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12/1/14

Seis cosas y poco más


que lo que uno quiere y lo que a uno le parece que está bien coincidan

tener tiempo libre, a veces para trabajar, pero para trabajar en lo que uno quiere

tener un mínimo de confort material

no sentirse culpable nunca

cuidar todo lo posible de la gente en general y sobre todo de los amigos

tomarse muy en serio el empeño de ser libre, de hacer lo que uno realmente quiere hacer dentro de las circunstancias

y poco más

.

21/10/13

amar también es querer para el otro el terror



amar también es querer para el otro el terror.

el pulso de nuestro engranaje
toma en el sueño la forma del Monstruo que nos persigue,
que nos invita a atravesar la ventana,
en busca del Despertar.

llamamos Cielo a un lugar liso y blanco.
pero yo elijo
la tierra acercándose a miles de kilómetros por hora,
tocarte en el lapso que precede al impacto.

________

2/5/13

Chico conoce chica.

- Ey!

Ella se dio la vuelta. Estaba tan guapa en la calle como en el bar.

- ¿Sí?

- Perdona, te vi dentro. Yo... mira no suelo hacer estas cosas, pero por cómo nos miramos antes... Creo que fue una de esas veces ¿Sabes?

- ¿Una de esas veces?

- Sí, de esas que luego te acuerdas, ves a alguien que te gusta y como que conectas por un momento... y normalmente no le dices nada, pero te queda el recuerdo.

- Ya... emmm...

- ¿Sí?

- ¿De verdad quieres escribir esto?

- ¿Cómo?

- Mira, ni siquiera me has puesto nombre todavía, pero como personaje tuyo te digo que es un poco patético que vuelvas a ponerte a escribir diálogos de “chico conoce a chica” en los que un alter ego tuyo es el chico. Tampoco es que fuese gran cosa cuando lo hacías hace diez años, pero ahora ¿no estabas escribiendo un ensayo sobre economía o psicología o algo así?

- Ya, pero es que tengo resaca, no me apetecía trabajar en algo tan denso...

- ¿Resaca? Más bien es que estás salido, siempre haces estos rollos cuando estás salido.

- Bueno, sí, supongo. Lo dices como si fuese algo que me tendría que dar vergüenza.

- Pues no se... el problema no es estar salido, es recurrir a tu imaginación sistemáticamente cuando lo estás. ¿Te das cuenta de que has tenido muchas más relaciones imaginarias que reales?

- Emm... como todos los hombres del mundo.

- Noooo, la mayoría de los hombres han tenido más relaciones SEXUALES imaginarias que reales. Tú te has dedicado a enamorarte de nosotras en tu enferma cabeza una y otra vez...

- Bueno, entonces en vez de ser como cualquier hombre, soy como cualquier mujer.

- Mira, porque sea habitual no deja de ser insano y patético. Además, no es lo mismo pensarlo que escribirlo. En serio, no puedes pasarte la vida con la mierda de la mujer ideal. Vete a retozar con tu señora esposa y déjanos en paz.

- Retozar con mi mujer está bien, está muy bien, de hecho. Pero también me gusta contar historias y no hay historia en las relaciones estables y felices, si quiero escribir tengo que fantasear, ¿no? No lo hago como cuando tenía 20 años, ahora soy mucho más consciente de que son sólo fantasías, pero tengo que abandonarme un poco a ellas si quiero contar historias.

- Bla, bla, bla. ¿Has pensado alguna vez en cómo nos sentimos nosotras?

- ¡Sólo sois personajes de ficción!

- Ah, claro, cuando te interesa somos “sólo” personajes de ficción. Cada vez que empiezas una historia seria y la dejas sin acabar te sientes culpable por haber dejado a los personajes tirados. Todavía te escuece haber abandonado a la ejecutiva del futuro que ayudaba a una niña a buscar a sus padres, y tienes pesadillas porque nunca escribiste esa película sobre los dos camellos adolescentes. Pero a nosotras que nos den por culo. Nosotras, de las que tú mismo te quedas prendado y por las que bebes los vientos, nosotras sí somos de usar y tirar.

- Puff, mi propio personaje ha resultado ser una “ex” resentida, tengo más resaca de la que pensaba. Mira, yo pretendía que tuviésemos una historia cursilona que me alegrase la mañana a mí y a los 4 lectores de mi blog...

- Pues no va a ser esta vez, no conmigo al menos, vuelve a tu coñazo de libro y déjate de tonterías.

- ¿Sabes? Esas amantes que me he inventado estaban todas locas, pero solían ser en algún punto un poco más tiernas que tú.

- Bueno, pues igual es que algo sí has madurado.

- Igual...

Se hace un breve silencio, ella aprovecha:

- Ala, yo me voy, además he decidido que tengo novio, llevamos 3 años juntos y somos felices.

