guiado por las apariencias

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29/10/13

Corrigiendo la novela que escribí hace años, me encuentro con Petronio...



- Está bien, te leeré algo. Es un fragmento de Petronio. No es del Satiricón, pero venía en la edición que compré con otros fragmentos sueltos. Va sobre sueños, es bastante bueno.
 
Julián abre la mochila y saca el libro.

- Te lo leo:

"Los sueños que burlan nuestra mente con sombras vaporosas no nos los mandan los santuarios divinos ni las deidades del cielo, sino que cada cual se los forja a sí mismo."

- Vaya, qué moderno.

- ¿Verdad? Pues lo mejor es lo que viene ahora.

- ¿El libro se parece a la película de Fellini?

- Sí. Fellini le da su toque pero conserva la esencia: Una historia de decadencia entre la sátira y el morbo.

- Sigue.

- A ver, "…si no que cada cual se los forja a sí mismo. Pues, cuando el descanso se apodera de nuestros miembros relajados por el sueño y la mente ingábrida…"

- ¿"Ingábrida"?

- "y la mente ingrávida se evade, se representa en las tinieblas cuanto pasó de día. Quien ataca en guerras plazas fortificadas y arrasa mediante el fuego desgraciadas ciudades, ve flechas, tropas en retirada, y muertes de reyes, y campos empapados con la sangre derramada. Quienes suelen defender pleitos se representan las leyes y el foro, y, nerviosos, hasta el tribunal rodeado de público. El avaro esconde sus riquezas y descubre un tesoro enterrado; el cazador bate con su jauría los bosques; el marinero arranca a las olas su embarcación o, varada ésta, se sostiene encima a punto de morir; escribe la querida a su amante, la adúltera hace regalos; el perro, en sueños, sigue ladrando el rastro de la liebre. Las heridas de los desgraciados perduran a lo largo de la noche."

.

21/9/13

Sobre los manuales.

En los últimos 300 años se han escrito muchísimos manuales, muchísimas palabras sobre cómo hacer las cosas... pero al final, aunque te sepas el manual, y a veces sea útil, si quieres vivir bien tienes que pensar cada situación por separado. Es muy cansado, una lucha constante, produce inseguridad y angustia, pero es así. Aunque haya algunos patrones, la vida, la realidad, es terrible y maravillosamente caótica.

 La angustia es el precio que se paga por la libertad. Pero el precio que se paga por no ser libre es mucho más alto. Tal vez esa sea la esencia de la estupidez humana: esa especie de instinto, de obsesión, por encontrar un manual que afortunadamente no existe. 


15/5/13

Muerte en Venecia (sobre un video de Almudena Mestre)


y si no nos muriésemos?
cómo podríamos sentir las imágenes?
cómo podríamos mirarlas, aunque sea por un instante,
sin prejuicios ni juicios
extraños ante su instantaneidad eterna.

y si no envejeciésemos?
cómo podríamos vencer, aunque sólo sea un poco, la mezquindad?
cómo podríamos hacer sacrificios,
rendirnos al desasosiego que producen las cosas bonitas.

cómo podríamos entender la maravilla de haber acariciado un cuerpo joven
cómo podríamos valorar los recuerdos
cómo podríamos amar a aquellos a los que de forma misteriosa elegimos.

yo estuve una vez en venecia,
escuchando una música salida de ninguna parte
yo he sido un príncipe invisible
y me he arrastrado consumido por la estupidez de la culpa.
todo lo bueno, todo lo intenso de mi vida se lo debo a la vejez y a la muerte
cada destello de lucidez, vencedor de la melancolía.

no hay suerte mayor que llegar a viejo
comprender el valor de lo que fue
entender el poder de una fotografía
de un fantasma precioso
resto de un pasado que al revés que el presente y el futuro
existirá para siempre.

pido a la inmensidad vacía de sentido
que me deje llegar al momento en el que intuyo que mi vida debe terminar
que no me lleve antes ni después
que me de la gracia de avanzar cada paso de ese camino
con todos los errores, con todo el miedo.

La vida no se hizo para ser feliz.
cómo podría entender esto si no supiese que un día estaré muerto.
yo tengo fe en la muerte
gracias a eso puedo acostarme satisfecho, cada jornada,
cada día acepto todo lo que dejo sin hacer
todo lo que dejo sentido y que ya no podré sentir por primera vez,
gracias a que a cada instante muero,
puedo aceptar la pérdida,
puedo entender que no se puede entender.

Tesoros que tengo porque ya no los tengo,
un desierto de granos de arena minúsculos
y en cada grano una ciudad sobre las aguas
música olvidada
abrazos
lágrimas en la lluvia.




