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12/1/14

Seis cosas y poco más


que lo que uno quiere y lo que a uno le parece que está bien coincidan

tener tiempo libre, a veces para trabajar, pero para trabajar en lo que uno quiere

tener un mínimo de confort material

no sentirse culpable nunca

cuidar todo lo posible de la gente en general y sobre todo de los amigos

tomarse muy en serio el empeño de ser libre, de hacer lo que uno realmente quiere hacer dentro de las circunstancias

y poco más

.

28/9/12

Inevitable violencia

me parece mal la condena de la violencia, cuando a los que apuntaban eran a los inmigrantes que venían a nuestras fronteras porque éste era un país rico, eso no daba tanto miedo. todo orden social está basado, en parte, en la violencia, la hipocresía en la que hemos vivido en la que se ha negado esto es inadmisible. es hora de abrir los ojos.

pensar que hasta ahora no nos agredian porque éramos buenos chicos, cuando vivíamos en una situación ultra privilegiada respecto a los ciudadanos de otros estados es muy egoísta, hoy nos toca a nosotros, pero la lucha siempre ha sido la misma.


13/7/12

Nuestro tiempo (para ane)



el destino es una fuerza que nos lleva a ser lo que siempre quisimos ser
a que nos pase aquello que deseamos que nos pase.
el destino nos dirige demasiado a menudo a la desgracia

si lo más importante del mundo que nos rodea fuesen templos de piedra
  ahora mismo caminaríamos entre estos edificios enormes con estatuas de ídolos con cabeza de animal
 y a cada paso los oiríamos crujir y pedazos inmensos caerían retumbando a nuestro alrededor, poniendo en peligro nuestras vidas

  el dolor de la desgracia de miles es insoportable
pero en algún momento de mi camino
 yo me liberé del miedo
 y en esta aventura horrible
me siento en mi sitio
y aunque daría mi sangre
  por evitar el sufrimiento de los niños
un reflejo mío en el espejo oscuro
 desea la batalla
  vive tontamente para la aventura.

 algunos de mis héroes pidieron a gritos inseguridad,
cometieron la frívola estupidez de ponerse en peligro por aburrimiento.
   ya no necesitamos eso.
nos aferramos a la mediocridad
pero los que somos jóvenes y fuertes en realidad tenemos suerte
 de que la muerte nos aceche,
de que el mundo se termine,
  de vivir tiempos en los que puede crearse algo nuevo,
de que los cascotes revienten a nuestro alrededor.

ya no necesito imaginar sueños brillantes:
 mis manos llenas de luz creando algo bello,
   ángeles rubios paralizando el tiempo a mi alrededor.
   porque hoy ya es mañana
 al fin ya es mañana
 así que no necesitamos un motivo para destruirlo todo
  ni tenemos por qué ser rebeldes sin causa

podemos coger los palos y las piedras
 y levantar nuestras vidas nuevas con los dientes
hacer nuestros corazones fuertes
y hacerlo por aquellos que vivieron tiempos que creyeron mejores.

toda mi vida mi amor fue invencible
mi corazón débil.
  mis piernas forzadas a caminar por el suelo
 perdidas de mi cabeza, en las nubes.

pero hoy ya es mañana
 hoy tengo sentido
todos los que son como yo tenemos sentido
  y aun así tenemos miedo
estúpido miedo
 asqueroso miedo.

  Ya no más miedo,
no hay necesidad de seguir soñando.
 Abriendo los ojos nos daremos cuenta
de que vivimos en el colapso para el que nos hemos estado preparando
desde que estábamos en nuestras camas por las noches siendo muy niños,
 desde siempre.
Para bien, para mal,
  ya es mañana.
Para los que son como yo,
  ya es mañana.
Y aquellos que nos acusaban de poner escusas ponen escusas hoy,
pero nosotros ya no podemos poner escusas.

