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guiado por las apariencias
6/5/14
Dormir por las noches.
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3/4/14
La fe del homo economicus.
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21/10/13
amar también es querer para el otro el terror
amar también es querer para el otro el terror.
el pulso de nuestro engranaje
toma en el sueño la forma del Monstruo que nos persigue,
que nos invita a atravesar la ventana,
en busca del Despertar.
llamamos Cielo a un lugar liso y blanco.
pero yo elijo
la tierra acercándose a miles de kilómetros por hora,
tocarte en el lapso que precede al impacto.
4/7/13
Sobre dos comentarios de Karla.
6/6/13
¿Cómo se construye el sujeto en Las Meninas?
2/5/13
Chico conoce chica.
22/4/13
It's water, my friend.
Uno puede cagarse en el dinero sin que nadie le persiga por ello. Es casi algo evidente y aceptado que el dinero es algo nocivo, vil, pero ello no aminora su poder. Visto así, el poder espiritual del dinero es una cierta forma de taoismo perverso
El dinero es como el junco verde, que a pesar de parecer liviano, resiste al viento sin quebrarse, porque es flexible. Esto hace un tanto burda su identificación sin matices con el poder patriarcal...
Tal es la naturaleza de nuestro enemigo: mutable y dúctil, fuerte en su inconcreción, en su fluidez. Imparable, como un cáncer.
¿Cómo vamos a combatirlo?
28/9/12
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mujeres del otro lado
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13/7/12
Nuestro tiempo (para ane)
el destino es una fuerza que nos lleva a ser lo que siempre quisimos ser
19/3/12
Todo es susceptible de ser bello.
Lo bello es un concepto con matiz negativo; pero negativo en un sentido plástico: como el negativo de una foto, de una sombra, de una silueta o de un recorte.
Todo puede ser bello, pero no todo puede serlo a un tiempo. Sentir la belleza supone realizar una elección. Tomar una porción, de alguna manera despreciar la belleza de todo lo demás. Aquello que es descubierto como bello, es elejido, es especial por haber sido elejido, por poco más. Misteriosa es la capacidad de determinadas cosas de tener mayor propensión a resultarles bellas a más gente...
En esa elección queda todo. Que cosa tan endeble. Como enamorarse, desde que sucede, lo único que puede pasar es que se vaya perdiendo. Convirtiéndose en otras cosas, en ocasiones para nada peores.
Y la memoria, la gran retenedora, podría parecer una enemiga acérrima de algo tan fugaz. Pero no lo es, es su secreta aliada; misteriosa amornía de contrarios.
A veces incluso se confunden la memoria y la belleza, siendo cosas tan distintas. Pero si la intenligencia humana tiene un vicio, ese es el de malentender las cosas más evidentes...
La confusión de la belleza y la memoria se llama melancolía. Una emoción estúpida, pero muy elocuente en lo que respecta a la avería intrínseca de la naturaleza humana.
La estupidez de la melancolía confunde avería con pecado... pero poca culpa tenemos de ser tan miserables. Con lo mal que estamos hechos, bastante es que nos levantemos y sigamos cada mañana.
Incluso, a veces, nos quedan fuerzas para fijarnos de verdad en algo, para descubrir su belleza.
Eso es todo.
10/2/12
Otro post.
a nadie se le ocurrió poner nombre al vacío interior
tal vez, afortunadamente.
agujero liberador, centro de una diana que no se puede ver
se parece a lluvia cayendo
la luz gris de las nubes cubre todo con un mantel
nos deja abrir los ojos.
a veces la sabiduría, que no el saber,
tiene como un regusto de pulcritud asesina
arrolladora.
anhelamos una claridad abrasadora
una luz que nos deje al fin,
sin aliento, incapaces ya de agotarnos.
una cierta calidez,
que también brilla, pero en otro tono,
se genera entre las manos
cuando las colocamos, una sobre la otra, formando una cavidad.
allí dentro, al mismo tiempo,
tampoco hay nada y hay algo,
la ilusión de una existencia.
una forma de describir el amar.
una maratón demasiado poblada
contra una meta horizontal
sin llegar, pero cada día más.
las palabras, que están lejos, nos acercan
con su superficie dorada
no como la del oro, sino como la del pollo o las manzanas al salir del horno.
las imágenes; claras; y más aun, las canciones, y más aun, la música, y más aun, la parca.
y la música, a pesar de todo, tiene ritmo
nuestro ritmo, entre las manos,
pero no fuera, nunca fuera
y aun así
cobardes o bravos. seguimos