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28/5/12

From Hell

Jack el destripador fue el primer hombre demonio. Los hombres-demonio del pasado no dejaban de ser hombres metamorfoseados o disfrazados. Hoy, perdidos de la mano de Dios y perdidos en ciudades inmensas, anónimas, donde estamos solos casi constantemente, más solos cuanta más gente nos rodea, no podemos ser ángeles, pero sí podemos ser demonios.

Me da pánico la carta del destripador, la ausencia de límites, el monstruo...



Desde el infierno
Sr. Lusk
Soñor
Le mando la mitad el riñó que cogí de una mujer lo guardé para usted lotro trozo freí y comí estaba muy vueno. Tal vez le mande el cuchill sangriento que lo sacó si tan sólo espiera un poc más.
firmado
cójame cuando pueda Senor Lusk. 





 
Palabras deformadas, se me enroscan en algún lugar, adentro... Tenemos que intentar en serio, cada día, ser mejores personas. Por nosotros mismos. Por mantener a raya al monstruo.

1/5/12

Contra las revelaciones.


he soñado con una pirámide. como en el hotel California, en la pirámide, se podía entrar pero no salir. una vez dentro, todo el mundo deseaba subir al cénit, para hacerlo debían pasar una serie de pruebas misteriosas, pesadillescas. todos querían subir porque en los niveles más bajos de la pirámide se pasaba muy mal, había un ambiente mezcla de miseria moral y amenaza de castigo físico. subir era complejo, prácticamente imposible, y cada nivel ascendido era igual al anterior. la gente de mi alrededor no había salido nunca de los niveles más bajos y no hacían más que añorar esas zonas cercanas a la punta. todo me parecía absurdo, yo sabía que más arriba todos los niveles eran iguales, que no merecía la pena subir. aquello que nos amenazaba desde abajo, el diablo, el macho cabrío antropomorfo, era el mismo ser que regía la Torre. el reto, entonces, no era seguir subiendo, si no enfrentarse a su mirada. yo lo intentaba, en una imagen como una viñeta de cómic: los dos sentados frente a frente, sentados en la postura del loto sobre plataformas circulares que surgían de las aguas. su rostro era demasiado aterrador, pero en el duelo llegaba a ver por un resquicio de mi pánico el misterio en toda su plenitud: ese monstruo que tira de nosotros desde arriba, que nos empuja desde abajo, no existe; precisamente es lo único que no existe, es algo así como la muerte, a la que no nos podemos enfrentar desde nuestra existencia precisamente porque es opuesta a ella. y esa nada con careta de cabra es lo que nos lleva a construir la pirámide, con todos sus pisos, con todos sus recovecos; la fortaleza donde nos protegemos y nos encerramos a nosotros mismos; y los unos a los otros. 

El sueño me recuerda a esa historia que tanto me gusta sobre la Academia de Atenas, cuando estando Platón de viaje, los disidentes de las enseñanzas del maestro (entre los que se encontraba Aristóteles), empezaron a debatir la autenticidad del mito cósmico del Timeo. Decían que el escrito de Platón no era más que una superchería, que nada tenía que ver con la verdad física; que era falso. Los partidarios del Maestro se defendían argumentando que la explicación que el Timeo proponía era un mito, y como tal era cierto de una manera metafórica. A su vuelta, Platón resolvió el entuerto de la siguiente forma: ni unos ni otros estaban en lo cierto: el Timeo era efectivamente un mito, pero no por ello dejaba de ser verdadero de una manera absoluta, tan absoluta como cualquier cuestión comprobada físicamente. Yo de esta historia saco la moraleja de que en realidad todo conocimiento, toda estructura, por muy científica y contrastada que esté, no es más que una construcción humana: toda idea está hecha de lenguaje, y el lenguaje es humano. El lenguaje son las piedras con las que levantamos la pirámide, y no sólo es cierto; es lo único que puede ser cierto, pero sólo mientras nosotros le dotemos de veracidad con nuestra fe en él.

Este sueño que he tenido de la pirámide lo interpreto yo como un rechazo a la gnosis. La gnosis es ese conocimiento mistérico y sagrado, que algunos sistemas religiosos toman como principio fundamental. La gnosis es esa revelación, que sólo es transmitida a los iniciados en una doctrina y gracias a la cual uno consigue elevarse a una suerte de nivel espiritual superior. La gnosis es una mentira nociva: no hay secreto en las palabras más allá de su significado evidente y de su condición de herramienta de relación entre los hombres. Sí hay misterio: fuera de nuestro pequeño círculo humano de palabras, símbolos, afectos y percepciones sensoriales, todo lo es. Pero su condición misteriosa, no puede ser profanada por ningún conocimiento secreto, por ningún lenguaje. La creencia en lo arcano nos esclaviza. Por dura que sea la realidad humana: perecedera, endeble, maleable; enfrentarnos a su verdadera naturaleza es lo único que nos hace más fuertes y más libres. La verdad es evidente, somos nosotros los que la hacemos compleja por el temor a enfrentarnos a sus muros de piedra. 

