guiado por las apariencias

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24/3/09

Pinceladas.


Pincelada de Roy Lichtenstein. ¿Por qué de repente ser posmoderno significa hacer las cosas cutres y no poder hacer pintura figurativa? ¿Es que nadie se acuerda de gran parte de lo que fue el pop? Hombre, un poquito de por favor, que todo esto es de antesdeayer...


He desarrollado últimamente la sana obsesión de acercarme a los cuadros. Con los ojos puestos a escasos centímetros de la tela o la tabla se entra en contacto con aquello que está más allá de todo ilusionismo y de todo concepto, aquello que es, al final, le pese a quien le pese, lo fundamental de un cuadro: la pintura. Acercarse a los cuadros es una actividad sanísima para el crítico, porque le recuerda que su profesión se basa en la falacia, en llenar la forma de palabras y palabras, que pueden ser más o menos lúcidas, pero que nunca deben distraernos de lo primero y principal: la pintura. Hay pinceladas finísimas, imperceptibles, finamente melancólicas en su intento de domar por completo la forma, y las hay amplias, excesivas, orgiásticas, que nos emborrachan de color y de masa.

La relación entre ilusión y pincelada es tan crucial que me ha llevado a pensar últimamente que el tópico de que Velázquez es la gran cumbre de la pintura occidental se demuestra objetivamente en el hecho de que es por antonomasia el pintor que pone en evidencia esa relación. Esas "manchas distantes" que decía Quevedo. Acercarse a los lienzos de Velázquez se convierte en una necesidad evidente, nada rebuscada, en Velázquez el ilusionismo de la imperceptible pincelada fina de Van Eyck o Rafael y el exceso exhibicionista de Rubens o Tintoretto se dan la mano de una forma que no me atrevería definir con otra palabra que no fuese mágica.

Es una carencia lamentable en mi gremio el hecho de que prácticamente ninguna de las personas que hablamos de pintura sepamos pintar. En El Crítico Artista, Óscar Wilde otorga al crítico el más alto status dentro de los artistas, su ausencia de actividad práctica le convierte en el más refinado y más intelectual de los creadores. Este ensayo del genial escritor británico es a mi parecer uno de los más importantes libros de la historia del arte contemporáneo, y digo contemporáneo porque resulta evidente que hablamos de un libro tremendamente "duchampiano" avant la lettre (o avant la ouvre, en este caso *). Adoro a Wilde y a Duchamp, tal vez porque tengo debilidad por la inteligencia, pero hay que reconocer que como buenos humoristas, ambos dos destacan por encima de todo por su mala leche. La ironía es un ácido terriblemente corrosivo que ha deshecho a la pobre pintura. Es tremendo pensar que la invención de la crítica y la historia del arte precede en no mucho tiempo a la tendencia a la supresión de la plástica. De alguna forma una pandilla de señores (entre los que hoy me cuento) que no tenían ni idea de en qué consistía el coger un pincel y untar con él una superficie, se dedicaron a cargar esas bellas pinturas de palabras y palabras, hasta que las palabras taparon la pintura, y empezó a dejar de verse lo que había debajo. Así, cuando Picasso y Braque ponen letras de imprenta en sus cuadros, se están dando cuenta de todo, y lo mejor es que lo hacen sólo durante unos años, como para sacudirse todas esas palabras o como para empacharse de ellas hasta la nausea y luego poder seguir pintando. Luego viene Duchamp, y pasa otra cosa, Duchamp supone el triunfo del crítico artista de Wilde, Duchamp hace lo que todos esos pesados hombres de letras habían querido hacer en realidad durante tanto tiempo y no se habían atrevido: se hace pintor sin saber pintar. Y es que es verdad: una imagen vale más que mil palabras, conceptualmente a lo largo de toda la modernidad desde su más remoto germen en el mundo gótico, la plástica ha sido un vehículo más lúcido que la palabra escrita. Ni filosofía ni literatura fueron capaces de ser tan modernas como Giotto en la capilla Scrovegni, como Brunelleschi en las puertas del baptisterio, como Bellini en su desnudo con espejo, como Velázquez en las Meninas, como Goya en sus pinturas Negras, como Chardin en su Raya, como Picasso en sus Señoritas de Aviñón. Y es que el problema de las palabras es su excesiva concisión, su voluntad de precisión, y claro, quien mucho aprieta, poco abarca *. Por muy metafórico que sea una verso nunca dejará tantos caminos abiertos como una pincelada. Y esa obsesión por precisar implica que los hombres de letras sean personajes obsesivos que todo quieren acotar y controlar, personajes que envidian la libertad de la pintura. Claro que es mejor un filósofo que un jurista, un novelista que un filósofo y un poeta que un novelista, pero al final, hasta Baudelaire se pone muy pesado jaleando a Constantin Guys mientras tiene delante a Manet, que tampoco le gusta tanto cuando es inmensamente mejor. Y volviendo a Duchamp, hijo de notario, no me cansaré de repetir que en Duchamp es muy importante el hecho de que era un pintor malo, y de que era lo suficientemente listo como para saberse malo, y que en todo su juego hay mucho de ver hasta donde era capaz de engañarnos a todos, y en este sentido no mata a la pintura, si no que pone en evidencia que la pintura ya estaba muerta o herida de muerte, porque Duchamp tiene la elegancia de no dedicarse tanto a escribir como a producir cosas que hagan escribir a los demás, y que cuenten lo que quieran. Lo importante es que no hay forma detrás, así, los hombres de letras han destruido y suplantado a su adversario, y no hay más que pasearse por las galerías de arte contemporáneo para corroborarlo. En mi opinión es una desgracia, y el problema no está en el medio o en la carga conceptual de la obra, porque es estúpido insinuar que una obra bien acabada formalmente no puede contar tantas cosas o más que una chapuza, el problema es que la forma no importe. En este sentido Bill Viola es tan anacrónico como Guillermo Pérez Villalta (en este sentido, porque en lo importante ambos son atemporales).