- ¡Pues bien que me ponías ojitos en el bar!

- Y tu a mí y estás casado.

- En esta historia no estoy casado.

- Pues entonces parece que vas a dormir sólo, a no ser que te inventes un perro muy cariñoso...



Se fue, era primavera y se había puesto una camiseta de tirantes, tenía los hombros redondos y su piel blanca parecía suave. Hacía hora y media, en el bar, la miraba reír y sentía una irresistible atracción hacia ella. Reía constantemente, a penas podía tomarse su bebida. Y, a veces, mientras reía, le miraba. Le miraba con esa sensación de profunda felicidad que sólo da la fiesta, la desinhibición, el trance. Enamorarse es justo así, como la fiesta; más verdadero que la rutina por ser instantáneo, por no conocer el pasado ni el futuro. Todas las promesas sinceras que trae son mentiras al día siguiente. Arrasa, como un torrente. Llega en un segundo y a veces lo que deja tras de sí dura una vida entera, pero tomando otra forma: de rencor, de nostalgia, de amor o de cualquier otra cosa.

Otras veces, se olvida.

Isabel estaba ya lejos, a la luz de las farolas, con su camiseta de tirantes roja, a penas era una mancha en la que se distinguía levemente el vaivén de unas caderas. Giró una esquina y desapareció.

Su fiel perro Patas le esperaba en casa.


11/4/12

¿Qué nos pasa?

¿Qué nos pasa?


es muy difícil ser uno de nosotros, cargados de torpezas y de heridas en cada una de las palabras y de las imágenes hechas fantasmas en nuestras cabezas


todos los días nos arrastramos, con tanta miseria que despierta ternura, y, al mismo tiempo, de todos los animales, esos seres más simpáticos que nosotros, somos los únicos que caminamos de pie…


la mayor parte del tiempo, nuestros corazones parpadean llenos de sed de venganza, venganza contra todo por habernos hecho pecadores


venganza: sobre todo contra nosotros; nos castigamos haciendo cosas que no queremos hacer, a veces, demasiado a menudo, obligando a los demás a hacer cosas que no desean… extraña matemática de la humillación en la que nunca acaban de salir las cuentas…


destruimos, ignoramos, escupimos sobre la sencillez. Adoramos la rigidez, la pureza, la frialdad y la ausencia de mancha de la muerte como única salvación. Salvación vacía, como el espectro que vive en un billete.


Y sin embargo, a veces…




It's up in the morning and on the downs
Little white clouds like gambolling lambs
And I am breathless over you
And the red-breasted robin beats his wings
His throat it trembles when he sings
For he is helpless before you
The happy hooded bluebells bow
And bend their heads all a-down
Heavied by the early morning dew
At the whispering stream, at the bubbling brook
The fishes leap up to take a look
For they are breathless over you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your mind
Still your soul
For still, the fare of love is true
And I am breathless without you
The wind circles among the trees
And it bangs about the new-made leaves
For it is breathless without you
The fox chases the rabbit round
The rabbit hides beneath the ground
For he is defenceless without you
The sky of daytime dies away
And all the earthly things they stop to play
For we are all breathless without you
I listen to my juddering bones
The blood in my veins and the wind in my lungs
And I am breathless without you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your soul
Still your mind
Still, the fire of love is true
And I am breathless without you


17/9/11

Wish you were here.


Dicen que si uno se hunde en el agua y contiene la respiración todo lo que puede para sobrevivir, siente una sensación de liberación cuando al fin cede y aspira, dejando que sus pulmones se encharquen. Me cuesta entender cómo se sabe esto, supongo que algunos de aquellos cuyos pulmones acaban llenos de agua son rescatados justo antes del momento fatal y narran su experiencia una vez recuperados… Cuento esto porque me da la impresión de que el paso a la locura debe parecerse en cierta medida a esa experiencia: todo el día andamos sumergidos en el lenguaje, luchando por sostener esa frágil entidad que es la lógica, manteniendo la fe en el sentido, oponiéndonos a la imaginación. Es duro estar cuerdo, nadie lo está del todo. Es difícil no abandonarse a las alucinaciones, a la libertad de dejar ver a los ojos lo que se les antoje ver y no lo que deben ver; como vivir en un sueño.

El terreno de la locura tiene sabor de lucidez, aunque no podamos ejercer control alguno sobre lo que ocurre en esos parajes donde acechan los monstruos y los ángeles, nuestra única posibilidad de prescindir del límite, de su tosca ineptitud, es allá. Todos necesitamos volvernos un poco locos ocasionalmente, aunque sea de forma “semi-domesticada”; por eso nos embriagamos o nos sumergimos en la experiencia estética.