Nuestros corazones fueron débiles,
 nuestros amores fuertes.
Ahora nuestros corazones serán fortísimos,
  bombas imparables,
como volcanes enviando la lava que es nuestra sangre hasta el último rincón de nuestro mundo que es nuestro cuerpo,
anunciando el final del mundo que ya se terminó cien veces,
Porque ya es mañana,
 y por suerte o por desgracia
es nuestro tiempo.

30/5/12

Por qué me voy.



Pienso que este video traduce bastante bien el sentir general de mi generación: Somos jóvenes con una amplia formación académica, criados en un entorno de enorme bonanza económica, con unos hábitos de consumo tal vez excesivos, que pretendíamos seguir el camino trazado en el modelo de vida propuesto por el estado del bienestar. Un modelo de vida que nos permitiría disfrutar de la riqueza dentro de una sociedad que aseguraba oportunidades de integrarse y un mínimo de dignidad a todos, o casi todos.

Como le comento a la mayoría de la gente sobre mi marcha, esa ilusión se ha visto frustrada, el estado del bienestar se derrumba y la sociedad de consumo también, al menos en el lugar donde vivo. Cientos de miles de jóvenes salimos buscando un futuro mejor, el futuro que esperábamos tener aquí, el mismo hueco, pero en otro lugar.

Movimientos como el 15-M traducen la frustración general de ésta, mi generación. Y aunque su corte ideológico es diverso, en sus mensajes mayoritarios se puede apreciar ese sentimiento de profunda insatisfacción que nos sacude. El 15M mayoritariamente pide que no se nos arrebate esa justicia social ahora que más la necesitamos, que se mantenga la cobertura médica, que se mantenga el sistema educativo, que el estado del bienestar que tanto se nos vendió en los tiempos maduros, no desaparezca ahora que vienen los duros.

Bien, esta es la generación a la que por espacio y tiempo pertenezco. Y esto es más o menos lo que le digo a la mayoría de la gente cuando me preguntan por mi marcha a otro país, planeada para dentro de unos meses. Pero, en realidad, es lo que digo sólo cuando no tengo confianza o no quiero discutir, porque, en realidad, todo lo anterior me parece una mierda. 

Repasemos esas ilusiones sociales que hemos tenido, hablaré ahora por mi mismo:

Tengo 30 años, crecí en Madrid, comí bollicaos, vi el equipo A, me enamoré de Cameron Díaz en la Máscara, me acabé el Súper Mario Bross, seguí la Liga e hice más o menos lo que me dijeron... Tanto en el colegio, como en la tele, como en casa me repitieron una y mil veces lo importante que era estudiar, porque eso me permitiría trabajar y así podría tener dinero y una vida feliz. Pero no creo que tuviera más de 14 años cuando empecé a entender que todo eso era mentira.

Yo, y la gente de mi entorno, hemos crecido bombardeados por los mitos de la sociedad de consumo, pero también hemos crecido sabiendo (lo reconozcamos o no) que la gente de otros estados se moría de hambre mientras nosotros vivíamos en la abundancia material y que las fronteras de nuestros países estaban guardadas por vallas bien altas y militares armados que controlaban el flujo de inmigrantes y que intentaban que sólo pasasen los justos para realizar aquellos trabajos que nosotros no queríamos hacer. 

Hemos visto a nuestros padres, beneficiados del "milagro español", de uno de los mayores despegues económicos de la historia. Y hemos visto que a pesar de tener casas en la playa, televisores de la hostia, coches, zapatos y juguetes para los nenes, en muchos casos no eran felices, y cuando lo eran no era en absoluto por lo mucho que trabajaban ni por todas las cosas que podían comprar con el dinero que ganaban.

Yo se desde niño que los banqueros son codiciosos, que los políticos, en todas partes, se mueven por la ambición de poder y que la seguridad social es algo que no estába mal, pero que se limitaba a mi país, que era rico y que "cuidaba" de sus habitantes, pero que no hacía una mierda por el resto del mundo. Se desde niño que el trabajo, para la gran mayoría de la gente, acaba siendo una mierda en la que uno emplea la mayor parte de su vida y que consiste, básicamente, en hacer lo que a uno le ordenan a cambio de dinero.