Y volviendo a la pincelada y a la gravísima ignorancia que los de "mi gremio" acarreamos en lo que respecta al oficio de la plástica, cerraré hablando de lo maravillosas que resultan las grabaciones de artistas en la práctica de su oficio. Si algún día llego a ser un personaje relevante en este mundillo en el que me muevo (cosa que dudo), promoveré la realización de una serie de videos en los que se muestre como trabajan físicamente diferentes artistas, porque basta ya de entrevistas cansinas sobre las personas con las que han follado o sobre sus pajas mentales varias, yo lo que quiero es ver como pintan, como esculpen, como rebelan, como montan, que es al fin y al cabo de lo que yo quiero hablar y de lo que al final menos sé y menos se habla. El Misterio Picasso, las grabaciones de Pollock, Antonio López en El Sol y el Membrillo, el video de Lichtenstein de la magnífica exposición que hubo en la Juan March hace unos años, son para mí documentos cruciales en mi carrera y en mi vida. Y por desgracia no puedo citar muchos más. Uno sí, el de la película koreana Ebrio de Mujeres y Pintura, en él nos damos cuenta de que la importancia del gesto en la pintura y la caligrafía orientales tiene mucho más presente la importancia de la pincelada, de la forma en su nivel más básico, más instantáneo. Al fin y al cabo, la magia que tiene el arte de sobrevivir al tiempo encuentra su más íntima expresión precisamente en esos trazos de los que hablaba al principio, porque cuando nos acercamos al lienzo, a la forma pura, vivimos la más bella catarsis que nos ofrece el arte, la catarsis de la forma, de revivir la majestuosidad con la que los maestros del tiempo han depositado el pigmento sobre una superficie. Y por encima de juegos de espejos y de paradojas conceptuales, el sumun de la palabra "inmortalizar" se alcanza en Las Meninas cuando nos acercamos a la tela y la pincelada del remate del cuello de Margarita se hace evidente con toda su inconcebible perfección, y así, de cerca, entendemos que el gran vencedor al tiempo del cuadro no es Felipe IV, cuya presencia revivimos al suplantar su papel frente al espejo, si no Velázquez, él y su prodigiosa mano.

A modo de epílogo me gustaría añadir que en ningún caso quiero dar una impresión de catastrofismo. El acabado formal no ha sido en absoluto desechado o destruido, ha encontrado, de hecho, un campo de desarrollo infinitamente más amplio que el de los museos y galerías: el de la producción industrial. Cada vez ando más interesado en el diseño gráfico, textil e industrial, el s. XX está plagado de tesoros magníficos en carteles, envases, libros, prendas y objetos de todo tipo. Nunca se me ocurriría insinuar que diseño y arte son la misma cosa, no lo son, pero sí me atrevería a decir que el primero se encuentra en un estado de forma (es decir, en un estado formal*) mucho más saludable para aquellos que aun nos dejamos seducir por lo que resulta atractivo a los sentidos.

Plata y oro.

El Tejón.

P.d. Después de mis vacaciones, necesarias no por el volumen de mi actividad si no por la excesiva pasión y obsesión con la que me tomo todo, vuelvo a escribir. Tengo un cuento largo en corrección que no va a ser gran cosa, pero bueno. Lo importante es que he vuelto con ganas y que vuelvo a disfrutar escribiendo, como dije voy a intentar colgar cosas más acabaditas, en fin, ya iré viendo…



* N. d. E.: lo mejor de tener un blog es que eres tu propio editor y te puedes permitir bromas pedantes tan lamentables como estas.

22/1/09

24 hour crazy badger!


Ayer tuve un día de 24 horas, al fin empezé a redactar. Realmente tengo una energía dentro que resulta casi excesiva, el schedule fue el siguiente:
- 8:00 am, me levanto.
- Enseño una exposición en la Academia.
- Vuelvo a casa, charlo con Genia (guay, como siempre).
- Siesta.
- Comida.
- Escribo una entrada del blog, mientras pongo canciones brutales en el youtube para enriquecer los sueños de la siesta de Ana.
- Me voy al Thyssen para mirar libros para reseñar (un currilo que tengo).
- Quedo con Patricia.
- Yendo con ella veo unos zapatos en una tienda, entro, me pruebo varios y me compro unos muy chulos.
- Cañas con Pat.
- Me despido de patricia y me voy a la Casa del Libro y la FNAC, como no tienen el libro de Maupassant que busco me pillo otro de cuentos de Chejov (gasté demasiada pasta).
- Vuelvo a casa, como chico con zapatos nuevos. Están Sergio y Ana montando muebles, justo acabando. Terminan y bajamos a tomar unas cañas.
- Me encuentro a Amudena en la puerta del ya mítico Rincón del Ibérico de la Calle Jardines. Hablo con ella un ratete (qué rica es) y luego cañeo.
- Subo, hago bocatas de salchichas y cenamos.
- Después de cenar le echo las cartas a Ana, primero le daba miedo, luego le parece corto y poco.
- Se va todo el mundo a dormir, pongo la lavadora.
- Termino el Discurso a los Católicos de Lacan, habla de su pensamiento en contraste con el pensamiento religioso. Un libro que simplemente está hecho para mí.
- Cuelgo la lavadora (ya es muuuuuuuy de noche).
- Empiezo mi novela, o cuento, o lo que sea. AL FIN, esta sé que estará bien o mal, pero que va a ser el segundo escrito largo que acabe!!! Me sale algo raro, siempre que creas un personaje de verdad es raro porque sale de ti y eres tú, pero al tiempo es otro ser. Esa sensación significa qe lo estás haciendo bien pero tiene un punto siniestro.
- ATENCIÓN, porques esto es muy fuerte, 6:15, me pongo a limpiar la casa!!! Firego baño y cocinca, no sólo los suelos, todo.
- Mientras dejo que se seque me leo un cuento (que en realidad eran tres) que me ha mandado mi amiga Patricia, bonito, es muy lista. En este periplo, a las 7 y pico, Sergio se levanta a beber agua. "Ten cuidao al pisar que está recién fregado", flipa.
- Cocina y baño secos, acabo de recogerlos un poco y me voy a la cama.
- Me meto en la cama y me leo un cuento de Chéjov, Agafia, brutal, como siempre.
- 7:55 Pienso que es un canteo la cantidad de cosas que he hecho, que es guay, pero que me gustaría estar un pelo más sereno. Qué difíciles son los equilibrios en la vida. Cojo un post it y escribo el resumen de este post con todo lo que he hecho en el día.
- 8:00 am, me duermo. 24 hour crazy badger.