Pero la locura también es sufrimiento y necedad. Porque si el iluminado tiene un pie entre dos mundos, el loco se ha ido del todo y allí donde está, está solo. Ningún conocimiento, ninguna sensación, ninguna emoción tiene valor alguno si no se pueden compartir. El loco ha cambiado el papel secundario que todos jugamos en la guerra del mundo de los sujetos; por ser al fin protagonista, pero protagonista en una celda vacía, donde a penas él mismo está presente. Al final, en su encierro, la relación se ha invertido; y la lucidez ya no es la locura, si no la cordura. El loco, en momentos puntuales, como por destellos, entiende la áspera realidad: que la alucinación le ha consumido, y que sólo puede darle cierta coherencia moldeándola con la torpe herramienta que son los miedos más profundos, los dolores que conforman el código primario de nuestro ser.

Sin debilidades no seríamos nada, no seríamos nadie, no amaríamos. A nadie se le añora tanto como al loco, porque aun está ahí y al tiempo no está. La locura: en realidad, aunque la temamos, todos la comprendemos; como cualquier emoción o acto humanos. Porque, como enseñan Joyce y Borges, todos somos lo mismo; sólo estamos en puntos diferentes.

Wish you were here de Pink Floyd está dedicada a Syd Barrett, que tuvo que dejar la banda a causa de una crisis psicótica de la que nunca despertó.

PINK FLOYD - Wish you were here (1975 Spanish Edition Lp) (hq sound) by FJ2009 from FERNANDO J on Vimeo.




So, so you think you can tell
Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field
from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?

Did they get you to trade
your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
Did you exchange
a walk on part in the war,
for a lead role in a cage?

How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year,
running over the same old ground.
What have we found
The same old fears.
Wish you were here.

Así que crees que puedes distinguir
el Paraiso del Infierno,
el cielo azul del dolor.
¿Puedes distinguir una pradera verde
de un frío rail de acero?
¿Una sonrisa de un velo?
¿Crees poder distinguir?

¿Acaso te hicieron canjear
tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas calientes por árboles?
¿Aire caliente por brisa fresca?
¿Frío comfort por cambio?
¿Cambiaste
el ser figurante en la guerra,
por un papel protagonista en una jaula?

Como deseo, como deseo que estuvieses aquí. Somos solo dos almas perdidas
nadando en una pecera,
año tras año,
recorriendo el mismo viejo campo,
¿Qué hemos encontrado?
Los mismos viejos miedos.
Ojala estuvieses aquí.

27/7/10

Bobada.

Todo ese fuego vertido sobre una sonrisa
como un crisol que forja un recuerdo.
La verdad es un símbolo de interrogación
que marca con un hierro al rojo nuestra piel
separándonos para siempre de todo lo demás.

Llegó el momento,
niños, hombres, niñas, mujeres,
cada instante, mientras una gota de sangre resbala y termina cayendo,
llegó el momento.
Inevitable, imperceptible,
impreso en la sonrisa cuando nos alejamos y vemos las cosas pasar.

Desde un tren en marcha, desde un barco enorme con chimeneas,
llegó el momento.
Desde el piso más alto, desde un globo aeroestático,
llegó el momento.
Con los ojos llenos, con el alma a punto,
llegó el momento.

Apretando los puños, sintiéndonos lejos,
llegó el momento.
Con el sol en los ojos, abandonados al fin,
llegó el momento.
Llegó el momento.

Nos hallamos embarcados en una escena indescriptible
con los papeles perdidos
fallando a cada instante
en un juego tan complejo
en el que sólo dar un paso
es un acto heroico
aunque sea un paso en falso.

A veces, incluso, hacemos el amor.

De equivocarnos, de respirar,
Llegó el momento.

26/6/10

Aguijón azul,
te recibo con las palmas abiertas.
Regocijo al final de un fotograma verde.

La vida por bandera
es una muerte anunciada,
un rodillo de soledad
abandonado en el espacio infinito de la duda.

Todos los Domingos negros,
sin un solo recuerdo de tacto,
con el pecho perdido
y el cielo estallando, allá, lejos,
en un millar de colores artificiales.

Tus ojos claros, tus pies pequeños,
resquicios de realidad imposible,
puentes al último viaje de las almas,
una escuela cálida donde aprender a llorar de nuevo;
para estar ya muerto
cuando lleguen los lobos.

18/4/10

Madre muerte.

Madre muerte
sujeta mis tobillos
balancéame boca abajo.

Suena música de feria,
bailo un baile torpe y triste,
libre y viejo, solitario.

Pasión es posible contigo;
tu piel y tu voz
encima de una madre muerta.

Los pies descalzos, preciosos, descubiertos,
tu ser al fin
concebible por mis ojos.

Soy para ti
el hijo vivo
de la madre muerta.

28/1/10

En el metro.