Hoy, mi situación económica no es buena. Gano una cantidad con la que mi madre no entiende que se pueda vivir (sobre todo pagando el alquiler que pago) y me cuesta encontrar trabajo. Pero, todavía, soy independiente, y mi mujer también. Podría quedarme, y desconfío del sueño del inmigrante; sé que es posible que no encuentre allá algo mucho mejor. No me voy por eso que le digo a la gente. No me voy para buscar mi final feliz.

Me voy porque estoy asqueado de este mundo. Porque no puedo con el modelo que se me ha impuesto, desde niño, nunca me lo he creido y nunca me ha gustado. Me voy porque siempre he intentado vivir en los bordes: al margen, dentro lo posible, de ese sueño que en el fondo TODOS sabemos que es una pesadilla. Me voy para no quedarme quieto, para seguir viviendo, y también para encontrar un lugar donde pueda hacer las cosas de la forma más diferente posible a aquella que me enseñaron que estaba pensada para mí.

Estamos perpetuando un mundo asqueroso. Hoy más que nunca la mentira que todos nos repetíamos una y otra vez resulta evidente, grotesca. ¡Basta ya! No deseemos volver a lo que teníamos, seguimos teniendo lo mismo: una sociedad de mierda donde unos pocos nos manipulan a la mayoría para explotarnos, para impedirnos ser dueños de nuestras propias vidas, y ni siquiera ellos mismos son realmente felices mientras nos joden.

No quiero para mis hijos la bonaza económica que yo he tenido, no quiero que ellos tengan la tele, ni los juguetes, ni el colegio, ni la medicina que yo he tenido. Por no hablar de la competitividad, la perspectiva laboral, la polución o el bombardeo mediático. Todo eso siempre me ha parecido una basura y si la crisis me anima a mí y otros a esforzarnos más por buscar otra manera de vivir, bienvenida sea.

Se que no voy a acabar en una maravillosa comuna, rodeado de verdes prados y siendo amigo de los osos amorosos. Tampoco me gustaría, la inocencia jipi me produce nauseas, pero al menos mientras no me conforme con esta basura y siga buscando y aprendiendo, no estaré completamente dentro de aquello que me habían prometido/impuesto. De eso va la vida, al fin y al cabo, de estar "en proceso de", porque llegar nunca llegas, sólo al final, en el que se llega a ninguna parte.

No se cuanto tiempo seguirá mi generación siendo una generación perdida, pero yo voy a esforzarme por no estar allí cuando ellos se encuentren. Voy a intentar seguir siendo una persona perdida, con una pareja perdida que forme una familia perdida, con niños perdidos. Y es por esto, no para encontrar, sino para seguir perdido, que me voy.

A todos los que quiero, les echaré de menos. Pero a los sueños que me vendieron, a esos no, ni tampoco a eso que llaman patria, que es otro nombre de la misma mierda.

Plata y oro. 
El Tejón. 


11/4/12

¿Qué nos pasa?

¿Qué nos pasa?


es muy difícil ser uno de nosotros, cargados de torpezas y de heridas en cada una de las palabras y de las imágenes hechas fantasmas en nuestras cabezas


todos los días nos arrastramos, con tanta miseria que despierta ternura, y, al mismo tiempo, de todos los animales, esos seres más simpáticos que nosotros, somos los únicos que caminamos de pie…


la mayor parte del tiempo, nuestros corazones parpadean llenos de sed de venganza, venganza contra todo por habernos hecho pecadores


venganza: sobre todo contra nosotros; nos castigamos haciendo cosas que no queremos hacer, a veces, demasiado a menudo, obligando a los demás a hacer cosas que no desean… extraña matemática de la humillación en la que nunca acaban de salir las cuentas…


destruimos, ignoramos, escupimos sobre la sencillez. Adoramos la rigidez, la pureza, la frialdad y la ausencia de mancha de la muerte como única salvación. Salvación vacía, como el espectro que vive en un billete.