____________________________________________

El día anterior, terminando la preparación revia a la novela escribí este par de cosas:

- Señales falsas, señales desperdiciadas. Aquí hay turrón. Una princesa de un mundo extraño, los astrónomos determinan que un hombre es su pareja ideal porque lo dice el cosmos, ella no quiere que le adjudiquen un marido, pero llega y le empieza a gustar, realmente parece que estén hechos el uno para el otro, pero el es muy reticente. Al final él se suicida, por algún motivo no quiere estar con ella, no quiere cumplir su destino, lo hace porque sabe que es inútil porque cree firmemente que las señales son falsas, en parte puede tener razón, o en parte no quiere enfrentarse a esa posibilidad porque le da miedo, quedaría ambiguo. Es la duda de Hamlet, el hecho de que el Universo tenga realmente unas leyes puede ser muy chungo, sobre todo porque si las tiene son incomprensibles, sólo intuibles. Es Hamlet desde el punto de vista de Ofelia y centrado en la historia de amor.
- Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Aquí está la clave, intentar lo eterno en este mundo fugaz. Eso es el amor. Un problema de tiempo, el tiempo no existe.
- Es fundamental dejar de sorprenderse, dejar de buscar la coherencia. Maravillarse ante las cosas bellas, pero maravillarse no es sorprenderse.

Lo que voy a escribir no tiene nada que ver con esta historia, pero hoy al releerla me ha parecido curiosa.

Y ya está, tal y como voy, o acabo escribiendo algo bueno, o acabo loco, o ambas cosas...

Justo ahora, tenía puesto el Young Americans de Bowie, y ha empezado a sonar su versión de Across the Universe, había olvidado esta canción, en general, hace un montón que no escucho tampoco la de los Beatles, no sé por qué. "Nothing's gonna chnge my world", es brutal.



Plata y oro.
El Tejón.

17/1/09

Resultado de la encuesta conmemorativa.

a) Yo en realidad estaba buscando el blog de Camela, no sé quien es este pibe.
2 (8%)

b) Me he leído todas sus entradas, merece el Nobel.
1 (4%)

c) Me he leído muchas de sus entradas, ahora soy mejor persona.
6 (26%)

d) Paso de leer esta mierda, pero soy su amigo y hago el paripé fichando algún título y luego le digo que están guays.
2 (8%)

e) Me apesta, se hace pasar por un mustélido pero no es más que otro gafapasta.
0 (0%)

f) A mí lo que me gusta es que me chupen el miembro/conejo (según el caso).
0 (0%)

g) I like turtles!
12 (52%)

Bueno, las cifras hablan por si mismas:

- Sólo uno de mis lectores me considera merecedor del Nobel, como todo el mundo sabe, ese premio está terriblemente mediatizado y se otorga mucho antes en base a la popularidad que a la verdadera calidad literaria. Mientras no me venda se me seguirá resistiendo. Eso sí, agradezco de corazón a aquel que marcó esa opción, seas quien seas.

- Algo más de la cuarta parte de la masiva concurrencia de esta página (los encuestados representan un pequeño porcentaje) piensa que este blog les hace personas mejores. A ellos, mis fieles, que tanto me apoyan y me impulsan a seguir con mis neuras día tras día sólo puedo decirles una cosa: estoy de acuerdo con vosotros, lo que escribo mola. Áh, y muchas gracias también, os quiero.

- Sólo un 8% finje que lee mi blog y me miente para no quedar mal cuando nos tomamos unos quintos por ahí. Bueno, este porcentaje es engañoso, ese tipo de escoria perezosa que dicen ser mis amigos son tan sumamente vagos que probablemente ni se hayan dignado a votar. Aun así, también os quiero, pero nunca lo sabréis porque no vais a leer esto.

- Nadie en el cosmos me considera un gafapasta. O soy menos pedante de lo que pensaba o no soy lo bastante moderno...

- No hay mucho aficionado al sexo oral entre mis fans. Creo que esto es el dato más preocupante de todos los que se pueden deducir de la encuesta. Tengo que hacer algo al respecto. Pero ¿qué?

- I do like turtles too!
_

25/12/08

No vengáis.

El próximo Lunes 29 en el Barracudas de Parque de las Avenidas Cerdo Aéreo deleitará a la concurrencia con media hora de celestiales versiones llenas de pura energía. Lo maravilloso del evento alcanzará cotas tales que muy probablemente la asistencia masiva colapsará las carreteras en varias millas a la redonda y se generarán avalanchas que causaran numerosas víctimas mortales. Así que desde aquí, el blog del Señor Tejón, cantante y estrella principal del ya mítico conjunto, se os pide que no acudáis al evento, quedaos en casa viendo una peli o algo. Bien es verdad que os perderéis el que probablemente será el mejor rato de vuestra triste existencia, pero también salvaréis la vida y, a excepción de los gatos y los vampiros, sólo tenéis una...
Bueno, estáis avisados.