Vivimos en una época atragantada de gnosticismo. Los científicos cuánticos nos aturden con sus demostraciones de imposibilidades que pretenden revelar los más grandes misterios del cosmos. Millones de conspiranoicos se intercambian revelaciones terribles sobre planes secretos que los poderosos traman contra la masa (algo estúpido en una sociedad que se define precisamente por la falta de vergüenza de los explotadores a la hora de esconder sus intenciones). Pedantes posmodernos posestructuralistas nos aturden con incomprensible palabrería (como la de este texto, por otro lado), asegurando que para desentrañar los complejísimos misterios sociales y humanos que abordan, es necesario estar iniciado en su jerga neo-académica. Críticos e historiadores del arte desprecian la función decorativa más evidente de las obras, e insisten en que su verdadero valor reside en las interpretaciones iconográficas, históricas o sociológicas que ellos amablemente y por un módico precio están dispuestos a mostrarnos a aquellas mentes simples que no vemos más allá de lo “bonito”. Todos estos, y muchos otros, se empeñan en ser los poseedores de un secreto, de una clave, que sólo compartirán con los iniciados en su causa…

Tal vez los más peligrosos de los sacerdotes gnósticos actuales sean aquellos que guardan los “misterios de los mercados”. Sólo ellos conocen los secretos que rigen las fluctuaciones de la bolsa: son los augures que con sus presagios dan legitimidad cósmica (o “científica”, que viene a ser lo mismo) al orden social establecido. 

Toda esta basura mistérica sólo nos hace más cobardes, nos aturde y nos esclaviza. No hay que entrar en el juego de querer subir niveles de la pirámide, la sabiduría es algo extrañamente orgánico que no entiende de jerarquías ni de academias. El mundo es mucho menos misterioso de lo que insistimos en creer, y no debemos olvidar evidencias como el hecho de que si hay suficiente riqueza para asegurar una vida digna para todos, no hay misterio arcano que justifique el hecho de que tantos estén condenados a la miseria. No se puede vivir sin cierta fe en las palabras y en las estructuras que arman la sociedad y que nos permiten relacionarnos y vivir, pero esas mismas estructuras son maleables, podemos cambiarlas con esfuerzo y trabajo. Es mucho más fácil pensar que existe un secreto que da sentido a toda esta incoherencia, pero no es así, toda esta incoherencia en la que vivimos, nuestro mundo, es tan estúpido y mezquino como parece, y en nosotros recae el trabajo de enderezar nuestras vidas y nuestro entorno, para que sean un poco más claros y justos.

Mi sueño de la pirámide no esconde una analogía arcana sobre el camino ascensional al que el conocimiento nos dirige. Más bien manifiesta mi pánico a reconocer que los muros de la prisión son una ilusión, que este orden social que se desmorona a mi alrededor es sólo una convención que debemos cambiar, pero dentro de la cual estamos aun demasiado encerrados para atrevernos a revelarnos contra sus falsos misterios. Mi sueño me está recordando el pánico que me produce la libertad a la que estoy condenado. Libertad que deberíamos ejercer, primero de todo, para matar al dinero, ese mito mistérico que ha crecido como un cáncer, y que hoy tenemos la obligación de desterrar, igual que Nietzsche en su momento mató a Dios señalando la terrible verdad de su no existencia.

La serie (muy gnóstica) Expediente X rezaba el sugerente lema: “la verdad está ahí fuera”. La verdad no sólo está ahí fuera, está delante de nuestras propias narices, esperando a que nosotros nos atrevamos a enfrentarla. Pero Nietzsche acabó loco, y a mi generación nos aterra la mirada del chivo.

Feliz primero de Mayo; brindo por el ansia de derribar todos esos misterios que pretenden justificar lo absurdo, lo estúpido y lo injusto.

 

11/4/12

¿Qué nos pasa?

¿Qué nos pasa?


es muy difícil ser uno de nosotros, cargados de torpezas y de heridas en cada una de las palabras y de las imágenes hechas fantasmas en nuestras cabezas


todos los días nos arrastramos, con tanta miseria que despierta ternura, y, al mismo tiempo, de todos los animales, esos seres más simpáticos que nosotros, somos los únicos que caminamos de pie…


la mayor parte del tiempo, nuestros corazones parpadean llenos de sed de venganza, venganza contra todo por habernos hecho pecadores


venganza: sobre todo contra nosotros; nos castigamos haciendo cosas que no queremos hacer, a veces, demasiado a menudo, obligando a los demás a hacer cosas que no desean… extraña matemática de la humillación en la que nunca acaban de salir las cuentas…


destruimos, ignoramos, escupimos sobre la sencillez. Adoramos la rigidez, la pureza, la frialdad y la ausencia de mancha de la muerte como única salvación. Salvación vacía, como el espectro que vive en un billete.