Y sin embargo, a veces…




It's up in the morning and on the downs
Little white clouds like gambolling lambs
And I am breathless over you
And the red-breasted robin beats his wings
His throat it trembles when he sings
For he is helpless before you
The happy hooded bluebells bow
And bend their heads all a-down
Heavied by the early morning dew
At the whispering stream, at the bubbling brook
The fishes leap up to take a look
For they are breathless over you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your mind
Still your soul
For still, the fare of love is true
And I am breathless without you
The wind circles among the trees
And it bangs about the new-made leaves
For it is breathless without you
The fox chases the rabbit round
The rabbit hides beneath the ground
For he is defenceless without you
The sky of daytime dies away
And all the earthly things they stop to play
For we are all breathless without you
I listen to my juddering bones
The blood in my veins and the wind in my lungs
And I am breathless without you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your soul
Still your mind
Still, the fire of love is true
And I am breathless without you


26/12/11

Después de ver Somewhere.

Cuando era niño alguna vez fui con mis padres a un hotel bueno. Es muy probable, viendo como están las cosas, que nunca vuelva a hacerlo. Es una sensación especial, la de bajar a comer al buffet o la de recibir el desayuno en la habitación y que no haya ni un plato descascarillado, ni un mantel amarillento, ni una mancha. No creo que lo eche de menos, es parte de un todo, de un mundo de exceso del que estoy harto y que inexorablemente se acaba, al menos a mi alrededor… pero me resulta raro pensar que un día eso será algo pasado del todo, inexistente. ¿Qué más cosas recordaré un día como desaparecidas? Tal vez hablaré a los más jóvenes de los coches a gasolina, de las navidades con decenas de regalos, todos envueltos de colores, de las enormes bibliotecas llenas de libros impresos, de las elecciones con papeletas y urnas, de España siendo uno de los países más ricos del mundo y China uno de los más pobres, de comer carne seis veces a la semana y de los supermercados siempre llenos. Tal vez recordaré la moda de las mujeres escuálidas y de las operaciones de aumento de pecho, recordaré la prohibición del matrimonio y de la adopción por homosexuales, las residencias llenas de viejos seniles, la coca-cola. Las ciudades de millones de habitantes, los partidos de fútbol multitudinarios, los ordenadores, los tigres, los pantalones de pitillo, las colecciones de cromos, las discotecas, la Universidad Complutense, el stress, la polución, Venecia.

Se derrumba este mundo tan enfermo ya, tan podrido, tan lleno de cosas que no quiero. Cuando éste, mi mundo natal, no esté ¿qué vendrá? Todas esas cosas que en cierta medida son parte del horror ¿las recordaré con nostalgia?

El mundo se acaba, pero se ha acabado ya otras veces, pasará la crisis que aún queda por venir y los supervivientes verán el resultado; la respuesta a esta incertidumbre de hoy. Todo será diferente pero también habrá cosas que serán iguales: la gente morirá, hablará, buscará comida y cobijo, será ambiciosa en algunos casos y noble en otros, buscará pareja, tendrá hijos…

Hoy más que ayer el presente es un fantasma a punto de desvanecerse, el breve preludio de un recuerdo.

5/12/11

Dormir, tal vez soñar.

Los recuerdos y las imágenes de Chispas hoy ya son fantasmas. El vacío que deja su ausencia es tan grande que siento vergüenza de echar tanto de menos a alguien que no era humano. Las mascotas tienen la facultad de estar siempre ahí, reductos de la constancia que ofrece la Naturaleza para los enfermos de una vida urbana construida con palabras incapaces de concretar nada.



Adiós compañero. Que la tierra te sea leve.

20/8/11

Cómo me pone Concha Piquer.



En los años 30 el mundo era en blanco y negro, los escotes eran generosos y las faldas cortas. La crisis era de verdad, no como la de ahora, no porque fuese más jodida, que lo era, sino porque la gente no se engañaba y tenían claro que no había nada en que apoyarse y que podía pasar cualquier cosa y hacerse cualquier cosa. Se viajaba en tren y se cantaban canciones libertinas y se escuchaba jazz. Coco Channel y muchas más detrás de ella, se medio disfrazaban de chicos, la desesperación se combatía con alcohol y bohemia, y con activismo político también. Comunismo, anarquismo, New Deal, fascismo...