P.D. Hoy he vuelto a escribir, pero a partir de ahora voy a intentar centrarme en hacer literatura así que no postearé tanto. Iré colgando cosas de vez en cuando de lo que vaya creando, pero con más dilación porque espero sacar textos más repasados y menos personales y circunstanciales. Cuando vaya a ver exposiciones brutales y demás seguiré actualizando con mis típicas pajas mentales pero más de vez en cuando, a ver si ahora que estoy emancipado mi vida cambia de fase...

Saludos
El Tejón

28/11/08

Dos grandes consejos y una reflexión estúpida.

Primer consejo: id al Museo del Prado y ved la exposición de escultura que hay allí.(Iba a poner una foto de la ménade danzante, pero es un crimen, no se puede fotografiar esa escultura, id y verla).

Segundo consejo: bajaros Freaks and Geeks de internet y disfrutad cada capítulo.

La reflexión: a veces hay grandes ideas geniales que crean un estereotipo que funciona de maravilla. Como que muera el amigo del protagonista. A alguien una vez se le ocurrió en alguna obra de teatro o poema épico, que quedaría emocionante que el amigo del protagonista muriese. Fue una idea genial, tan genial que se ha repetido hasta la saciedad y aún funciona.

Lo raro es que hay ideas igual de geniales que las hace un genio y funcionan, pero cuando miles después de él intentan repetirlas, sólo sale mierda. Ejemplo: los payasos tristes. ¿Por qué el Gilles de Watteau es tan maravilloso, mientras que el resto de payasos tristes del mundo son tan horribles? En general el rococó abre mucho este tipo de reflexiones, ¿cómo podían hacer cosas tan fantásticas con preceptos tan horteras? El arte es un universo muy extraño…


24/11/08

Jajaja.

Bien, intentemos construir una escena que funcione a modo de alegoría del sentimiento de desarraigo del individuo en el entorno relativista posmoderno (joder, vaya frases me marco a veces).

La cosa sería así: tomamos un individuo, y para acentuar su condición de indefensión y desconcierto, elegimos un niño. Tiene unos diez años, momento en el que la razón y la identidad ya están lo suficientemente desarrolladas y ya se ha adquirido una cantidad de aprendizaje social importante. Colocamos a este individuo en una situación de gran presión social, un evento público, incluso un entorno en el que el que esté expuesto al juicio de la masa anónima: una grabación televisiva, por ejemplo.

Nuestro niño, amedrentado como está por todo ese mundo que le observa, le juzga y le rige sin darle a cambio ningún macrorrelato al que atenerse, intenta protegerse. Se cubre con una máscara, se hace pasar por alguien inmortal, peligroso, por un ser sombrío. Pero su disfraz es ridículo, su estado de indefensión es evidente y su expresión de desconcierto y de temor le delata claramente.

Hasta aquí hemos definido al protagonista, pasemos al antagonista. Ha de ser un personaje muy formal y superficial. Alguien que represente la frialdad del acoso de la vida pública, la angustia de la necesidad inútil de buscar una identidad a través del otro al no encontrarla en uno mismo. Sin duda, un periodista. Por contraste, ha de acercarse al chico derrochando seguridad, ignorando su miedo, sin ninguna ternura. Le interroga, pero no con agresividad; su falso interés es mucho más cruel.

El chico siente verdadero pánico por toda esta presión absolutamente exenta de empatía. La pregunta del periodista le turba. Busca frenéticamente en su interior una respuesta coherente. Por fin, la encuentra: acude a su pasión, a aquello que ama. Ve la luz, comunica al mundo entero su cariño por algo. Con su emotividad intenta hallar una salida a la siniestra realidad incongruente y amenazadora.

Pero nada más expresarse cae en la cuenta de su error. Sus palabras son ridículas, no hay lugar para la pasión en un entorno basado en la imagen fugaz, superficial por principio. El periodista ni se esfuerza en humillarle, su condescendencia es mucho más cruel. Así se cierra todo, el niño perdido con su máscara se queda sólo.

_____________________________________


Bueno, esta patraña de texto no pretende ser más que una prueba de que cuando algo es muy gracioso, lo es por algo. También es una prueba de que intentar explicar una broma puede ser curioso, pero resulta estúpido, porque por brillante que sea un texto dramático, el humor ácido y absurdo (el mejor humor siempre es ácido y absurdo) siempre va más allá. Siempre es menos concreto, más sutil, más incisivo y, sobre todo, más consciente de la absoluta falta de sentido que, en el fondo, tiene todo aquello que nos diferencia de los animales.

El video que cuelgo a continuación lleva más de ocho millones de visitas en youtube. A mí me parece absolutamente brutal y muy muy gracioso.


Plata y oro.

El Tejón.



P. D. ¡Ya llevo 50 entradas! A la derecha hay una encuesta conmemorativa, no seáis costras y votad, coño.




8/8/08

Tom Baker era el más guapo.


Hace poco hablaba con mi amiga Lara sobre mi obsesión adolescente por Björk. Aquel Tejón de finales de los años 90' estuvo completamente enamorado de la cantante islandesa; coleccionaba discos, fotos, libros, lo sabía todo sobre ella e imaginaba como la conquistaría si la hubiese llegado a conocer… Lara me dijo que ella nunca había tenido un icono amoroso-sexual en el mundo del famoseo, que siempre le pareció estúpido cuando las otras niñas se colgaban de Bon Jovis o similares. Yo pensé un poco y recordé algo de una conversación anterior que me llevó a decirle:

- Te gustaba Tom Baker.

