guiado por las apariencias

10/1/09

Llevaba todo el invierno esperando esto.






[Escrito ayer, al volver de jugar con la nieve, de encontrarme con Leticia dos veces, de ver la exposición de Floridablanca que no tengo ningunas ganas de enseñar, de enfrentarme en la Academia con la escultura original del Ángel Caido que había estado fotografianndo en el Retiro, de ver el Arcimboldo y El Sueño del Caballero, de caminar bajo la nevada. Escrito antes de zamparme una pizza y un helado, de leer sobre Sánchez Castillo, de tomarme unos whiskis y de tener una larga conversación con Ana]:
_
Hoy todo lo que pasó fue como tenía que ser y sabía que sería así.

"Conocer" es una palabra que cada vez me produce menos confianza. Sabiduría es tal vez mejor, la sabiduría aflora, lo que se conoce se conoce y es algo que en cierta medida permanece. Sabio se puede ser, al menos a destellos, es complejo ser sabio todo el rato. Pero conocer… ¿qué conocemos? no conocemos nada. Pensar demasiado es un problema, casi una enfermedad, no implica ser sabio ni pensar bien, y es un mal que yo padezco. Pero cuando el cerebro es tan obsesivo, los momentos de simple sensibilidad se vuelven preciosísimos, maravillosos, preciados. Vitales descansos en la agotadora jornada cerebral. Si un ciego pudiese ver durante una hora al día, tal vez sería el mejor de los fotógrafos, porque la intensidad de su visión sería extrema, desesperada. Cuando algo me hace sentir me arrastra hasta límites insospechados. Hoy, la nieve; pocas veces he logrado tener el corazón tan blanco, he sentido tanto que por momentos me he dado la vuelta y todo ha sido pura serenidad, armonía. Eso es sabio. Nunca sería budista zen, pero esa gente sabe de lo que hablan. Como dice David Bowie: "Satori must be something just the same".
Hoy todo fue magia, todo. La nieve es algo que siempre me hace dudar de la esencia entrópica del Universo. ¿Cómo puede ser tan bonita, Dios mío? Aun tengo que trabajar, pero ya llega, ha sido un parto largo, pero se acerca. Al fin me hago mayor del todo, al menos por ahora. ¿Os habéis sentido así alguna vez? ¿Habéis sentido que empezáis a ser quien teníais que ser desde hace tiempo? Es una sensación agridulce porque dejas atrás tantas cosas… A mí siempre me han dado miedo los cambios, tal vez porque a mi manera soy muy bruto y cuando cambio, cambio a conciencia y sin remisión.

La vida es un jardín de confusión
con flores de coincidencia
con sangre en las aceras
con pena que ponerse para estar por casa.

La vida es una fiesta de diario
una comedia trasformada en noticiario
una aventura sin protagonista
un misterio sin pista.

Una enfermedad que se cura en el vacío
un Otoño y un estío
una primavera olvidada.

La vida es la última calada
de un cigarrillo arrugado.
Tonta como un actor
ruidosa como un disparo.

Como toparse contigo
como mancharse de barro.

La vida es un juego sin instrucciones
una lección, una herida, un duelo,
el santo patrón de los camelos.
Una carcajada, un cielo.

Tu risa colgada de una fantamasgoría perversa,
todos los días, todas las caras, ninguna respuesta.
La seda que teje las perversiones,
días sin huella, manos que aprietan, niñas que corren.

La vida,
se me escapó,
la vida.


Plata y oro
El Tejón.
_
P.D. Al fin pude colgarlas.
_

2 comentarios:

per ver tutto dijo...

te ha entrado el aire sabina por los orificios nasales. Será el frio madrileño... digo yo...quiero decir, supongo.

Julius Desperate dijo...

"el santo patrón de los camelos"... muy gordo, eso por destacar algo (ya ves tú), porque toda tu reflexión no puede ser comentada, me encanta, sin más (estoy la ostia de expresivo hoy). No sé, tío, estaré ñoño, pero me he visto en esas y siempre es entrañable ver que alguien sabe describirlo.
Y por lo demás, gracias, por seguir ahí leyéndome y no esperando nada a cambio.

Un abrazo tan grande como sincero!