28/9/12

...



qué esfuerzos tan terribles
por matar la ilusión remota
de poder descansar en vida
.
cabellos como el sol entre los dedos
como el sol queman y desaparecen
.
suspirar sonriendo es el único atisbo de fuerza
que conozco, que acepto, que permito
.
los números se mueven con el mismo desenfreno
imparables
pero cuando estoy desnudo, por un momento no los entiendo
y por un momento muero
.
mujeres del otro lado
y yo soy suyo
respiro con ellas debajo del agua
encharcado por dentro
.
y por un momento dudo
y no me importa estar sólo
como un cuerpo a tu lado
.
veo y miro en blanco y negro
.
pero sólo por un momento
.

10/7/12

Las personas son como las imagenes.

Cuando las sentimos con mucha intensidad, durante mucho tiempo, o cuando han brillado con fuerza ante nuestros ojos, aun cuando cerramos los parpados algo de ellas queda grabado en nuestras retinas, y las percibimos aunque no estén, en forma de luces difusas, de restos.
Como tantas experiencias visuales, el mirar directamente a una bombilla y luego cerrar los ojos para ver los destellos que permanecen en nuestro ojo, es un acto que desvela muchos secretos.

30/5/12

Por qué me voy.



Pienso que este video traduce bastante bien el sentir general de mi generación: Somos jóvenes con una amplia formación académica, criados en un entorno de enorme bonanza económica, con unos hábitos de consumo tal vez excesivos, que pretendíamos seguir el camino trazado en el modelo de vida propuesto por el estado del bienestar. Un modelo de vida que nos permitiría disfrutar de la riqueza dentro de una sociedad que aseguraba oportunidades de integrarse y un mínimo de dignidad a todos, o casi todos.

Como le comento a la mayoría de la gente sobre mi marcha, esa ilusión se ha visto frustrada, el estado del bienestar se derrumba y la sociedad de consumo también, al menos en el lugar donde vivo. Cientos de miles de jóvenes salimos buscando un futuro mejor, el futuro que esperábamos tener aquí, el mismo hueco, pero en otro lugar.

Movimientos como el 15-M traducen la frustración general de ésta, mi generación. Y aunque su corte ideológico es diverso, en sus mensajes mayoritarios se puede apreciar ese sentimiento de profunda insatisfacción que nos sacude. El 15M mayoritariamente pide que no se nos arrebate esa justicia social ahora que más la necesitamos, que se mantenga la cobertura médica, que se mantenga el sistema educativo, que el estado del bienestar que tanto se nos vendió en los tiempos maduros, no desaparezca ahora que vienen los duros.

Bien, esta es la generación a la que por espacio y tiempo pertenezco. Y esto es más o menos lo que le digo a la mayoría de la gente cuando me preguntan por mi marcha a otro país, planeada para dentro de unos meses. Pero, en realidad, es lo que digo sólo cuando no tengo confianza o no quiero discutir, porque, en realidad, todo lo anterior me parece una mierda. 

Repasemos esas ilusiones sociales que hemos tenido, hablaré ahora por mi mismo:

Tengo 30 años, crecí en Madrid, comí bollicaos, vi el equipo A, me enamoré de Cameron Díaz en la Máscara, me acabé el Súper Mario Bross, seguí la Liga e hice más o menos lo que me dijeron... Tanto en el colegio, como en la tele, como en casa me repitieron una y mil veces lo importante que era estudiar, porque eso me permitiría trabajar y así podría tener dinero y una vida feliz. Pero no creo que tuviera más de 14 años cuando empecé a entender que todo eso era mentira.

Yo, y la gente de mi entorno, hemos crecido bombardeados por los mitos de la sociedad de consumo, pero también hemos crecido sabiendo (lo reconozcamos o no) que la gente de otros estados se moría de hambre mientras nosotros vivíamos en la abundancia material y que las fronteras de nuestros países estaban guardadas por vallas bien altas y militares armados que controlaban el flujo de inmigrantes y que intentaban que sólo pasasen los justos para realizar aquellos trabajos que nosotros no queríamos hacer. 

Hemos visto a nuestros padres, beneficiados del "milagro español", de uno de los mayores despegues económicos de la historia. Y hemos visto que a pesar de tener casas en la playa, televisores de la hostia, coches, zapatos y juguetes para los nenes, en muchos casos no eran felices, y cuando lo eran no era en absoluto por lo mucho que trabajaban ni por todas las cosas que podían comprar con el dinero que ganaban.

Yo se desde niño que los banqueros son codiciosos, que los políticos, en todas partes, se mueven por la ambición de poder y que la seguridad social es algo que no estába mal, pero que se limitaba a mi país, que era rico y que "cuidaba" de sus habitantes, pero que no hacía una mierda por el resto del mundo. Se desde niño que el trabajo, para la gran mayoría de la gente, acaba siendo una mierda en la que uno emplea la mayor parte de su vida y que consiste, básicamente, en hacer lo que a uno le ordenan a cambio de dinero.