Tom Baker era un personaje de Campeones, la serie de dibujos japonesa que narraba las aventuras de unos niños que jugaban al fútbol. Casi todas las chicas de mi generación vieron la serie y se sintieron atraídas por alguno de los chavales que salían, hagamos un repaso:

Estaba Oliver Aton, que era el protagonista, un líder nato, talentoso, humilde, formal y trabajador. El chico perfecto que toda madre querría para su hija.

Estaba Mark Lenders, "el gitano de Saitama", incluso más popular que Oliver entre el sector femenino, tío duro, macarra, de familia humilde y numerosa. Era el más fuerte y agresivo, aunque en el fondo tenía un gran corazón.

No podemos olvidar a Benji Price, adinerado y chuleras, portero extraordinario, de sangre fría y con una ética de trabajo loable. Siempre con su gorra calada y sus respuestas irónicas y provocadoras.

Y luego teníamos a Tom Baker. Pareja en el campo de Oliver, no le importaba asumir un rol secundario junto a su amigo. Hijo de un pintor paisajista, le era imposible permanecer de forma regular con ningún equipo porque su padre debía cambiar de domicilio constantemente en busca de nuevos paisajes que retratar. A pesar de esto, su talento era tal que podía equipararse a las estrellas que tan duro entrenaban todo el año e incluso a Oliver. El típico genio natural: de familia bohemia, sensible y enigmático.

Pues bien, cuando le recordé a Lara su predilección por Tom, me dijo:

- Tom era el más guapo.

Yo, que siempre he tenido problemas para diferenciar a los chicos guapos de los feos, le respondí:

- Hombre, Mark tenía muchas fans.

Lara se partió el culo de mí:

- ¡Pero si eran todos iguales!

Efectivamente, como suele ocurrir en las series de dibujos japonesas, los rasgos de los personajes eran casi idénticos; cambiaban los peinados, alguno que tenía los dientes saltones y poco más. Qué maravillosas palabras: "Tom era el más guapo". ¿Hay una definición mejor de lo que es estar enamorado? Yo lo veo así: la gente, como los dibujos japoneses, son más parecidos entre sí de lo que creemos, pero nuestro cariño, nuestra subjetividad, les hace únicos, inimitables y a veces, incluso, los más guapos del Mundo.

Por un lado es un poco siniestro entender que nuestros juicios son tan subjetivos, que el amor tiene tanto de invención, de película. ¿Es aquello que nos parece brutal realmente brutal, o sólo depende del entusiasmo con el que lo juzguemos?

Pero por otro lado, el poder del punto de vista personal es genial, porque no hace falta estar con Scarlett Johansson para estar con la chica más guapa del Mundo (ya sé que es evidente, pero no está de más recordarlo).

Viviendo en un Mundo inhóspito, sin un Dios ni un Sentido más allá de la fría materialidad; somos nosotros los que debemos aportar nuestro calor a las cosas y las personas para convertirlas en bonitas, buenas, inteligentes, brillantes, brutales o vomitivas, según el caso. Somos entonces un poco como minidioses, demiurgos de nuestro mundo de las ideas pequeñito y particular, en el que moldeamos la materia que nos rodea para convertirla en nuestra historia. Y somos también pequeños encadenados en la caverna del mundo material de los otros demiurgos que nos conocen y que, sólo a traves de sus ojos y pensamientos, nos permiten cobrar sentido como personas y personajes.

Feliz estancia en la India, Larita, te deseo que tu India sea la más maravillosa de todas las indias, igual que tu Tom Baker fue el más guapo de todos los Campeones y de todos los Tom Bakers.

Y para todos: creeros vuestras películas aunque sólo sean películas. Según pasa el tiempo es más difícil mantener esa inocencia, pero sin ella nos volvemos más grises y volvemos más grises a aquellos que nos rodean.


* * *



Y sobre infancias, creencias y no creencias, Fade Away de Oasis. Oasis son terribles en directo, he buscado mucho y al final cuelgo este video, que es malo, pero por lo menos van pedo y tiene gracia. La letra, tan brillante como de costumbre, dice esto:

Se desvanecen.


Cuando era joven

pensaba que tenía la llave.

Sabía exactamente lo que quería ser.

Ahora estoy seguro

de que ya has bloqueado todas las puertas.


Vivía en una burbuja,

los días nunca acababan.

No entendía

lo que la vida iba a traerme.

La fantasía era real.

Ahora sé mucho más

sobre lo que siento.


Voy a hacerte entender,

porque no creo que vallas a seguir por aquí:

yo ni siquiera llegué nunca a ver

la llave de la puerta.

Sólo conseguimos aquello con lo que nos conformamos.


Mientras vivimos

los sueños que tuvimos de niños

se desvanecen.


Ahora mi vida

ha pasado otra esquina.

Sólo creo que es mejor

advertirte:

sueña mientras puedas,

quizás algún diga conseguiré que lo comprendas.


Voy a hacerte entender,

porque no creo que vallas a seguir por aquí:

yo ni siquiera llegué nunca a ver

la llave de la puerta.

Sólo conseguimos aquello con lo que nos conformamos.


Mientras vivimos

los sueños que tuvimos de niños

se desvanecen.

* * *

Hace poco terminé un mail con estas palabras: "Pero bueno, es otra de las cosas que tienen las cosas que crees, que con el tiempo se van borrando."

Saludos

El Tejón


1/8/08

Reencuentro.