Y sin embargo, a veces…




It's up in the morning and on the downs
Little white clouds like gambolling lambs
And I am breathless over you
And the red-breasted robin beats his wings
His throat it trembles when he sings
For he is helpless before you
The happy hooded bluebells bow
And bend their heads all a-down
Heavied by the early morning dew
At the whispering stream, at the bubbling brook
The fishes leap up to take a look
For they are breathless over you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your mind
Still your soul
For still, the fare of love is true
And I am breathless without you
The wind circles among the trees
And it bangs about the new-made leaves
For it is breathless without you
The fox chases the rabbit round
The rabbit hides beneath the ground
For he is defenceless without you
The sky of daytime dies away
And all the earthly things they stop to play
For we are all breathless without you
I listen to my juddering bones
The blood in my veins and the wind in my lungs
And I am breathless without you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your soul
Still your mind
Still, the fire of love is true
And I am breathless without you


10/2/12

Otro post.




a nadie se le ocurrió poner nombre al vacío interior

tal vez, afortunadamente.

agujero liberador, centro de una diana que no se puede ver

se parece a lluvia cayendo

la luz gris de las nubes cubre todo con un mantel

nos deja abrir los ojos.


a veces la sabiduría, que no el saber,

tiene como un regusto de pulcritud asesina

arrolladora.


anhelamos una claridad abrasadora

una luz que nos deje al fin,

sin aliento, incapaces ya de agotarnos.


una cierta calidez,

que también brilla, pero en otro tono,

se genera entre las manos

cuando las colocamos, una sobre la otra, formando una cavidad.

allí dentro, al mismo tiempo,

tampoco hay nada y hay algo,

la ilusión de una existencia.

una forma de describir el amar.


una maratón demasiado poblada

contra una meta horizontal

sin llegar, pero cada día más.


las palabras, que están lejos, nos acercan

con su superficie dorada

no como la del oro, sino como la del pollo o las manzanas al salir del horno.

las imágenes; claras; y más aun, las canciones, y más aun, la música, y más aun, la parca.

y la música, a pesar de todo, tiene ritmo

nuestro ritmo, entre las manos,

pero no fuera, nunca fuera

y aun así

cobardes o bravos. seguimos


5/12/11

Dormir, tal vez soñar.

Los recuerdos y las imágenes de Chispas hoy ya son fantasmas. El vacío que deja su ausencia es tan grande que siento vergüenza de echar tanto de menos a alguien que no era humano. Las mascotas tienen la facultad de estar siempre ahí, reductos de la constancia que ofrece la Naturaleza para los enfermos de una vida urbana construida con palabras incapaces de concretar nada.



Adiós compañero. Que la tierra te sea leve.

13/10/11

15 de Octubre.

Chispas ha estado muy enfermo. Es viejo ya. En la clínica le hicieron cosas que no le han gustado nada, como meterle un dedo por el culo para sacarle bolas de caca que tenía atascadas. Se siente humillado y deprimido. Ahora no quiere comer, sólo duerme. Querían que se quedase una noche más en el hospital veterinario, pero le sacamos. Hicimos muy bien, las veterinarias eran muy buenas y excelentes profesionales, pero no entienden que mi gato se va a curar sólo si está bien, si tiene ganas de seguir viviendo; no valoran el poder de las ideas. Si los propios médicos no entienden eso mismo de las personas, cómo lo van a entender los veterinarios…

Nada es gratis. Nada es despreciable. Aquello que tenemos por insignificante, aquello que sacrificamos, es lo que retorna como una fuerza imparable que nos sobrepasa. Europa y Estados Unidos pensaron que las ideas no importaban, que la técnica y el dinero podrían con todo. Hoy mucha gente se rompe la cabeza pensando qué falla, cual es la solución; lo piensan como si fuera un problema de aritmética, tanto los reaccionarios como los progresistas como los revolucionarios. Da lo mismo que reduzcas el déficit, que cambies la ley de partidos, o que acampes en las plazas. Si no recuperamos la voluntad, la capacidad de creer, no podrás conseguir ni la represión, ni la reforma, ni el cambio.

El otro día entendí por qué tengo esa relación de amor odio con la “contra cultura” de finales de los 60’: Por un lado fue el último gran momento de esplendor cultural de Occidente: filosofía, cine, música, literatura… Pero todos aquellos jóvenes no cambiaron nada, porque no quisieron pagar un precio: “if I can’t dance, it’s no my revolution” decían. En una revolución es muy posible que no puedas bailar, que no puedas comer, que mueras… Si no estás dispuesto a sacrificarte por tus ideas, nunca conseguirás honrarlas, vivenciarlas.

Espero que Chispas recupere las ganas de vivir y coma.

Espero que todos recuperemos el coraje y trabajemos por cambiar las cosas.

Hay que dar un paso más, aunque no podamos bailar, aunque nos hallan humillado, aunque nos intimiden, nos sacudan, nos disparen, o nos encierren. Si no, es como si no tuviésemos ganas de vivir.

Ánimo a Chispas y a todos.

A ver qué pasa este Sábado.