está, está solo. Ningún conocimiento, ninguna sensación, ninguna emoción tiene valor alguno si no se pueden compartir. El loco ha cambiado el papel secundario que todos jugamos en la guerra del mundo de los sujetos; por ser al fin protagonista, pero protagonista en una celda vacía, donde a penas él mismo está presente. Al final, en su encierro, la relación se ha invertido; y la lucidez ya no es la locura, si no la cordura. El loco, en momentos puntuales, como por destellos, entiende la áspera realidad: que la alucinación le ha consumido, y que sólo puede darle cierta coherencia moldeándola con la torpe herramienta que son los miedos más profundos, los dolores que conforman el código primario de nuestro ser.
Sin debilidades no seríamos nada, no seríamos nadie, no amaríamos. A nadie se le añora tanto como al loco, porque aun está ahí y al tiempo no está. La locura: en realidad, aunque la temamos, todos la comprendemos; como cualquier emoción o acto humanos. Porque, como enseñan Joyce y Borges, todos somos lo mismo; sólo estamos en puntos diferentes.
Wish you were here de Pink Floyd está dedicada a Syd Barrett, que tuvo que dejar la banda a causa de una crisis psicótica de la que nunca despertó.
PINK FLOYD - Wish you were here (1975 Spanish Edition Lp) (hq sound) by FJ2009 from FERNANDO J on Vimeo.
So, so you think you can tell Heaven from Hell, blue skies from pain. Can you tell a green field from a cold steel rail? A smile from a veil? Do you think you can tell? Did they get you to trade your heroes for ghosts? Hot ashes for trees? Hot air for a cool breeze? Cold comfort for change? Did you exchange a walk on part in the war, for a lead role in a cage? How I wish, how I wish you were here. We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year, running over the same old ground. What have we found The same old fears. Wish you were here. | Así que crees que puedes distinguir |
7/9/11
Las historias importan.
El hombre, para conocer, necesita historias. Sin historias no sabemos nada. No existe el ensayo, sólo existe la lúcida intuición de la poesía, y el sólido encanto de la narrativa, y de sus historias.
30/8/11
Máquinas del tiempo.
Tras un mes de Agosto árido, que no ha sido más triste porque yo me voy conociendo mejor, releo el libro que no he conseguido editar y mi cabeza vuelve a ponerse en funcionamiento.
Yo reivindico el poder de la palabra hablada como fuente de conocimiento. No todo está en los libros; ni el leer asegura el pensar, ni aquel que no lee es necesariamente un tonto o un inculto. Pero la palabra escrita sí tiene el poder de abrirnos ventanas a otros tiempos y espacios, algo que la hace partícularmente estética, incluso cuando las palabras que representa no son particularmente poéticas.
Leyéndome hoy, me recupero. No me recupero de nada en concreto, sino me recupero a mí mismo. Recuerdo lo que un día fui, lo que pensé.
Todo arte es, de alguna forma, una máquina del tiempo.
23/4/10
Qué bien, pasó de nuevo.
Estuvo en aquel primer video de Björk que vi, aquel que tenía algo que yo reconocía aunque no sabía lo que era. Estaba, está o estuvo en el Demian de Hermann Hesse que leí sin parar en vez de estudiar la selectividad y que hoy considero un libro demasiado inocente. Estuvo en tu cara un día que te vi tan guapa que ni desearte pude. Estuvo en algunas montañas y puestas de sol que si se pintaran o se fotografiaran serían horteras. También en una película de Indiana Jones, cuando oí aquello de “que mis ejércitos sean las rocas, los árboles y los pájaros del cielo”. Fiestas drogado hasta rondar mis límites con música rítmica y gente borrosa. Romeo y Julieta, Joyce,
Cada vez que la experiencia pura no duele, allí está. Más allá de todo prejuicio, más allá de mí, y no se puede explicar ni encerrar porque es lo único libre que tenemos los hombres y lo único que nos da algo de dignidad frente al resto de los animales que nos miran desde su eternidad, incapaces de comprender nuestra angustia.
¿Cómo no voy a ser melancólico si soy adicto a algo que siempre es fugaz y que nunca se acaba?
Hoy, descubriendo a Nach:
"Yo vivo entre millones que se buscam unos a otros; a ver, decidme, ¿a quienes buscáis vosotros?"
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20/2/10
Pensando tras leer La obra de arte... de Benjamin.
Benjamin piensa que en el cine y la foto el ritual ha muerto. Está muy equivocado, si la magia no se percibe, no se hace evidente en ellos, es, precisamente, por lo vivo que aun está su misterio. Son la pintura, la escultura y la arquitectura las que han perdido su aura, su valor ritual, y sólo existen y reflexionan sobre su propia existencia. La teoría en cine resulta insulsa, pedante, aburrida, innecesaria. En cambio, en las artes plásticas, la teoría ha fagocitado al arte. Dios maldiga a los historiadores y críticos de arte. Dios nos ha maldicho, de hecho, con el peor de los castigos. Nos ha arrebatado aquello que amábamos por medio de nuestras propias manos. Dios maldiga a la Academia Posmoderna.