Nota previa: One more time cuelgo una movida a la que le faltan mil vueltas de repaso (aunque le he dao unas cuantas). El problema es que para cambiar errores profundos hace falta que pase tiempo y paso de esperar. El texto me mola, la verdad. Cuando alcance su forma definitiva puede estar bastanta curioso. No olvidéis pinchar en las frases en otro color para disfrutar de la experiencia interactiva que me he currado. Y no puedo cerrar esta nota sin agradecer al Pastor y al Sergiejus su ayuda en el precario proceso de corrección que lleva el escrito. Y en concreto a Nihil: tranqui que aunque ya he cambiado varias cosas según tus apreciaciones, cambiaré muchas más en el futuro. Otras no, claro, pero, como siempre, tus críticas son una extraordinaria muestra de la calidad de tu amistad y de tu intelecto.

P.D. Blogspot es una mierda, no me dejaba meter un texto tan largo y ahora no sé como se quita el subrayado, he tenido que postear en Los Tarados, pinchad en la palabras gabachas para acceder al cuento. Si la letra se ve muy peque, ya sabéis que apretando Ctrl y moviendo la rueda del ratón se puede ver más grande.

Pues ala, ahora sí, Bon Voyage.

15/7/08

La obra de mi vida.


-->
Tras 26 años de observación del ser humano y obsesiva neurosis, he creado algo perfecto. Quiero hacer muchas cosas en el, espero, largo tiempo que me queda, pero desde hace poco sé que cuando en mi lecho de muerte mire atrás, habrá una obra, y sólo una, de la que me sienta plenamente satisfecho. Señoras, señores, tarados y otros mustélidos melinae; les presento…

EL TEST DE COMPATIBILIDAD DE PAREJA DEL SEÑOR TEJÓN 

El test funciona así: se vota de 1 a 10 (puedes poner “0″ en casos extremos, pero muy extremos tienen que ser), en 6 categorías diferentes. Sólo es válido con parejas, es decir, tienes que tener o haber tenido una relación con la persona a la que lo aplicas. El test mide la calidad de la relación, no tu atracción por esa persona o su atracción por ti. Tampoco hace falta que hallas tenido una relación larga, pero tenéis que haber tenido intimidad y sexo. El resultado es un número sobre 60 (evidentemente, si son 6 categorías del uno al 10). Si dudas, siempre se redondea hacia abajo (6′5 es 6, la vida es dura).

Las categorías son las siguientes:

Atracción sexual: es fácil de entender, sólo tened en cuenta que tiene que ser atracción mutua. Por ejemplo: si alguien te atrae mucho y tú a el muy poco, la cosa no debería pasar de un 4 o un 3.

Práctica sexual: también fácil. Evidentemente es una categoría claramente separada de la anterior; Puede que alguien te atraiga muchísimo y luego en la cama fatal (si te ha pasado, lo siento, es una putada), o viceversa…

Intereses comunes: ¿Tenéis cosas de que hablar? ¿se duerme cuando empiezas a hablar de Fórmula Uno? ¿Por qué coño no deja de rajar de metafísica? O, por el contrario, a los dos os encanta el arte y podéis ir a los museos (esto es lo que yo quiero) o sois deportistas y podéis ir al gimnasio juntos y hablar de ciclos de esteroides (¿de qué se habla en un gimnasio?), lo que sea. Intereses comunes del 1 al 10.

Sentido del humor: qué importante ¿verdad? ¿Os reís juntos? ¿Te hace reir? Realmente, qué importante.

Intimidad: este igual cuesta un poco más entenderlo. Hay gente que no te pone mucho, follas mal con ella, no tenéis nada que ver el uno con el otro, no tiene ni puta gracia y además, te saca de quicio. Pero cuando está a tu lado en silencio haciendo otra cosa, te sientes bien, como en familia, como en casa. La capacidad para tener una buena intimidad en pareja es muchas cosas, pero se hace especialmente significativa en lo a gusto que te sientes junto a alguien cuando los dos estáis en silencio o haciendo la cena. Como en familia, como en casa. Esta categoría me encanta.

Compatibilidad de caracteres: una de las más conflictivas en un mundo como el actual, tan individualista. Hay que entender que puedes encontrar a alguien que te ponga a muerte, folléis de puta madre, compartáis la pasión por los vínculos sociales de los macacos surcaribeños, os riáis haciendo bromas sobre los macacos surcaribeños, pero no aguantes ESA PUTA MANÍA DE LLEGAR SIEMPRE TARDE Y NO TENER NUNCA EN CUENTA MIS SENTIMIENTOS Y NUNCA DESPERTARSE PRONTO POR LAS MAÑANAS Y SER INCAPAZ DE PILLARSE UN PEDO Y RELAJARSE UN POCO… Nunca se sabe qué caracteres van a ser compatibles y cuáles no; podéis ser iguales y compenetraros guay, o llevaros a matar precisamente porque sois iguales. Podéis ser opuestos y chocar por ello, o hacer de las diferencias la base de vuestro trabajo en equipo. Si sois equilibrados es fácil sacar nota en esta categoría, pero, personalmente, es en la que veo más chungo llegar al 10.

Y ya está. Los resultados, grosso modo, van así:

Menos de 40: mal, lo siento.

Entre 40 y 50: el estándar de las parejas que más o menos funcionan. Entre 40 y 50 los matices cobran mucha importancia: un 42 es bastante peor que un 46.

50 o más: ya está, lo encontrasteis, felicidades. ¿De verdad es posible? Por favor, ya que inventé el test que os hizo ver que sois el uno para el otro contactad conmigo y dejadme veros. Tiene que merecer la pena.

Pues esto es, la obra de mi vida. Usadla y veréis que, coñas aparte, ayuda entender cosas sobre las relaciones que tengáis o hayáis tenido. Ah, y a la hora de evaluar, esforzaros por ser sinceros e imparciales dentro de lo posible, que si no, no rula.

Besos y amor y buscad el 50.
El Tejón

10/7/08

A la playa con paraguas.

