guiado por las apariencias

16/6/08

Camela vs. David Delfín.

Camela vs. David Delfín.

El otro día fui invitado (fui colado más bien) al acto más cool en el que nunca me he visto. La flor y nata de la sociedad madrileña se dio cita en el Matadero de Legazpi para homenajear al diseñador David Delfín, que iba a ser premiado por la ciudad de Madrid con un distintivo que se da todos los años a un diseñador. Acudieron el señor alcalde Don ALberto Ruiz Gallardón y algunos personajillos más de cierto "status" público como Eva Hache, Alasca, Bimba Bosé, etc.

Huelga decir que, en principio, el evento me resultaba igual de apetecible que ser emasculado por una pandilla de roedores rabiosos. Pero iban algunos buenos amigos, me insistieron y, principalmente, no había nada de comer en mi casa, yo cada día estoy más delgado y el catering prometía ser fastuoso. Nada más llegar vimos al alcalde y como las malas noticias nunca vienen solas, nos enteramos de que si queríamos comer y beber teníamos que esperar a que le dieran el premio al Señor Delfín. Bueno, hasta el momento la experiencia no era muy grave, charlamos animadamente un ratete y en seguida nos reunimos frente a un escenario donde un par de personajes iban a lamerle un poco el culo al homenajeado antes de que al fin nos dejaran cenar. Y comenzaron a hablar.

Primero se subió una mujer de hermoso talle y limitado conocimiento de nuestra lengua que comenzó citando a Adolf Loos. Adolf Loos, arquitecto Austriaco, fue adalid del funcionalismo, la relación (peregrina) con Delfín consistía en que, al igual que Loos defendía que el diseño no debía ser meramente decorativo, David Delfín, dotando de contenido conceptual a sus creaciones, trasciende así mismo el puro ornamento. "Pobre Adolf Loos", pensé, pero al fin y al cabo yo nunca he leído nada escrito por este personaje, y mis conocimientos sobre él estaban muy por debajo de lo que aporta la Wikipedia (acabo de leerme el artículo), así que seguí allí, papando mierda, en espera de la nutritiva recompensa. Pero, ay de aquellos que venden su alma al diablo por tan nimia prenda, pues su mezquindad a menudo es castigada.

La referencia utilizada a continuación me tocó de un modo mucho más profundo y aun me revuelve las tripas. La ponente, vocalizando trabajosamente las palabras que leía en un papel (que tengo mis dudas de que ella misma hubiese escrito) osó citar a John Ruskin. ¡A John Ruskin! Se me dispararon las alarmas: mi pobre Ruskin, el ser más inocente, purista, idealista, romántico, disparatado y, sobre todo, sincero, que puede haber vivido, citado al servicio de lo más falso, vacío, necio y mediocre. Se me pusieron (literalmente) los pelos de brazos y piernas de punta. No quería dejar mal a mis amigos, pero necesitaba salir de allí. Estaba rodeado de gente y empecé a decir: "me quiero ir, me quiero, ir", pero aun me retuvieron unos minutos más.

Justo acabó la mujer y se subió otro tipo, un profesor de estética de la Autónoma al que tenía la fortuna de no conocer llamado Fernando Castro. Éste, que sí hablaba castellano y sí había escrito él mismo sus palabras, acabó de joderme. Primero citó a Lacaan y luego la frase de Joseph Beuys: "el silencio de Duchamp está sobre valorado". Joder, la mierda: Lacaan, al que tanto citan los seudoposmodernos, expresa como nadie los problemas del hombre de nuestro tiempo, pero lucha por buscar soluciones, se preocupa y habla con criterio y profundidad (son cosas que no hace falta ni decir). La frase de Beuys, efectivamente boga por un arte con contenido, frente a la desolación duchampiana, pero Beuys tenía realmente contenido, tenía verdaderas preocupaciones sociales y espirituales. David Delfín, no. David Delfín es un mal diseñador de moda que añade a sus creaciones ciertos mensajes manidos, aburridos y simples, con cierto aire provocativo, para poder vivir del cuento. Joder, que quiera vivir del cuento, pase, pero NO SE CITA A BEUYS Y A RUSKIN EN RELACIÓN CON SEMEJANTE ESTUPIDEZ. Lo de Beuys fue demasiado, salí corriendo.

Hace poco conocí una persona que se quejaba de que en el mundillo del arte (David Delfín pretende formar parte de ese mundillo), supongo que en el mundillo intelectual en general, la gente ya no sentía, no se emocionaba, todo era mediocre. Cuando me decía eso yo matizaba sus opiniones: yo sí creo que ciertos campos están mal, se debe en gran medida a que el arte de masas se ha impuesto y puede ser magnífico: están el cine, la música pop… Pero lo que sí es cierto es que, progresivamente, en todos los sectores, desde la educación primaria a la alta cultura, estamos tendiendo a una simplificación y necedad tales, que empiezan a resultar siniestras. Los círculos de gente de mi edad supuestamente "intelectuales" siempre me parecen vacíos y pedantes, ni siquiera lo suficientemente irónicos y destructivos (como lo era Duchamp). Yo soy una persona muy romántica, creo en el arte, creo en la sinceridad de los mensajes, creo en el individualismo (en el de verdad; en que cada uno tiene que construirse así mismo, no en el de Nike) y me jode, sobre todo, la simplicidad y la estupidez, y me jode mucho más cuando se ponen las voces de los genios del pasado al servicio de esa estupidez. Al final, la gente joven más interesante, y también la más culta, que he conocido, se mueven al margen de los círculos considerados "intelectuales". Tal vez, porque ante tanta chorrada, la incapacidad de encontrar algún tipo de vía interesante e ilusionante que pueda aglutinar a un cierto número de personas se ha hecho aplastante. Ya nadie se cree las vanguardias, ni Mayo del 68.