¿Y hoy? ¿Qué mierda de crisis es esta? ¿A qué coño estamos esperando para entender que el mundo se está acabando?




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27/7/10

Bobada.

Todo ese fuego vertido sobre una sonrisa
como un crisol que forja un recuerdo.
La verdad es un símbolo de interrogación
que marca con un hierro al rojo nuestra piel
separándonos para siempre de todo lo demás.

Llegó el momento,
niños, hombres, niñas, mujeres,
cada instante, mientras una gota de sangre resbala y termina cayendo,
llegó el momento.
Inevitable, imperceptible,
impreso en la sonrisa cuando nos alejamos y vemos las cosas pasar.

Desde un tren en marcha, desde un barco enorme con chimeneas,
llegó el momento.
Desde el piso más alto, desde un globo aeroestático,
llegó el momento.
Con los ojos llenos, con el alma a punto,
llegó el momento.

Apretando los puños, sintiéndonos lejos,
llegó el momento.
Con el sol en los ojos, abandonados al fin,
llegó el momento.
Llegó el momento.

Nos hallamos embarcados en una escena indescriptible
con los papeles perdidos
fallando a cada instante
en un juego tan complejo
en el que sólo dar un paso
es un acto heroico
aunque sea un paso en falso.

A veces, incluso, hacemos el amor.

De equivocarnos, de respirar,
Llegó el momento.

26/6/10

Aguijón azul,
te recibo con las palmas abiertas.
Regocijo al final de un fotograma verde.

La vida por bandera
es una muerte anunciada,
un rodillo de soledad
abandonado en el espacio infinito de la duda.

Todos los Domingos negros,
sin un solo recuerdo de tacto,
con el pecho perdido
y el cielo estallando, allá, lejos,
en un millar de colores artificiales.

Tus ojos claros, tus pies pequeños,
resquicios de realidad imposible,
puentes al último viaje de las almas,
una escuela cálida donde aprender a llorar de nuevo;
para estar ya muerto
cuando lleguen los lobos.

1/2/10

Destino.

Cuando tenía 6 años me perdí un día de primavera en el parque del Retiro. De niño siempre perseguía a las palomas por la calle, persiguiendo a una, ese día me perdí. Al principio pasé un miedo terrible, luego un señor desconocido me vió y se ocupó de mí; me compró un helado y me cuidó hasta que mi madre me encontró. Qué habrá sido de ese señor. Esa tarde habíamos quedado toda la familia para ir al cine, es algo que hicimos muy pocas veces a lo largo de mi infancia. Una vez fuimmos a ver Gorilas en la niebla y otra Indiana Jones y la última cruzada, fueron las únicas dos veces a parte de la del día en que me perdí. Aquel día vimos El imperio del sol. Mi madre me ha repetido muchas veces desde entonces lo curioso que fue que justo me perdiese el día que fuimos todos a ver una película sobre un niño que se perdía. Adoro con toda mi alma esa película. Me identifico mucho con su protagonista, un niño perdido, como los amigos de Peter Pan. Ya sé que todas las personas somos niños perdidos, pero me atrevo a creer que yo me siento aun más así que el resto; sin rumbo. Siguiendo desconcertado la luz de mis esperanzas fantaseadas, cada vez más difusas, aun totalmente luminosas. ¿Es ese mi destino? Creo que no queda nada en este mundo en lo que crea con certeza. Es extraño, pero las únicas dos cosas que intuyo que pueden tener una veracidad absoluta, o al menos absoluta a nivel humano, son el destino y la moral.

En cualquier caso, quien sabe. El otro día en el metro entraron unos músicos en el vagón y tocaron la canción Quizás, quizás, quizás. Al oirla sentí que en su letra estaba escondido el secreto de la vida.