¿Por qué viajamos? A lo largo de mi vida, aun corta pero ya no tanto, he viajado con diferentes objetos. Para conocer otras culturas, para ver entornos diferentes, para conocer gentes de otros mundos, para hablar otras lenguas, para ver arte, para sentir la placidez de la Naturaleza, para visitar a alguien a quien quiero, para descansar, para desconectar. Al final el viaje siempre deja como mayor regalo enfrentarse a lo que uno mismo es y lleva consigo, a través de la toma de perspectiva que da el alejarnos de nuestro entorno habitual. Este último viaje, mano a mano con Ismael, recorriendo miles de kilómetros, por Galicia y Portugal, en el que todo ha salido bien y todo ha sido bonito, ha sido, quizás, el viaje más viaje de toda mi vida. El más viaje porque esta vez el objetivo principal ha sido viajar sin más, moverse, cambiar de entorno, tirar para delante, sentir la tonta ilusión de que, por diez días, hemos sido un poquito libres. Gracias amigo Ismael, por hacer posible que me haya sentido tan joven como nunca, por haber conducido tanto, por tu sentido del humor, por tu complicidad y por haber ido a la playa con paraguas (siento ponerme cursi, pero sé que sabrás perdonarlo).


Ingredientes para un viaje:

300 cigarrillos.

40 cervezas.

3 botellas de whisky.

1 botella de vino bueno.

300 litros de gasolina.

3 tragos de vino malo.

1 tienda de campaña.

2 esterillas y 2 sacos de dormir.

1 sábana del IKEA.

20 paquetes de galletas.

15 canutos.

1 botella de orujo.

1.000 paisajes.

80 pueblos.

18 playas.

10 bolsas de frutos secos.

1 Aitor, 1 Cristina y 1 Elier (a vosotros también va dedicado este post).

1 casa de Cristina.

1 casa La Marejada.

2 campings.

1 poblao.

1 cámara de fotos.

2 visitas al Decathlon.

5 compras en supermercados (del Liddle al Día portugués).

25 discos.

1 canción del viaje (No Time de los Guess Who).

1 Finisterre.

1 Santiago.

1 Oporto.

1 Lisboa.

134 Fotografías.

1 Pavilhão Chinês.

10 terrazas.

5 arreglamientos del Mundo ("no, si lo digo por joder")

6 pasteles de Belem.

3.500 Kilómetros.

1.000.000 de granos de arena.

30 granos en la espalda.

9 picaduras.

12 resacas.

30 señales de "parque de campismo".

360 minutos esperando a camareros.

1.000 risas.

1 amiga, 1 horario y 1 Juanin.

1 mapa de España y 1 mapa de Portugal.

1 punto de información turística.

1 test de compatibilidad de pareja.

4 taquicardias.

2 coches muy tuneados.

12 intentos de ir a un punto de información turística.

3 parejas portuguesas follando en miradores.

25 miradores.

1 gorra Cangol volando por la autopista.

1 buen montón de películas.

1 Disco Xallas.

1 bar de borrachos gallegos.

1 canto infernal de gallo loco en loop durante 6 horas.

1 llegada a Madriz.

1 cena con mi padre.

1 botella de vino y 4 chupitos de orujo en la cena con mi padre.

1 acostarse de nuevo en mi cama.

1 moraleja: que un 50 es muy difícil, pero no vamos a dejar de intentarlo.

1 paraguas.



Como el viaje da para mucho más, pero esto creo que es mejor dejarlo así, cuelgo otros dos textos sobre viajes. Los dos son antiguos, del 2004, pero aunque los veo un poco verdes, me gustan: Cuatro días en la playa y Esas tres semanas.


16/6/08

Camela vs. David Delfín.

Camela vs. David Delfín.

El otro día fui invitado (fui colado más bien) al acto más cool en el que nunca me he visto. La flor y nata de la sociedad madrileña se dio cita en el Matadero de Legazpi para homenajear al diseñador David Delfín, que iba a ser premiado por la ciudad de Madrid con un distintivo que se da todos los años a un diseñador. Acudieron el señor alcalde Don ALberto Ruiz Gallardón y algunos personajillos más de cierto "status" público como Eva Hache, Alasca, Bimba Bosé, etc.

Huelga decir que, en principio, el evento me resultaba igual de apetecible que ser emasculado por una pandilla de roedores rabiosos. Pero iban algunos buenos amigos, me insistieron y, principalmente, no había nada de comer en mi casa, yo cada día estoy más delgado y el catering prometía ser fastuoso. Nada más llegar vimos al alcalde y como las malas noticias nunca vienen solas, nos enteramos de que si queríamos comer y beber teníamos que esperar a que le dieran el premio al Señor Delfín. Bueno, hasta el momento la experiencia no era muy grave, charlamos animadamente un ratete y en seguida nos reunimos frente a un escenario donde un par de personajes iban a lamerle un poco el culo al homenajeado antes de que al fin nos dejaran cenar. Y comenzaron a hablar.

Primero se subió una mujer de hermoso talle y limitado conocimiento de nuestra lengua que comenzó citando a Adolf Loos. Adolf Loos, arquitecto Austriaco, fue adalid del funcionalismo, la relación (peregrina) con Delfín consistía en que, al igual que Loos defendía que el diseño no debía ser meramente decorativo, David Delfín, dotando de contenido conceptual a sus creaciones, trasciende así mismo el puro ornamento. "Pobre Adolf Loos", pensé, pero al fin y al cabo yo nunca he leído nada escrito por este personaje, y mis conocimientos sobre él estaban muy por debajo de lo que aporta la Wikipedia (acabo de leerme el artículo), así que seguí allí, papando mierda, en espera de la nutritiva recompensa. Pero, ay de aquellos que venden su alma al diablo por tan nimia prenda, pues su mezquindad a menudo es castigada.