Últimamente he estado un poco bajo en general, en mi proceso de reanimación ha habido algo inverosímil que me ha ayudado a recuperar energías: Camela. Camela es un conocidísimo grupo de tres amigos del barrio de San Cristóbal de los Ángeles (que está en Madrid pero no tengo ni papa de donde), que grabaron una maqueta en 1994 haciendo acopio de todos sus ahorros: 200.000 pesetas de las de antes. Un productor les oyó y apostó por ellos a una escala humilde: la de los discos de gasolinera. Camela reventó; son disco de platino, sus videos son superproducciones tremendas, hacen conciertos multitudinarios. Sin duda, generan en uno la duda de qué significaba la palabra "hortera" antes de que ellos aparecieran. Si Platón tenía razón y existe un mundo de las Ideas donde conviven las esencias conceptuales; Camela está allí como esencia del horterismo. Pero, joder, por eso son grandes, porque son algo en su estado puro. Cuando a Paulina Rubio o a Ricky Martin le componen un tema, todo está pensado, como en la obra de David Delfín. Camela hacen esa música ellos mismos, ellos son así. Y, tal vez es parte de algún proceso alucinatorio, pero yo lo noto. Cuando me los pongo en los cascos por la calle me dan una energía descomunal y siento que puedo con todo.

En mi humilde intento de inventarme como persona lo menos sujeta a lo establecido que me es posible. En mi proceso de crecimiento, en mi vida, Camela es ya una pieza más de un puzzle gigante y absurdo que no entiendo pero con el que intento ser sincero. Sin duda muchos pensaréis que estoy loco porque me guste, y tendréis razón. Pero lo que estoy dispuesto a defender a capa y espada es que Camela vale un millón de veces más que David Delfín y que muchas otras cosas que nos rodean y amenazan con su vacío y su necedad. Pongámosle corazón a la vida, hombre. Y a la mierda tantas chorradas.




P.D. Notesé que el último plano del video que he colgado está sacado de la película Sin Perdón de Clint Eastwood, Camela también tiene sus referencias...

6 comentarios:

Anónimo dijo...
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Sr. Tejón dijo...

A ver, JONS, que como dos entradas de Camela eran un poco demasiado calorreo para una página pedante, borré la anterior con tu comentario. COmo me ha dolido hacerlo porque me hace mucha ilusión que me leas, lo empalmo aquí sin mucho criterio (gracias por tu apoyo, eres un jefe):
Estimado Tejón, que vergüenza puede suponer proclamar a pecho abierto tu degenerado gusto musical?? Más debería avergonzarte, y habla aquí el hijo de dos filólogos, acarreando sobre tus espaldas la historia de miles de batallas y coMBates, singulares y heróicos poner con V la palabra y patear en la boca a la ilustre y real academia de la lengua y su diccionario. Aún así alabo tu osadía y tu valor por semejante afirmación.

Anónimo dijo...

di q si German!! totalmente de acuerdo contigo, vivimos en una sociedad decadente y la intelectualidad, en vez de intentar revertir el proceso se empeña en ser la esencia de esa decadencia, es decir se convierten en un concentrado de podedumbre moral. tu diatriba final sobre camela la apoyo aunque no comparto tu gusto, pero no pasa nada.
go on tejon!
Kefir

Anónimo dijo...

Yo no se mucho de moda, pero si que se puede apreciar, sin tener mucha idea, que, como en mucho de lo que se considera arte, y me refiero a la plástica, está ya todo inventado y son muy, muy pocos los que son capaces si no de innovar, si de darle un giro a todo y replantarlo, cosa que se agradece en la plastica y me da un poco igual en la moda, ya que ni me va ni me viene. El problema es que, desde que Chanel invento su mini, aparecieron los pañuelos de saint Laurent y se acabaron las revoluciones sociales (las de verdad, si es que alguna vez las hubo) la moda se repite, nueva tras nueva colección cualquiera medianamente inteligente y observador (debe haber pocos) es capaz de, modelo a modelo, decir el año en que está inspirado. Creo amigo Tejón, que hiciste bien en huir porque después de tu relato es probable que hubieras salido en las noticias de la tarde o en "está pasando" (que no se qué es peor.) En cuanto a lo de Camela, para mi tienen ese punto de voy a reirme un rato y, como me pasa con toda la música soy capaz de resistir una o dos canciones a lo sumo.
Aún así, de nuevo, alabo tu osadía y te felicito por el texto, que me ha gustado mucho,
salu2
JONS

Víctor dijo...

Buenas Germán!

Cada vez me resulta más placentero leerte. Yo también me he tenido que tragar algunos bodrios en Edinburgh ultimamente para poder comer aunque me temo que en tu caso, de haber soportado, el papeo hubieran sido ridiculos canapés y poco jamón.

Siento decirte que no me gusta Camela, pero si los Chichos.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Me gusta el diseño que has puesto (en serio, muy limpio y sencillo).
Otro día me leo el artículo (que se supone que estoy estudiando).

Olaf