Ahora que he abierto los dos ojos
miro y sólo veo
promesas de algo que no puede ser.
En el último tren de madrugada
el ruido de la máquina suena a un quizás que se repite,
casi puedo imaginarme muerto.
Así de solo, así de sabio,
así de perdido en un cielo anónimo y azul.

Pedazo de mí que por fin dejaste de tener cara.
Ahora que beso tus párpados mientras duermes
es cuando más te añoro.

Largo camino a la luz
pero más largo será el regreso a casa.
Tal vez jamás,
tal vez, quizás,
sonrisa, rubor y las rodillas lisas asomando por debajo de tu falda
para siempre.

14/12/09

Escribiendo un poquito (para descanasar).

A veces me lleno de ternura

y me pierdo en las texturas de las cosas, en los ruidos suaves, en el tiempo.

Como en la playa, donde un niño levanta piedras y mira la arena debajo aun húmeda, oscura.

Cuento los días de la semana con los dedos de la mano

y confundo las ganas de reír con las de llorar.

Cambio los deseos por anhelos

y la soledad por una melancolía fuerte que saluda desde lejos moviendo los dos brazos.

De repente entiendo cómo calienta la ropa, cómo el agua hierve por las mañanas,

y me escondo en un rincón sin ninguna distancia de todos los recuerdos.

Cuando todo viene, a un tiempo,

nos invade la sensación de presencia,

pero luego se escurre.

Aun amamos.


27/9/09

Querida Gatis IX

(muy mal escrito, pero me gusta la historia)
_______________________________
Querida Gatis:
¡Felicidades! ¡Madre mía, ya tienes una niña! No sabes la ilusión que me hace, espero conocerla algún día y ver en ella un cachito de ti. Me da un poco de pena ¿sabes? Supongo que en parte me fui de España huyendo de nuestra relación, pero a menudo he pensado que aunque no quedaba otro remedio que terminar con ella, me resulta muy triste, porque lo que yo había querido desde niño era encontrar a alguien como tú y pasar la vida a su lado, en fin… cuando creces los sueños que tuviste de crío se desvanecen. En mi caso esto ocurre de forma extraña porque creo que en la adolescencia me encontré con todas mis ilusiones de infancia satisfechas, lo viví como una edad de oro, y ahora descubro que gran parte de todo aquello no fueron más que ilusiones.

Parece que os estáis poniendo todos de acuerdo para hacer que la inestabilidad de mi vida me pese, Michael me escribió hace poco para decirme que se casaba con Pauline. Ha sido una noticia fantástica, he hecho un buen dinero en las Vegas y estaba esperando una oportunidad para abandonar este país. La boda ha sido el broche de oro perfecto a mi estancia en la tierra de las oportunidades.

La mezcla de ambas familias ofrecía un espectáculo magnífico. Michael tiene cinco hermanos que sumados a los tíos, primos, padres y abuelos, forman un verdadero clan afro americano. Proceden de Nueva Orleans y son una familia llena de cultura popular, casi todos tocan o cocinan, o hacen ambas cosas, como Michael. Los parientes de Pauline, en cambio, son sofisticadísimos judíos parisienses, muy finos y educados. La mitad tienen trabajos lucrativos, son joyeros, banqueros, empresarios… la otra mitad se dedican a cosas creativas, son pintores, escritores, fotógrafos… Fue un gustazo relacionarme otra vez con Europeos, aunque en Europa los franceses nos resulten muy diferentes, hay muchas cosas que tenemos en común con ellos si nos comparamos con los americanos del Norte e incluso del Sur. Pequeñas cosas, pero importantes.

La boda fue en un prado precioso junto a un lago inmenso, un sitio idílico que alquilan para celebraciones de este tipo. Fue muy divertido ver interactuar a dos grupos tan diferentes. Al principio los franceses estaban muy cortados, pero según fueron bebiendo y la música les fue animando empezaron a soltarse; bailaban unos con otros formando parejas inverosímiles de señoronas negras con imposibles vestidos fucsias y espigados burgueses rubios con trajes de una elegancia impoluta. Los niños jugaban hablando en idiomas diferentes, y yo jugaba también con ellos haciendo un poco el papel de excéntrico, que creo que es en lo que me he convertido con el paso del tiempo. Michael y Pauline abrieron el baile, fue una verdadera maravilla verles, se quieren tanto… fue precioso pensar que su amor era lo que daba sentido a aquella extraña celebración. Mientras todos les mirábamos moverse al compás de la música ellos se perdían el uno en los ojos del otro. Pauline llevaba un vestido sencillo, no de novia, pero con un corte especial, color marfil con flores azul pálido. Estaba radiante. Sentí envidia sana.