No entendemos hasta qué punto creemos en el arte, en nuestro arte, en la publicidad, en el cine. No entendemos lo maravillosos que son; no lo entendemos porque no nos lo planteamos porque creemos en ellos a ciegas, sin pensar.
Al mismo tiempo, eso sí, sabemos que existen el montaje, las cámaras, la virtualidad... Sabemos que los actores son actores pero para nosotros también son los personajes. Sabemos que las modelos están retocadas por photoshop, pero al tiempo no lo sabemos. Creemos que son de verdad, más de verdad que nosotros, de hecho. Estas contradicciones, estas desmentidas, siempre se han dado en lo cultural, son la creencia, la magia, la religión. Creer es dar como cierto algo que no puede ser. La duda, la necesidad de certeza, destruyen la creencia. ¿Qué sentido tiene el sincretismo? ¿Por qué Alejandro pudo ser faraón? ¿Cómo era posible que fuese Atón el que movía el sol, si antes era Horus, si ambos son diferentes y sus sacerdotes rivales, pero cuando llega la paz son el mismo? ¿Cómo es posible la Trinidad? ¿Acaso los hombres de la antigüedad, que tantos restos magníficos nos han dejado, eran estúpidos? ¿Acaso no pensaban? ¿Acaso no había razón antes de la Ilustración? ¿Por qué adoraban a pedazos de piedra tallados por la mano humana como si fueran dioses?
Se sabía, se sabía pero se creía. Como en la sala de cine. La creencia no anula la conciencia, le propone una tregua. Esa tregua es fundamental para el arte, para la vida, aunque en su engaño tenga, siempre, parte de maravilla y parte de perversión.
El que no cree juega con el fuego abrasador de una libertad que le hace navegar muy cerca de la locura. Muy pocos se atreven a vivir sin nada por encima. Aunque en la era posmoderna la puerta que hay que atravesar para ser libre esté mucho más abierta, muy pocos se atreven a cruzarla.
No nos damos cuenta de lo bellísimos, mágicos y extraños que son los enormes carteles que cubren nuestros edificios. No nos damos cuenta del tiempo que dedicamos a mirarlos, de lo mucho que se parecen a los templos del foro de Roma, no nos damos cuenta de los orgullosos que estamos de ellos, de cuanto los reverenciamos. Si nos diésemos cuenta, no serían ya sagrados.
9/9/09
Para Ana.
Como todas las chicas del pueblo María estaba enamorada de Gabriel. Era un muchacho alto y delgado, de belleza arrolladora, casi excesiva, admirado por los hombres y deseado por las mujeres. Gabriel había sentido posarse en él miles de miradas, pero nunca había visto ninguna tan intensa como aquellas que le dedicaba la joven esposa del carpintero. Él jamás había necesitado ser una persona intensa, la vida le había mimado en exceso. El fuego de aquella niña le llenaba de una sensación de reto que parecía una suerte de cruce de envidia y melancolía.
Un día, mientras José estaba fuera reparando alguna viga carcomida, Gabriel irrumpió en la casa del matrimonio y sorprendió a María en la sala leyendo. El pánico ante el inminente pecado no hizo más que alimentar el deseo de la muchacha. Él ordenó que no gritase, sus palabras ejercieron la autoridad incomprensible de un hechizo. En la cama se abrazaron desnudos, la piel de él era tersa, y cuando la penetró, la matriz se acomodó dulcemente al miembro duro y suave. Mientras el joven se mecía acompasadamente sobre ella, le susurraba al oído que nada debía temer, porque aquello era obra de Dios. Y la niña así lo entendía, porque todo en el acto se sentía divino y correcto. Ambos alcanzaron el orgasmo a un tiempo, ella nunca había experimentado nada parecido, como agua fresca recorriendo el interior de su cuerpo, como una erupción de luz en sus entrañas.
Gabriel ya no volvió a visitarla y esquivó desde entonces sus ojos tiernos, domados. Al no menstruar por segundo mes consecutivo estuvo a punto de sucumbir al pánico, llevaba casi un año sin acostarse con su marido. Pero María gozaba del talento de los poetas y con tal seguridad y pureza en sus ojos contó a José y a todos que aquel fruto de su vientre era obra de Dios, que los aburridos aldeanos se dejaron seducir y creyeron. El misterio fascina a los sencillos que intuyen su valor sin comprenderlo y lo necesitan para sobrellevar la dura rutina del trabajo. Así de útiles son los artistas.
Consecuente con su fantasía, María crió al pequeño como si realmente fuese fruto de un amor divino, perfecto, un sentimiento que sólo puede existir en el mundo de las ideas, en el cielo, en las mentes de aquellos seres tocados por la gracia, capaces de conservar la lúcida intuición de la infancia.
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Inspirado por una anunciación de Fra Angelico. La estricta simetría de las anunciaciones de este pintor siempre me ha hecho pensar en María como un doble del ángel al que las alas le han sido extirpadas. Como un Ícaro, símbolo de la ensoñación castrada.