La referencia utilizada a continuación me tocó de un modo mucho más profundo y aun me revuelve las tripas. La ponente, vocalizando trabajosamente las palabras que leía en un papel (que tengo mis dudas de que ella misma hubiese escrito) osó citar a John Ruskin. ¡A John Ruskin! Se me dispararon las alarmas: mi pobre Ruskin, el ser más inocente, purista, idealista, romántico, disparatado y, sobre todo, sincero, que puede haber vivido, citado al servicio de lo más falso, vacío, necio y mediocre. Se me pusieron (literalmente) los pelos de brazos y piernas de punta. No quería dejar mal a mis amigos, pero necesitaba salir de allí. Estaba rodeado de gente y empecé a decir: "me quiero ir, me quiero, ir", pero aun me retuvieron unos minutos más.

Justo acabó la mujer y se subió otro tipo, un profesor de estética de la Autónoma al que tenía la fortuna de no conocer llamado Fernando Castro. Éste, que sí hablaba castellano y sí había escrito él mismo sus palabras, acabó de joderme. Primero citó a Lacaan y luego la frase de Joseph Beuys: "el silencio de Duchamp está sobre valorado". Joder, la mierda: Lacaan, al que tanto citan los seudoposmodernos, expresa como nadie los problemas del hombre de nuestro tiempo, pero lucha por buscar soluciones, se preocupa y habla con criterio y profundidad (son cosas que no hace falta ni decir). La frase de Beuys, efectivamente boga por un arte con contenido, frente a la desolación duchampiana, pero Beuys tenía realmente contenido, tenía verdaderas preocupaciones sociales y espirituales. David Delfín, no. David Delfín es un mal diseñador de moda que añade a sus creaciones ciertos mensajes manidos, aburridos y simples, con cierto aire provocativo, para poder vivir del cuento. Joder, que quiera vivir del cuento, pase, pero NO SE CITA A BEUYS Y A RUSKIN EN RELACIÓN CON SEMEJANTE ESTUPIDEZ. Lo de Beuys fue demasiado, salí corriendo.

Hace poco conocí una persona que se quejaba de que en el mundillo del arte (David Delfín pretende formar parte de ese mundillo), supongo que en el mundillo intelectual en general, la gente ya no sentía, no se emocionaba, todo era mediocre. Cuando me decía eso yo matizaba sus opiniones: yo sí creo que ciertos campos están mal, se debe en gran medida a que el arte de masas se ha impuesto y puede ser magnífico: están el cine, la música pop… Pero lo que sí es cierto es que, progresivamente, en todos los sectores, desde la educación primaria a la alta cultura, estamos tendiendo a una simplificación y necedad tales, que empiezan a resultar siniestras. Los círculos de gente de mi edad supuestamente "intelectuales" siempre me parecen vacíos y pedantes, ni siquiera lo suficientemente irónicos y destructivos (como lo era Duchamp). Yo soy una persona muy romántica, creo en el arte, creo en la sinceridad de los mensajes, creo en el individualismo (en el de verdad; en que cada uno tiene que construirse así mismo, no en el de Nike) y me jode, sobre todo, la simplicidad y la estupidez, y me jode mucho más cuando se ponen las voces de los genios del pasado al servicio de esa estupidez. Al final, la gente joven más interesante, y también la más culta, que he conocido, se mueven al margen de los círculos considerados "intelectuales". Tal vez, porque ante tanta chorrada, la incapacidad de encontrar algún tipo de vía interesante e ilusionante que pueda aglutinar a un cierto número de personas se ha hecho aplastante. Ya nadie se cree las vanguardias, ni Mayo del 68.

Últimamente he estado un poco bajo en general, en mi proceso de reanimación ha habido algo inverosímil que me ha ayudado a recuperar energías: Camela. Camela es un conocidísimo grupo de tres amigos del barrio de San Cristóbal de los Ángeles (que está en Madrid pero no tengo ni papa de donde), que grabaron una maqueta en 1994 haciendo acopio de todos sus ahorros: 200.000 pesetas de las de antes. Un productor les oyó y apostó por ellos a una escala humilde: la de los discos de gasolinera. Camela reventó; son disco de platino, sus videos son superproducciones tremendas, hacen conciertos multitudinarios. Sin duda, generan en uno la duda de qué significaba la palabra "hortera" antes de que ellos aparecieran. Si Platón tenía razón y existe un mundo de las Ideas donde conviven las esencias conceptuales; Camela está allí como esencia del horterismo. Pero, joder, por eso son grandes, porque son algo en su estado puro. Cuando a Paulina Rubio o a Ricky Martin le componen un tema, todo está pensado, como en la obra de David Delfín. Camela hacen esa música ellos mismos, ellos son así. Y, tal vez es parte de algún proceso alucinatorio, pero yo lo noto. Cuando me los pongo en los cascos por la calle me dan una energía descomunal y siento que puedo con todo.

En mi humilde intento de inventarme como persona lo menos sujeta a lo establecido que me es posible. En mi proceso de crecimiento, en mi vida, Camela es ya una pieza más de un puzzle gigante y absurdo que no entiendo pero con el que intento ser sincero. Sin duda muchos pensaréis que estoy loco porque me guste, y tendréis razón. Pero lo que estoy dispuesto a defender a capa y espada es que Camela vale un millón de veces más que David Delfín y que muchas otras cosas que nos rodean y amenazan con su vacío y su necedad. Pongámosle corazón a la vida, hombre. Y a la mierda tantas chorradas.




P.D. Notesé que el último plano del video que he colgado está sacado de la película Sin Perdón de Clint Eastwood, Camela también tiene sus referencias...