Pensé mucho sobre la familia allí, hace tanto que no veo a la mía… Es cierto lo que se dice, las relaciones de amistad tienen a su favor el hecho de que las elije uno, pero tienen en contra el no ser del todo incondicionales, como la familia. Es muy común que no soportes a tus padres y hermanos, pero son tu gente y lo serán siempre. Creo que viendo todo aquello sentí verdadera morriña por primera vez desde que me fui. No fue echar en falta a personas concretas, añoré más bien mi tierra, mi familia, el dejar de sentirme extranjero, una sensación a la que, por otro lado, creo que me he vuelto adicto.

En la boda conocí a una chica, una prima de Pauline, se llama Ruth. Es morena con el pelo rizado y fuertes rasgos hebreos. Tiene una nariz grande muy bonita, los ojos azul oscuro y la piel blanca. Lleva una tienda de ropa y objetos antiguos en Lyon. Estuvimos todo el rato haciendo bromas de la envidia que nos daba la felicidad de los recién casados. A ella le acababa de dejar su novio, llevaban nueve años juntos, desde la adolescencia, pero él no terminaba de comprometerse, al final se había ido con otra y se iba a casar. Ruth tiene la mirada llena de ternura pero se hace la dura. Camufla su dolor con ironía y le duele casi todo, más ahora, después de la experiencia con su novio. Le duele la ausencia, la traición y el despecho. Pero le duele también la belleza que le entra por los ojos, la abrumadora sensación de entender demasiado bien el alma de las demás personas, incluso las alegrías le duelen. Qué cosa tan difícil de manejar es la sensibilidad excesiva, la genialidad en realidad. Ella me recuerda en parte a María, sólo que en vez de refugiarse en la droga y la tristeza se esfuerza en ser fuerte, en reír, reírse de todo aunque queme por dentro.

La ceremonia fue por la mañana, al caer la tarde la gente se fue yendo. Primero los novios, luego el resto. Ruth y yo aun no nos habíamos besado, aunque era evidente que yo le gustaba guardaba las distancias. Al fin, mientras me decía adiós, le di un beso, lo recibió con miedo pero respondió. Nos fuimos a mi hotel y nos pasamos dos días en la cama. Viendo películas en el ordenador, haciendo el amor, comiendo y hablando. Hablamos de todo, bromeamos mucho. Ruth tiene una piel palidísima con muchos lunares, su pelo de rizo cerrado es suave, está entradita en carnes, intenta cuidarse y hace ejercicio, pero le apasiona comer. Envidia a su prima porque se ha casado con un cocinero, que para ella es el colmo de los braguetazos. Le gustan tanto las gambas con mayonesa que las pidió tres veces al servicio de habitaciones. Adora la moda, pero odia el ambiente frívolo de los desfiles y los modistos. Trabajar le hace feliz, le da paz (en eso no nos parecemos) es nerviosa y está llena de vida. Es intrépida y le gusta hacer locuras como correr desnuda conmigo por los pasillos del hotel (apostó a que podíamos dar la vuelta entera a la planta sin que nadie nos pillase y perdió). No le gusta sentirse vulnerable, no le gusta decir que alguien le gusta (yo, por ejemplo) o que lo ha pasado mal o que desea algo. Si expresa algo íntimo lo hace de forma indirecta, con algún comentario fugaz y, sólo algunas veces, físicamente, con un abrazo o con una caricia. Mueve las caderas de forma prodigiosa y le encanta el sexo oral en todas sus vertientes.

Cuando nos despedimos estuvo seca, yo le dije que me había gustado muchísimo pero ella a penas quiso besarme. Intente encontrarla al día siguiente, volvía ya a Francia y pensé en ir a despedirla al aeropuerto. Llamé a su hotel pero me dijeron que no estaba, creo que era mentira. Llamé a Pauline, la pillé a punto de irse de viaje de novios a Australia, me dijo que Ruth no quería verme.

- ¿Por qué?

Pregunté yo.

- Creo que está enfadada.

- ¿Por qué?

- Va, no la hagas caso, está mal desde lo de su novio. En realidad siempre ha estado un poco loca.

- Pero todo fue muy bien, ¿qué le molestó?

- Es que… quería que le pidieses que se casase contigo. Pero, de verdad, no le des más vueltas, Ruth no es normal…

Una vez desarrollé un test de compatibilidad de pareja, tiene seis categorías en las que se puntúa una relación de 0 a 10, el resultado es un número sobre 60. La teoría dice que si sacas 50 o más tienes una relación lo suficientemente buena como para que, si la cuidas, dure por toda la vida. Las categorías son: intimidad (la capacidad de estar juntos cómodamente, sin hablar, sin necesidad de otra cosa que la mutua presencia), atracción sexual, práctica sexual, sentido del humor, intereses comunes y compatibilidad de caracteres. Aunque se supone que debes llevar un tiempo con alguien para que el test funcione, por lo que vi en Ruth nuestros resultados serían los siguientes:

Intimidad: 9.
Atracción sexual: 7.
Práctica sexual: 9.
Sentido del humor: 10.
Intereses comunes: 7.
Compatibilidad de caracteres: 8.
Resultado: 50.