Hoy, mi situación económica no es buena. Gano una cantidad con la que mi madre no entiende que se pueda vivir (sobre todo pagando el alquiler que pago) y me cuesta encontrar trabajo. Pero, todavía, soy independiente, y mi mujer también. Podría quedarme, y desconfío del sueño del inmigrante; sé que es posible que no encuentre allá algo mucho mejor. No me voy por eso que le digo a la gente. No me voy para buscar mi final feliz.

Me voy porque estoy asqueado de este mundo. Porque no puedo con el modelo que se me ha impuesto, desde niño, nunca me lo he creido y nunca me ha gustado. Me voy porque siempre he intentado vivir en los bordes: al margen, dentro lo posible, de ese sueño que en el fondo TODOS sabemos que es una pesadilla. Me voy para no quedarme quieto, para seguir viviendo, y también para encontrar un lugar donde pueda hacer las cosas de la forma más diferente posible a aquella que me enseñaron que estaba pensada para mí.

Estamos perpetuando un mundo asqueroso. Hoy más que nunca la mentira que todos nos repetíamos una y otra vez resulta evidente, grotesca. ¡Basta ya! No deseemos volver a lo que teníamos, seguimos teniendo lo mismo: una sociedad de mierda donde unos pocos nos manipulan a la mayoría para explotarnos, para impedirnos ser dueños de nuestras propias vidas, y ni siquiera ellos mismos son realmente felices mientras nos joden.

No quiero para mis hijos la bonaza económica que yo he tenido, no quiero que ellos tengan la tele, ni los juguetes, ni el colegio, ni la medicina que yo he tenido. Por no hablar de la competitividad, la perspectiva laboral, la polución o el bombardeo mediático. Todo eso siempre me ha parecido una basura y si la crisis me anima a mí y otros a esforzarnos más por buscar otra manera de vivir, bienvenida sea.

Se que no voy a acabar en una maravillosa comuna, rodeado de verdes prados y siendo amigo de los osos amorosos. Tampoco me gustaría, la inocencia jipi me produce nauseas, pero al menos mientras no me conforme con esta basura y siga buscando y aprendiendo, no estaré completamente dentro de aquello que me habían prometido/impuesto. De eso va la vida, al fin y al cabo, de estar "en proceso de", porque llegar nunca llegas, sólo al final, en el que se llega a ninguna parte.

No se cuanto tiempo seguirá mi generación siendo una generación perdida, pero yo voy a esforzarme por no estar allí cuando ellos se encuentren. Voy a intentar seguir siendo una persona perdida, con una pareja perdida que forme una familia perdida, con niños perdidos. Y es por esto, no para encontrar, sino para seguir perdido, que me voy.

A todos los que quiero, les echaré de menos. Pero a los sueños que me vendieron, a esos no, ni tampoco a eso que llaman patria, que es otro nombre de la misma mierda.

Plata y oro. 
El Tejón. 


26/12/11

Después de ver Somewhere.

Cuando era niño alguna vez fui con mis padres a un hotel bueno. Es muy probable, viendo como están las cosas, que nunca vuelva a hacerlo. Es una sensación especial, la de bajar a comer al buffet o la de recibir el desayuno en la habitación y que no haya ni un plato descascarillado, ni un mantel amarillento, ni una mancha. No creo que lo eche de menos, es parte de un todo, de un mundo de exceso del que estoy harto y que inexorablemente se acaba, al menos a mi alrededor… pero me resulta raro pensar que un día eso será algo pasado del todo, inexistente. ¿Qué más cosas recordaré un día como desaparecidas? Tal vez hablaré a los más jóvenes de los coches a gasolina, de las navidades con decenas de regalos, todos envueltos de colores, de las enormes bibliotecas llenas de libros impresos, de las elecciones con papeletas y urnas, de España siendo uno de los países más ricos del mundo y China uno de los más pobres, de comer carne seis veces a la semana y de los supermercados siempre llenos. Tal vez recordaré la moda de las mujeres escuálidas y de las operaciones de aumento de pecho, recordaré la prohibición del matrimonio y de la adopción por homosexuales, las residencias llenas de viejos seniles, la coca-cola. Las ciudades de millones de habitantes, los partidos de fútbol multitudinarios, los ordenadores, los tigres, los pantalones de pitillo, las colecciones de cromos, las discotecas, la Universidad Complutense, el stress, la polución, Venecia.

Se derrumba este mundo tan enfermo ya, tan podrido, tan lleno de cosas que no quiero. Cuando éste, mi mundo natal, no esté ¿qué vendrá? Todas esas cosas que en cierta medida son parte del horror ¿las recordaré con nostalgia?

El mundo se acaba, pero se ha acabado ya otras veces, pasará la crisis que aún queda por venir y los supervivientes verán el resultado; la respuesta a esta incertidumbre de hoy. Todo será diferente pero también habrá cosas que serán iguales: la gente morirá, hablará, buscará comida y cobijo, será ambiciosa en algunos casos y noble en otros, buscará pareja, tendrá hijos…

Hoy más que ayer el presente es un fantasma a punto de desvanecerse, el breve preludio de un recuerdo.