guiado por las apariencias

18/6/08

She was such a lady!

Casi todo lo que sé de cine lo aprendí de crío. De niño y de adolescente me tragaba de todo: serie B, western, los estrenos comerciales, cine independiente, lo que fuese. Sobre todo mucho cine clásico americano que, por mi padre, en mi casa era toda una institución. Hoy sólo veo pelis concretas de directores que me interesan mucho, entre las cosas que he dejado, una de las que más añoro son los musicales. Los musicales no presentan conflictos muy profundos, son la pura perfección formal. Cuando te gusta un medio disfrutas con todo lo bueno de ese medio. En pintura, ahora, me encanta ver a Goya y a Velázquez con toda su enjundia, pero también me derrito ante la pura pintura de un Ghirlandaio o de un Corregio. Hoy se ha muerto Syd Charisse, las piernas más grandes de la historia del cine. En su honor cuelgo este vídeo en el que todo es perfecto: cómo bailan, cómo está rodado, la ropa, la canción interpretada por Sammy Davis Junior... Un día de estos tengo que sacar tiempo y volver a ver musicales, algún día.

El Tejón se quita el peludo sombrero en honor a una de las más grandes y le dedica esta entrada a otra de las más grandes, de las más grandes de mi vida. Ojalá la vida fuese tan perfecta y sencilla como los musicales.

Para Gatis, para siempre.

2 comentarios:

h_sin_remedio dijo...

muy clásico, si señor

per_ver_tutto dijo...

que maravilla señor tejón.
Que estupendo, que baile...

que piernas más apetecibles, tan largas, tan desconcertantes...

que inocente...
pum! se murio


¡When I put my hands on your body on your flesh I feel the history of that body. Not just the beginning of its forming in that distant lake but all the way beyond its ending. I feel the warmth and texture and simultaneously I see the flesh unwrap from the layers of fat and disappear. I see the fat disappear from the muscle. I see the muscle disappearing from around the organs and detaching itself from the bones. I see the organs gradually fade into transparency leaving a gloaming skeleton gleaming like ivory that slowly revolves until it becomes dust. I am consumed in the sense of your weight the way your flesh occupies momentary space the fullness of it beneath my palms. I am amazed at how perfectly your body fits to the curves of my hands. If I could attach our blood vessels so we could become each other I would. If I could attach our blood vessels in order to anchor you to the earth to this present time to me I would. If I could open up your body and slip inside your skin and look out your eyes and forever have my lips fused with yours I would. It makes me weep to feel the history of your flesh beneath my hands in a time of so much loss. It makes me weep to feel the movement of your flesh beneath my palms as you twist and turn over to one side to create a series of gestures to reach up around my neck to draw me nearer. All these memories will be lost in time like tears in the rain. — David Wojnarowicz