Supongo que Ruth sí es rara, pero creo que no está loca.

En fin, Gatis, tras la boda volví a las Vegas y me estoy despidiendo de esta extraña ciudad. Casi no te he hablado de ella porque la verdad es que no me ha gustado mucho. Entra por los ojos pero luego es mayormente un parque temático del vicio, encima de un vicio nada perverso, un vicio lerdo y simplista. Eso sí, visualmente es una maravilla, todo un festival de la silicona y las luces de neón. Yo ya estoy con la cabeza fuera. Esta noche salgo para Chile, se me ha metido en la cabeza visitar la isla de Pascua primero, y otras islas del Pacífico después. Un capricho como otro cualquiera, que ahora puedo pagarme…

Espero algún día verte con tu pequeña Julia, sale preciosísima en las fotos. Se os ve muy felices a ti y a Francisco. Eres una persona extraordinaria y serás una madre extraordinaria.

Yo sigo intentando correr más rápido que el viento.

Pienso en ti.

El Tejón.

9/9/09

Para Ana.

María no era bonita, tenía la piel áspera y el cuerpo huesudo y seco. En el pueblo la tomaban por loca porque aseguraba que podía oír hablar a los ángeles y porque escribía unos poemas dedicados al Señor que resultaban demasiado apasionados, casi carnales. Sin embargo, algo debía de tener la niña, porque los Domingos, cuando cantaba en el templo, a pesar de que su voz no era la más fina, casi todos sentían una agradable sensación de plenitud en el pecho y más de uno tenía que enjugarse las lágrimas. A penas cumplidos los 13, sus padres, recelosos de su extraño comportamiento, la dieron en matrimonio a un viejo carpintero llamado José. Tenían la esperanza de que la serenidad del anciano viudo la encauzara, pero José era un hombre rudo y serio que entendía a su mujer tan poco como el resto. Rara vez le hacía el amor, y cuando ocurría, María sentía una angustia terrible que mitigaba perdiéndose en sus extravagantes fantasías.


Como todas las chicas del pueblo María estaba enamorada de Gabriel. Era un muchacho alto y delgado, de belleza arrolladora, casi excesiva, admirado por los hombres y deseado por las mujeres. Gabriel había sentido posarse en él miles de miradas, pero nunca había visto ninguna tan intensa como aquellas que le dedicaba la joven esposa del carpintero. Él jamás había necesitado ser una persona intensa, la vida le había mimado en exceso. El fuego de aquella niña le llenaba de una sensación de reto que parecía una suerte de cruce de envidia y melancolía.


Un día, mientras José estaba fuera reparando alguna viga carcomida, Gabriel irrumpió en la casa del matrimonio y sorprendió a María en la sala leyendo. El pánico ante el inminente pecado no hizo más que alimentar el deseo de la muchacha. Él ordenó que no gritase, sus palabras ejercieron la autoridad incomprensible de un hechizo. En la cama se abrazaron desnudos, la piel de él era tersa, y cuando la penetró, la matriz se acomodó dulcemente al miembro duro y suave. Mientras el joven se mecía acompasadamente sobre ella, le susurraba al oído que nada debía temer, porque aquello era obra de Dios. Y la niña así lo entendía, porque todo en el acto se sentía divino y correcto. Ambos alcanzaron el orgasmo a un tiempo, ella nunca había experimentado nada parecido, como agua fresca recorriendo el interior de su cuerpo, como una erupción de luz en sus entrañas.


Gabriel ya no volvió a visitarla y esquivó desde entonces sus ojos tiernos, domados. Al no menstruar por segundo mes consecutivo estuvo a punto de sucumbir al pánico, llevaba casi un año sin acostarse con su marido. Pero María gozaba del talento de los poetas y con tal seguridad y pureza en sus ojos contó a José y a todos que aquel fruto de su vientre era obra de Dios, que los aburridos aldeanos se dejaron seducir y creyeron. El misterio fascina a los sencillos que intuyen su valor sin comprenderlo y lo necesitan para sobrellevar la dura rutina del trabajo. Así de útiles son los artistas.


Consecuente con su fantasía, María crió al pequeño como si realmente fuese fruto de un amor divino, perfecto, un sentimiento que sólo puede existir en el mundo de las ideas, en el cielo, en las mentes de aquellos seres tocados por la gracia, capaces de conservar la lúcida intuición de la infancia.


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Inspirado por una anunciación de Fra Angelico. La estricta simetría de las anunciaciones de este pintor siempre me ha hecho pensar en María como un doble del ángel al que las alas le han sido extirpadas. Como un Ícaro, símbolo de la ensoñación castrada.

6/9/09

Dedicado a Gatis, en su cumpleaños.

- Ayer estuvimos hablando de la relación entre los mitos de la Edad de Oro y El malestar en la cultura de Freud… Si entendemos el Jardín de las delicias del Bosco como la representación de una Edad de Oro, siguiendo la hipótesis de Ignacio Gómez de Liaño, encontraremos que el cuadro ilustra perfectamente las cuestiones de las que hablábamos. El panel central representa un mundo edénico, tal y como hubiera sido si Eva y Adán no hubiesen comido del Árbol de la ciencia. Los personajes viven en un estado de placidez inocente, la ausencia de la presión del Súper yo que la vida social impone…

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Ý de repente se quedó callado unos minutos. Luego volvió la vista hacia nosotros. De repente se mostró cercano, había perdido el aura de iluminado que solía envolverle.

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- Me temo que hoy no voy a poder hablarles del Jardín de las delicias, ni de las anunciaciones de Fra Angelico, ni del Adán y Eva de Baldung Grien, ni de la serpiente humanoide de Rafael. No estoy de humor. Como profesor universitario, como persona en general, siempre he pretendido conjugar lo intelectual con lo emotivo, sin dejar de lado el sentido del humor, fundamental para conservar cierta lucidez. Por esto me esfuerzo en abrirles los ojos cada día, en excitar sus cabezas adormecidas, de una manera que pretende ser lo menos convencional posible. Lo que intento, en mi vida y en mi trabajo, es complejo, estoy lejos de conseguirlo, si quiera a menudo.

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Nietzsche se percató hace siglo y medio de que Dios se estaba muriendo. Bueno, lo cierto es que la noticia era impactante, pero tampoco parecía tan grave, al fin y al cabo Dios era en gran medida un coñazo, con sus imposiciones morales y su omnipotencia… Nietzsche proclamó su muerte con alegría, pero es importante recordar que el hombre murió loco. El problema reside en que Dios es sólo la quinta esencia, la personalización suprema, de una práctica muy importante para el ser humano: la creencia. El problema no es dejar de creer en Dios, el problema es dejar de creer. ¿Se puede saber nada sin creer? ¿se puede vivir sin creer?

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Cuando creemos estar seguros de algo decimos que lo sabemos “a ciencia cierta”, pero la ciencia no tiene nada de cierta. A un nivel fundamental no hay respuesta satisfactoria a la pregunta por qué. Si yo pregunto “¿por qué cae la manzana?” me es da igual que se me responda “porque Dios la hace caer” que “porque la fuerza de gravedad la hace caer”. Si nos liamos a dudar nos avocamos al vacío, no es algo en absoluto liberador, y no sólo eso, es pura mentira. No podemos vivir en consecuencia con la duda, quedaríamos paralizados, terminaríamos dudando de las palabras y dejaríamos de hablar y de pensar. Si nada es seguro, aquella cosa que brilla en el cielo no es el sol, el concepto “sol” es mera convención, no hay sol, pero es que tampoco hay cosa, ni cielo, ni brillo. La duda paraliza, aunque sea la base de la concepción occidental de la razón, es una eterna insatisfacción, la filosofía es, en gran medida, una forma de dar muchas vueltas para terminar llegando al mismo lugar.

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Por eso al individuo occidental contemporáneo, a mí, a nosotros, lo que nos queda es la pura ilusión. Sabemos que no hay sol, pero si no queremos vivir como angustiadas sombras aplastadas por la duda, neuróticos profundos, almas perdidas, tenemos que echarle ilusión, fantasía. Intentar rescatar lo que podamos de ese periodo pasado en el que podíamos creer sin que la duda nos perturbase, la infancia. Avanzar, aunque sea sin sentido, porque precisamente la lucidez es ese estado en el que por un lapso de tiempo no necesitamos darle sentido a las cosas. Ese estado en el que al fin… creemos.

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Hoy es el cumpleaños de mi exmujer. Durante casi diez años creí que estaríamos juntos para siempre. Lo creía como creo que el sol es esa cosa brillante suspendida en el cielo. He pasado con ella sus últimos diez cumpleaños, pero este no. La sensación de ausencia es terrible, me atenaza y me hace sentir perdido. Como considero que vivo creyendo, me considero una persona religiosa, como considero que mi religión es absurda, me refiero a mi deidad con la perífrasis “lo que sea”. Pues bien, mi exmujer y yo aun somos amigos íntimos, les puedo asegurar que doy gracias a “lo que sea” todos los días por ello. Hoy tengo otra pareja. Como afortunadamente soy un ferviente devoto de “lo que sea”, vivo convencido de que pasaremos juntos el resto de nuestra vida, así lo sienten mi corazón y mi instinto.

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Vivo volcado a encontrar los rastros de “lo que sea”, esas maravillosas epifanías guían mis pasos y pongo toda la fuerza y disciplina que la vida me ha otorgado al servicio de impedir que la duda, la razón, me perturbe en ese empeño. Así trabajo, estudio y vivo. Y no tengo ningún interés en ganar adeptos a mi fe, pero les aconsejaría que probasen por su propio interés. En realidad es el camino que, con mayor o menor conciencia de ello, seguimos la mayoría de nosotros desde el romanticismo. Somos románticos, las conclusiones de los filósofos posmodernos no han conseguido evitar esto, las cabezas humanas no están capacitadas para vivir en un mundo relativista.

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Y, bueno, a veces hay crisis de fe, es inevitable. Por eso me despido. Me voy a casa, con mi mujer. De el Paraíso perdido de Milton ya hablaremos la semana que viene. Aunque al fin y al cabo de eso hemos estado hablando.

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Les deseo que sean capaces de vivir siguiendo sus corazonadas, de creer, en lo que sea.
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Antes de irse se acercó al ordenador y puso esta canción. Con los años he recordado a menudo esa clase, o lo que fuese aquello.




Nota: cuanto homenaje a Gatis en este blog, no es para menos. El caso es que por fin vuelvo a colgar algo, y además tengo más cosas en la recámara. Supongo que no puedo evitarlo durante mucho tiempo. Aun así a ver si cambio mi enfoque un poco (este texto no es el caso, pero bueno)...
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Y otra cosa: justo mientras no estaba es me han salido dos seguidores además de Marco (gracias, genio, siempre serás el primero). Bueno, creo que no os conozco, pero en vuestro honor he puesto un gadget de seguidores. Voy a intentar convencer al resto de mis amigos para que también se hagan seguidores de mi blog...
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14/7/09

Querida Gatis VII


Querida Gatis:

Camino por Las Vegas, ciudad de neón. Todo aturde aquí. Estoy harto de la soledad del viajero. Escucho a Bob Dylan en el reproductor de mp3 que me regaló Michael como despedida. Música de otros tiempos, de una generación que pensó que todo podía cambiar. Cansado, me pesan ya los pies. El que viaja sin rumbo no hace otra cosa que huir. ¿Huir de qué? Ciudades y personas, adoro a las ciudades y a las personas, pero sigo viajando comiéndome los kilómetros y las experiencias con un ansia que no entiendo. Buscando algo que aun no he encontrado. Buscándome a mí mismo o intentando perderme. Siempre hay un motivo para sonreír, aunque sólo sea por la belleza que impregna todo. Me da miedo pensar que toda esa belleza la pongo yo, que en realidad no está ahí, belleza brillante o belleza melancólica. Quiero dejar este país, dejar esta lengua que entiendo, quiero sentirme aun más extranjero. Ser demasiado romántico es agotador, ser demasiado romántico significa intentar curar el dolor en el exceso, intentar curar la ansiedad del deseo hartándose de desear, intentar luchar contra la imagen que nos devuelve el espejo, el espejo de cristal, el espejo en los ojos de los demás, el espejo del campo, del viento y de los enormes edificios que nos acechan y nos arropan. Ahora tú vas a ser madre, algo tan real, los demás… ya no lo sé. ¿Por qué somos tan necias las personas? ¿Por qué es tan necia nuestra abrumadora inteligencia? Estoy ganando dinero de verdad, jugando, cada vez soy mejor. En la mesa de juego me siento seguro, arropado por la matemática, gran juego humano que reduce el mundo a algo controlable, ilusión de realidad. Contar cartas, leyes de probabilidad, un antídoto contra la soledad.

El dolor de querer creer y no saber en qué. Ya no busco dejar ningún rastro, ya no. Las palabras se apagan, se extinguen, las palabras, los símbolos, no tenemos otra cosa. Y aun así cuando uno se siente incapaz de ver ninguna épica a su alrededor le asalta como un torrente la ternura, aun puedo. La vida, con todo, es como es, y es preciosa, porque la alternativa es lo plano. O vives o no vives. Recuerdo que en el instituto la profesora de física nos dijo que el frío no existe, existe un nivel mayor o menor de calor. La muerte tampoco existe. Nos calentamos en la hoguera, aunque queme. Por suerte la vida es larga, la vida de aquellos que tenemos la suerte de no irnos prematuramente, está plagada de tiempo, que pesa pero permite mucho si lo tratas bien. Ser agradecido con el tiempo es vivir con los oídos bien abiertos a los demás. Los dos errores más terribles que puede cometer el hombre son dejarse vencer por el miedo y no escuchar a su intuición, no creer.

Si no existiese el arte no tendríamos ninguna prueba de que la gente del pasado también tubo miedo. Menos mal.

Desde la ciudad del vicio,
fiel a sí mismo
El Tejón.